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Se suponía que México estaba regalando petróleo a Cuba por "humanidad". Ahora sabemos que le estaba cobrando millones

Se suponía que México estaba regalando petróleo a Cuba por "humanidad". Ahora sabemos que le estaba cobrando millones
Artículo Completo 1,443 palabras
En las costas de Veracruz, la maquinaria diplomática y energética de México ha echado el freno de mano. La imagen del buque Ocean Mariner, atracando en La Habana el pasado 9 de enero con 85.000 barriles de crudo, parece ser la última postal de una era que se cierra abruptamente. Según confirma France 24, aquel fue el último envío exitoso antes de que la geopolítica cortara el flujo. Su relevo, el Swift Galaxy, tenía previsto zarpar a mediados de enero, pero su viaje fue cancelado silenciosamente y desapareció del calendario logístico de Petróleos Mexicanos, como han adelantado en El País.  Lo que ocurre en los puertos mexicanos es el reflejo de una tensión que supera lo comercial. Tras la intervención estadounidense en Venezuela el 3 de enero y la caída de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue tajante: "No llegará más dinero o petróleo a Cuba. Cero". La amenaza vino acompañada de una orden ejecutiva que promete aranceles a cualquier nación que suministre crudo a la isla, a la que Trump ha calificado de "nación fallida". Atrapado en este fuego cruzado, el gobierno de Claudia Sheinbaum navega entre dos aguas. Por un lado, defiende la "soberanía" de ayudar a una nación hermana; por otro, en los despachos de Washington, sus propios libros de contabilidad narran otra historia: negocios formales y cobros puntuales que desmienten la narrativa puramente humanitaria. En Xataka Berlín sigue siendo rehén de la URSS: la refinería que suministra el 90% de su combustible es propiedad de Rusia Solidaridad tras la tormenta Desde el Palacio Nacional, el discurso ha intentado esquivar la confrontación directa apelando a la historia. La presidenta Sheinbaum ha reiterado que México, fiel a su tradición diplomática de votar contra el bloqueo desde el primer día, tiene la potestad soberana de decidir si "vende o da" petróleo a Cuba. Esta retórica cobró fuerza a finales de 2024. Tras el colapso del sistema eléctrico cubano y el devastador paso del huracán Rafael en noviembre, el gobierno mexicano comenzó a etiquetar sus envíos bajo el paraguas de la "ayuda humanitaria". Sin embargo, aquí nace el enigma. Aunque la mandataria asegura que existe una vía de donación humanitaria distinta a la comercial, su administración no ha ofrecido cifras concretas sobre cuántos barriles se regalan y cuántos se cobran. Todo es opacidad en la ayuda, mientras que el negocio tiene luz y taquígrafos, como destaca El País. Mientras el discurso político se centra en la solidaridad, los documentos financieros son fríos y exactos. Pemex, que cotiza en mercados internacionales, no puede permitirse ambigüedades ante la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (SEC). Según la información entregada a este organismo regulador, la petrolera mexicana mantiene un contrato vigente con el gobierno cubano desde julio de 2023 a través de su subsidiaria Gasolinas del Bienestar. Lejos de ser una caridad oculta, las cifras reveladas por el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, muestran una relación comercial activa y lucrativa. En 2025, México vendió a Cuba petróleo por valor de 496 millones de dólares. Si sumamos lo facturado desde el inicio del contrato en 2023, la cifra total asciende a unos 1.400 millones de dólares. Rodríguez Padilla fue enfático al desmentir que Cuba no pague sus deudas, una percepción común dada la crisis de la isla. "¡Claro que nos pagan! Tenemos una relación comercial también. Son muy formales en sus pagos", aseguró el directivo, aclarando que no existen facturas vencidas. Para intentar minimizar el impacto de estas revelaciones frente a los ojos escrutadores de Washington, Pemex ha argumentado que, aunque las cifras suenen altas, son marginales para la empresa: representan menos del 1% de su producción de crudo y apenas el 0.1% de sus ventas de petrolíferos. Es un contrato "abierto" que depende de la disponibilidad de México, y no un compromiso inquebrantable. El efecto dominó: por qué se cerró el grifo