Este escenario sofisticado forma parte de las muchas variantes que engloba la popular paradoja de Fermi. La paradoja surge porque el universo parece lo bastante grande y antiguo como para haber producido múltiples civilizaciones tecnológicas, pero las observaciones siguen mostrando un silencio desconcertante. Ante ello, una de las respuestas clásicas sostiene que la Vía Láctea quizá nunca albergó una civilización capaz de iniciar una expansión de este tipo.
artículo reciente, todavía en estado de prepublicación, sugiere que el problema podría ser aún más inquietante de lo que parece. El astrofísico David Kipping amplía el principio de las máquinas autorreplicantes a miles de millones de galaxias, en lugar de limitarlo a una sola. Para evitar depender de una tecnología específica, sustituye el concepto de sonda autorreplicante por el de una “infección artificial”: cualquier tecnología capaz de copiarse y expandirse por el espacio. A partir de esa idea, estima con qué frecuencia aparecerían estas infecciones, qué tan rápido se propagarían y desde cuándo podrían existir.La respuesta amplía el alcance de la paradoja de Fermi. Incluso si asumimos sondas de exploración relativamente lentas, bastaría con que una sola galaxia de cada millón hubiera iniciado una expansión de este tipo para que hoy la mitad del universo observable estuviera ocupada. En otras palabras, si las infecciones tecnológicas fueran siquiera mínimamente frecuentes, ya deberíamos observar sus efectos.
Sin embargo, no vemos esa huella. El estudio sugiere que el comportamiento expansionista autorreplicante debe ser extraordinariamente raro en el cosmos. Bajo los supuestos del modelo, la frecuencia necesaria para evitar que el universo aparezca ampliamente ocupado sería inferior a una por cada diez mil billones de sistemas estelares. Para llegar a esa conclusión, Kipping incorpora distintas velocidades de propagación, desde el 10% de la velocidad de la luz hasta velocidades cercanas a ella, además de la expansión cósmica y la tasa de infección entre galaxias.
búsqueda de inteligencia extraterrestre.El paper no ofrece una respuesta definitiva. Los resultados admiten interpretaciones más optimistas: quizá nadie ha logrado construir máquinas de este tipo, quizá las civilizaciones tecnológicas deciden no utilizarlas o tal vez el impulso de expandirse por la galaxia sea mucho menos común de lo que solemos imaginar.