En el marco tan convulso que sufre el mundo es un cierto alivio que Trump y Xi se hayan visto dos veces en medio año
Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente de China, Xi Jinping, saluda a su homólogo estadounidense, Donald Trump. (EFE) 27/09/2026 Actualizado a las 00:08h.Mientras en la sede de las Naciones Unidas en Nueva York líderes de más 120 países se daban cita en una nueva Asamblea General donde ... se pretende preservar el multilateralismo, la opción de diálogo y negociación a nivel internacional entre las partes para la prevención y resolución de conflictos, en Washington los líderes de las dos grandes superpotencias, el norteamericano Donald Trump, y el chino, Xi Jingpin, parece que ignoraban al resto de países y se repartían el mundo.
Xi Jinping le dijo a Donald Trump, durante la reunión celebrada en el Despacho Oval de la Casa Blanca que espera que Washington mantenga su postura correcta en contra de la independencia de Taiwán, que gestione la cuestión de Taiwán con prudencia y siente unas bases sólidas para la cooperación estratégica China-Estados Unidos para el desarrollo de las relaciones bilaterales. Trump no parece que le replicara rotundamente porque esgrimió una ambigüedad estratégica sobre su intención de defender a Taiwán de un ataque chino y mantuvo en suspenso la transferencia de un nuevo paquete de armamento a la isla. Es evidente que en el marco tan convulso que sufre el mundo, es al menos un cierto alivio interesado que los dos grandes líderes del mundo se hayan visto dos veces, en Pekín y en Washington, en los últimos seis meses y plantean nuevos encuentros en próximas fechas.
Este nivel de relación no tiene precedentes, aunque los acuerdos concretos de la cumbre se limitan a una prórroga de su tregua en la guerra de aranceles que tanta algarabía provocan cuando Trump los esgrime contra todo aquel que se entromete en su camino. Después los tribunales colocan en su sitio medidas tan arbitrarias como productivas para los intereses de un presidente que maniobra con cierta premura para recuperar popularidad de cara a las elecciones de medio mandato a celebrar el próximo 3 de noviembre, donde los republicanos tienen complicado mantener el control parlamentario en el Senado y en la Cámara de Representantes.
Además de Irán, Ucrania y la apertura de mercados, la carrera tecnológica es la clave de la relación entre Trump y Xi Jingpin, sobre todo en lo que el líder americano llama ahora Superinteligencia. Hay muchos intereses en juego para el control del mundo dependiendo de quien disponga de los elementos más desarrollados de una inteligencia artificial que ya está condicionando gran parte de las decisiones políticas, económicas, empresariales y sociales. Control humano, ¿chino o americano?.
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