La crisis actual no se explica solo por las decisiones de México, sino por el colapso de los proveedores históricos de La Habana. Durante años, Venezuela fue el soporte vital de la isla, llegando a enviar hasta 100.000 barriles diarios en la época de Hugo Chávez. Sin embargo, tras la captura de Nicolás Maduro y la intervención de EEUU en Caracas, esos envíos cesaron por completo en enero, como ha detallado la BBC. México se convirtió entonces en el último salvavidas, enviando aproximadamente unos 20.000 barriles diarios, una cifra que, aunque lejana a las necesidades totales de la isla, era fundamental para mantener los servicios mínimos. La presión escaló cuando congresistas republicanos, como Carlos Giménez, pusieron sobre la mesa el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La amenaza fue clara: si México sigue oxigenando al régimen cubano, la revisión del tratado comercial en 2026 podría convertirse en una pesadilla para la economía mexicana. Ante el riesgo de aranceles que dañarían su propia economía, México optó por suspender los envíos de hidrocarburos. Las consecuencias de este corte de suministro son inmediatas y alarmantes. Una gráfica elaborada con datos de Kpler y publicada por el Financial Times ilustra la gravedad del momento: las importaciones de crudo de Cuba se han desplomado y, según las estimaciones visualizadas en el reporte, a la isla solo le quedan reservas de petróleo para entre 15 y 20 días. La situación ha encendido las alarmas en las Naciones Unidas. El secretario general, Antonio Guterres, advirtió a través de su portavoz que Cuba corre el riesgo de sufrir un "colapso humanitario" inminente si no se satisfacen sus necesidades energéticas. Sin combustible, no solo se apagan las luces; se detiene el bombeo de agua potable, el transporte de alimentos y el funcionamiento de los hospitales. Ante la imposibilidad de enviar petróleo sin sufrir represalias comerciales, el gobierno de Sheinbaum ha modificado su estrategia de auxilio. La presidenta confirmó que, mientras la cancillería busca "vías diplomáticas" para resolver el nudo del petróleo, México enviará esta misma semana cargamentos de alimentos y productos básicos gestionados por la Secretaría de Marina. Es un paliativo para una crisis que es, ante todo, energética. En este escenario de presión máxima, surge una arista inesperada. Mientras Trump cierra el cerco petrolero, también ha dejado caer comentarios que sugieren que la puerta no está totalmente cerrada. El presidente estadounidense afirmó recientemente que "estamos negociando con los líderes cubanos en este momento", insinuando conversaciones sobre temas migratorios y la posibilidad de facilitar visitas familiares. Esto plantea la duda de si el bloqueo petrolero es un fin en sí mismo o una dura táctica de negociación para forzar concesiones políticas en La Habana. La realidad estructural, sin embargo, es aritmética. Cuba necesita unos 110.000 barriles diarios para funcionar y solo produce 40.000 por su cuenta. El déficit de 70.000 barriles diarios es un abismo que, sin Venezuela y ahora sin México, es imposible de llenar a corto plazo. La suspensión de los envíos desde México marca un punto de inflexión. Aunque el gobierno mexicano insiste en su soberanía y en la naturaleza humanitaria de su apoyo, la realidad de los mercados y la diplomacia coercitiva se ha impuesto. Mientras en los registros de la SEC constan contratos millonarios y pagos puntuales que desmienten la idea de una ayuda puramente altruista, en las calles de Cuba el tiempo corre en contra. Con los buques detenidos y las reservas bajo mínimos, la isla se enfrenta a una oscuridad que ya no es metafórica, sino inminentemente física. Imagen | Matthew Rutledge y Christopher Michel Xataka | Arabia Saudí hizo una apuesta todo o nada con Neom a que el petróleo estaría muy caro. Y ha salido "nada" - La noticia Se suponía que México estaba regalando petróleo a Cuba por "humanidad". Ahora sabemos que le estaba cobrando millones fue publicada originalmente en Xataka por Alba Otero .
Se suponía que México estaba regalando petróleo a Cuba por "humanidad". Ahora sabemos que le estaba cobrando millones
  • La advertencia de Trump de imponer aranceles obliga a México a elegir entre la solidaridad histórica o la estabilidad del T-MEC

