Un camionero se ha convertido en fenómeno en redes tras plantarse en un peaje y negarse a pagar como protesta por los daños que, asegura, le causó el firme. La empleada acabó levantándole la barrera, pero la escena reabre una duda con respuesta clara: ¿es legal negarse a pagar? Y sobre todo, ¿qué puedes hacer tú si una carretera te destroza el coche?
Negarse a pagar el peaje por el mal estado de la vía no ampara la ley, pero sí puedes reclamar los dañosJosé D. Pascual[email protected]Publicado: 29/07/2026 16:40
8 min. lectura
... Síguenos en Google"Hola buenas, no voy a pagar el peaje, por si me puede abrir". Con esa frase, Jorge Hernández, un camionero que viajaba desde A Coruña en su coche particular, se ha hecho viral en redes tras negarse a abonar el importe de un peaje como protesta por el estado de la vía. Según relató, el mal estado del firme le partió el paragolpes, estuvo a punto de romperle una llanta y le hizo perder hasta la matrícula. "Si llego a ir con el camión, seguramente me hubiera ido a la cuneta", aseguró.
Estuvo un buen rato detenido tras la barrera sin intención de pagar ni un euro. El primer empleado le advirtió de que podía llegarle una multa, no solo por no pagar sino por circular sin matrícula, pero finalmente otra trabajadora le pidió disculpas y le abrió la barrera con el semáforo en verde. La escena ha reavivado el debate sobre el deterioro de muchas vías en España, pero también deja una pregunta práctica cuya respuesta no es la que mucha gente cree.
¿Se puede uno negar a pagar un peaje por el estado de la carretera?
La respuesta corta es no. Por muy mal que esté una vía, negarse a pagar un peaje no es un derecho que ampare la ley. Al usar una autopista de pago entras en una relación contractual con la concesionaria, y no abonar el importe es incumplir ese contrato. Que en este caso la barrera se levantara fue un gesto de comprensión de la trabajadora, no el reconocimiento de un derecho del conductor.
Que a Jorge no le haya llegado (de momento) ninguna sanción no significa que la protesta sea gratis ni recomendable. De hecho, la ley contempla varias consecuencias para quien hace lo que él hizo, y conviene conocerlas antes de plantearse imitarlo.
Las consecuencias de no pagar en la barrera del peaje
Negarse a pagar en la cabina puede salir caro por tres vías distintas que, además, pueden acumularse:
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Calcula tu precio onlineLa primera es una multa de tráfico. El Reglamento General de Circulación obliga a detenerse en las cabinas de peaje, y aunque la normativa sanciona técnicamente "pasar sin detenerse", la DGT tramita estos casos como infracción leve con una multa de 100 euros. La segunda, si el conductor bloquea el carril, se baja del coche o lo deja allí como protesta, es una sanción por abandono del vehículo que puede llegar a los 200 euros. Y la tercera: como las cámaras del peaje registran la matrícula, la concesionaria puede reclamar por vía civil el importe no abonado, sumando a menudo las costas del proceso.
Dicho de otro modo: la protesta desahoga y se hace viral, pero como estrategia legal no se sostiene y puede acabar costando bastante más que el propio peaje. La buena noticia es que la ley sí ofrece una alternativa real para quien sufre daños por culpa del firme.
Lo que sí puedes hacer: reclamar los daños que causa una mala carretera
Si el mal estado de una carretera daña tu vehículo (un bache que revienta una rueda, un socavón que rompe una llanta o destroza la suspensión), tienes derecho a reclamar una indemnización. Pero el procedimiento depende de un factor clave: de quién es la vía.
En las carreteras públicas gratuitas, el mecanismo es la responsabilidad patrimonial de la Administración, recogida en los artículos 32 a 37 de la Ley 40/2015. Es una responsabilidad objetiva: no hace falta probar negligencia, basta con acreditar el nexo causal entre el mal estado de la vía y el daño. En las autopistas de peaje, como el firme lo mantiene la concesionaria, la reclamación se dirige a ella: hay que pagar el peaje, pedir la hoja de reclamaciones, reunir pruebas y presentar la reclamación formal ante la Oficina de Consumo o el Ministerio de Transportes.
A quién reclamar según la carretera
En el caso de las vías públicas gratuitas, el primer paso es identificar al titular, porque a esa administración habrá que dirigirse. La regla general se deduce del tipo de carretera y de su señalización:
Si el daño se produce en una vía urbana, responde el Ayuntamiento. En una carretera local o comarcal, la Diputación Provincial, Cabildo o Consell Insular. En una vía autonómica, la Comunidad Autónoma. Y en una carretera estatal (las que empiezan por N, A o AP), el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible. En las autopistas de peaje, la concesionaria que las gestiona.
Cómo reclamar y qué pruebas necesitas
En cualquiera de los casos, las pruebas son tu mejor aliado, y conviene reunirlas en el momento porque, si el bache se repara después, se complica demostrar que existía. Lo más eficaz es certificar el daño y su causa cuanto antes.
Los elementos que refuerzan una reclamación son un atestado de la Guardia Civil o la Policía que certifique el desperfecto de la vía, fotografías de los daños del coche y de la ubicación y dimensiones del bache, los datos de testigos y las facturas de reparación. Hay que tener en cuenta dos condiciones: el daño debe deberse en exclusiva al mal estado de la vía (si media imprudencia al volante, no procede) y existe un plazo de un año desde el incidente para reclamar.
Un debate que va más allá de un vídeo
El caso ha tocado una fibra sensible porque muchos conductores comparten esa sensación de pagar cada vez más (en peajes, impuestos y combustible) mientras perciben que algunas vías empeoran. Es un debate legítimo sobre el mantenimiento de las infraestructuras y sobre qué recibe a cambio quien paga por circular.
Pero, mientras ese debate sigue, al conductor le conviene tener claro el mapa: negarse a pagar un peaje puede desahogar y hacerse viral, pero no está amparado por la ley y puede acarrear sanciones. Reclamar por los daños, en cambio, es el camino que de verdad puede devolverte el dinero de una reparación que no deberías haber asumido. ¿Y tú, sabías que podías reclamar esos daños?
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