  • Sin Venezuela y con México en retirada, Cuba se enfrenta a un déficit de 70.000 barriles diarios imposible de cubrir

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Alba Otero

Editora - Energía

Alba Otero

Editora - Energía Linkedintwitter711 publicaciones de Alba Otero

En las costas de Veracruz, la maquinaria diplomática y energética de México ha echado el freno de mano. La imagen del buque Ocean Mariner, atracando en La Habana el pasado 9 de enero con 85.000 barriles de crudo, parece ser la última postal de una era que se cierra abruptamente. Según confirma France 24, aquel fue el último envío exitoso antes de que la geopolítica cortara el flujo. Su relevo, el Swift Galaxy, tenía previsto zarpar a mediados de enero, pero su viaje fue cancelado silenciosamente y desapareció del calendario logístico de Petróleos Mexicanos, como han adelantado en El País

Lo que ocurre en los puertos mexicanos es el reflejo de una tensión que supera lo comercial. Tras la intervención estadounidense en Venezuela el 3 de enero y la caída de Nicolás Maduro, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, fue tajante: "No llegará más dinero o petróleo a Cuba. Cero". La amenaza vino acompañada de una orden ejecutiva que promete aranceles a cualquier nación que suministre crudo a la isla, a la que Trump ha calificado de "nación fallida".

Atrapado en este fuego cruzado, el gobierno de Claudia Sheinbaum navega entre dos aguas. Por un lado, defiende la "soberanía" de ayudar a una nación hermana; por otro, en los despachos de Washington, sus propios libros de contabilidad narran otra historia: negocios formales y cobros puntuales que desmienten la narrativa puramente humanitaria.

En XatakaBerlín sigue siendo rehén de la URSS: la refinería que suministra el 90% de su combustible es propiedad de Rusia

Solidaridad tras la tormenta

Desde el Palacio Nacional, el discurso ha intentado esquivar la confrontación directa apelando a la historia. La presidenta Sheinbaum ha reiterado que México, fiel a su tradición diplomática de votar contra el bloqueo desde el primer día, tiene la potestad soberana de decidir si "vende o da" petróleo a Cuba.

Esta retórica cobró fuerza a finales de 2024. Tras el colapso del sistema eléctrico cubano y el devastador paso del huracán Rafael en noviembre, el gobierno mexicano comenzó a etiquetar sus envíos bajo el paraguas de la "ayuda humanitaria". Sin embargo, aquí nace el enigma. Aunque la mandataria asegura que existe una vía de donación humanitaria distinta a la comercial, su administración no ha ofrecido cifras concretas sobre cuántos barriles se regalan y cuántos se cobran. Todo es opacidad en la ayuda, mientras que el negocio tiene luz y taquígrafos, como destaca El País.

Mientras el discurso político se centra en la solidaridad, los documentos financieros son fríos y exactos. Pemex, que cotiza en mercados internacionales, no puede permitirse ambigüedades ante la Comisión de Valores y Bolsa de Estados Unidos (SEC). Según la información entregada a este organismo regulador, la petrolera mexicana mantiene un contrato vigente con el gobierno cubano desde julio de 2023 a través de su subsidiaria Gasolinas del Bienestar.

Lejos de ser una caridad oculta, las cifras reveladas por el director de Pemex, Víctor Rodríguez Padilla, muestran una relación comercial activa y lucrativa. En 2025, México vendió a Cuba petróleo por valor de 496 millones de dólares. Si sumamos lo facturado desde el inicio del contrato en 2023, la cifra total asciende a unos 1.400 millones de dólares.

Rodríguez Padilla fue enfático al desmentir que Cuba no pague sus deudas, una percepción común dada la crisis de la isla. "¡Claro que nos pagan! Tenemos una relación comercial también. Son muy formales en sus pagos", aseguró el directivo, aclarando que no existen facturas vencidas.

Para intentar minimizar el impacto de estas revelaciones frente a los ojos escrutadores de Washington, Pemex ha argumentado que, aunque las cifras suenen altas, son marginales para la empresa: representan menos del 1% de su producción de crudo y apenas el 0.1% de sus ventas de petrolíferos. Es un contrato "abierto" que depende de la disponibilidad de México, y no un compromiso inquebrantable.

El efecto dominó: por qué se cerró el grifo

La crisis actual no se explica solo por las decisiones de México, sino por el colapso de los proveedores históricos de La Habana. Durante años, Venezuela fue el soporte vital de la isla, llegando a enviar hasta 100.000 barriles diarios en la época de Hugo Chávez. Sin embargo, tras la captura de Nicolás Maduro y la intervención de EEUU en Caracas, esos envíos cesaron por completo en enero, como ha detallado la BBC.

México se convirtió entonces en el último salvavidas, enviando aproximadamente unos 20.000 barriles diarios, una cifra que, aunque lejana a las necesidades totales de la isla, era fundamental para mantener los servicios mínimos.

La presión escaló cuando congresistas republicanos, como Carlos Giménez, pusieron sobre la mesa el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). La amenaza fue clara: si México sigue oxigenando al régimen cubano, la revisión del tratado comercial en 2026 podría convertirse en una pesadilla para la economía mexicana. Ante el riesgo de aranceles que dañarían su propia economía, México optó por suspender los envíos de hidrocarburos.

Las consecuencias de este corte de suministro son inmediatas y alarmantes. Una gráfica elaborada con datos de Kpler y publicada por el Financial Times ilustra la gravedad del momento: las importaciones de crudo de Cuba se han desplomado y, según las estimaciones visualizadas en el reporte, a la isla solo le quedan reservas de petróleo para entre 15 y 20 días.

La situación ha encendido las alarmas en las Naciones Unidas. El secretario general, Antonio Guterres, advirtió a través de su portavoz que Cuba corre el riesgo de sufrir un "colapso humanitario" inminente si no se satisfacen sus necesidades energéticas. Sin combustible, no solo se apagan las luces; se detiene el bombeo de agua potable, el transporte de alimentos y el funcionamiento de los hospitales.

Ante la imposibilidad de enviar petróleo sin sufrir represalias comerciales, el gobierno de Sheinbaum ha modificado su estrategia de auxilio. La presidenta confirmó que, mientras la cancillería busca "vías diplomáticas" para resolver el nudo del petróleo, México enviará esta misma semana cargamentos de alimentos y productos básicos gestionados por la Secretaría de Marina. Es un paliativo para una crisis que es, ante todo, energética.

En este escenario de presión máxima, surge una arista inesperada. Mientras Trump cierra el cerco petrolero, también ha dejado caer comentarios que sugieren que la puerta no está totalmente cerrada. El presidente estadounidense afirmó recientemente que "estamos negociando con los líderes cubanos en este momento", insinuando conversaciones sobre temas migratorios y la posibilidad de facilitar visitas familiares. Esto plantea la duda de si el bloqueo petrolero es un fin en sí mismo o una dura táctica de negociación para forzar concesiones políticas en La Habana.

La realidad estructural, sin embargo, es aritmética. Cuba necesita unos 110.000 barriles diarios para funcionar y solo produce 40.000 por su cuenta. El déficit de 70.000 barriles diarios es un abismo que, sin Venezuela y ahora sin México, es imposible de llenar a corto plazo.

La suspensión de los envíos desde México marca un punto de inflexión. Aunque el gobierno mexicano insiste en su soberanía y en la naturaleza humanitaria de su apoyo, la realidad de los mercados y la diplomacia coercitiva se ha impuesto. Mientras en los registros de la SEC constan contratos millonarios y pagos puntuales que desmienten la idea de una ayuda puramente altruista, en las calles de Cuba el tiempo corre en contra. Con los buques detenidos y las reservas bajo mínimos, la isla se enfrenta a una oscuridad que ya no es metafórica, sino inminentemente física.

Imagen | Matthew Rutledge y Christopher Michel

Xataka | Arabia Saudí hizo una apuesta todo o nada con Neom a que el petróleo estaría muy caro. Y ha salido "nada"

Fuente original: Leer en Xataka
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