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Si la pregunta es cuánto dinero es necesario para ser feliz, ya tenemos la respuesta para España: el doble

Si la pregunta es cuánto dinero es necesario para ser feliz, ya tenemos la respuesta para España: el doble
Artículo Completo 1,243 palabras
Todos hemos pensado alguna vez que con un poco más de sueldo seríamos más felices. No tendríamos que preocuparnos por los imprevistos, las vacaciones tendrían más "extras" e ir a la compra no sería una búsqueda constante del mejor precio en la carne o los huevos. Pero, ¿hasta qué punto es eso cierto? ¿Cuánto dinero sería necesario para ser feliz? Eso es precisamente lo que se preguntaron en un estudio de la universidad de Purdue. Ahora, un informe de Remitly ha cruzado los datos obtenidos en aquel informe con los datos del coste de vida real y podemos ponerle cifras concretas a la felicidad en España. El dinero no hace la felicidad, ¿o sí? La investigación de la Universidad de Purdue, analizó datos de más de un millón y medio de personas en 164 países y la conclusión a la que llegaron es similar a la que llegaron otras investigaciones: que la felicidad se incrementa de forma proporcional al nivel de ingresos. Sin embargo, solo lo hace hasta un cierto nivel de ingresos. En Xataka Hace 2.000 años Epicuro ya había entendido el secreto del placer: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco" A partir de ese techo de felicidad, se produce lo que los autores del estudio llaman "saciedad del ingreso". Es decir, ganar más dinero de un determinado techo ya no mejora cómo evalúas la felicidad en tu vida ni en tus emociones del día a día. No obstante, lo más interesante, y la parte en la que ha intervenido la plataforma de pagos Remitly, es que ese techo económico para la felicidad no es igual en todos los sitios. Depende del coste de vida, de la cultura y del poder adquisitivo de cada lugar. La clave para entender las cifras: salarios ajustados al poder adquisitivo. Antes de seguir, hay un matiz importante. Uno de los datos clave en el estudio son los salarios promedio que reciben las personas en los distintos países. Es por ello que las cifras de ingresos que vas a leer no corresponden a salarios reales tal cual los vería alguien en su nómina. Son cifras ajustadas para cada país según su poder adquisitivo (PPA). Esto significa que se ha hecho una conversión para poder comparar economías muy distintas entre sí para representar de forma más realista la capacidad para comprar productos que tiene cada persona. Un sueldo de 40.000 euros en España no compra lo mismo que uno de 40.000 dólares en Estados Unidos, así que estos datos buscan equilibrar esa diferencia. El equipo de Remitly tomó los puntos de saciedad calculados por Purdue y los ajustó según el poder adquisitivo local, usando ratios del Fondo Monetario Internacional y datos de inflación actualizados. El resultado es un mapa que permite comparar el "precio de la felicidad" entre países de forma realista. Los datos globales: Islandia arriba, Etiopía abajo. Con esta metodología, el país donde más cuesta llegar a ese techo de felicidad es Islandia, con 163.579 dólares al año. Sin embargo, sus altos salarios y la calidad de vida que les proporciona el Estado los posicionan como el segundo país más feliz en 2025. Eslovenia con unos salarios ajustados de 42.800 dólares anuales es el único país del mundo en el que, de media, se superaría en un 16,3% el salario que sus ciudadanos considerarían suficiente para ser felices (36.800 dólares). Los salarios de Luxemburgo (109.900 dólares al año) cubriría el 92,8% de esa "cifra de felicidad", seguido por Estonia y Singapur, cuyos salarios se acercan cubriendo el 92,8% y 90,5% respectivamente de ese umbral de felicidad. En el extremo opuesto se encuentra Ecuador, cuyo salario anual ajustado de 6.500 dólares al año solo cubriría el 32,9% de los 19.700 dólares anuales que los ecuatorianos consideran una cifra adecuada para ser felices. España: necesitamos el doble. Si ponemos el foco en España, el salario medio ajustado por poder adquisitivo se sitúa en torno a los 42.500 dólares anuales. Sin embargo, el precio de la felicidad, se establece en unos 87.900 dólares al año. Es decir, el salario solo cubriría el 48,4% y sería necesario duplicar los salarios para alcanzar el umbral deseable para que el dinero diera la felicidad. España se queda, una vez más, en la zona donde el trabajo no termina de traducirse en la tranquilidad económica que muchos buscan y la preocupación por llegar a fin de mes continúa siendo un freno para alcanzar una felicidad plena. La felicidad también depende del código postal. El informe de Remitly va un poco más allá y analiza el impacto del salario en la felicidad incluso dentro de cada país, y ha descubierto que en España existen importantes diferencias entre ciudades a la hora de establecer la cantidad de dinero con la que serían felices. Madrid encabeza la lista con un precio de la felicidad de 89.759 euros al año, ligeramente por encima del umbral de felicidad establecido para el conjunto del país. Le siguen muy de cerca Barcelona (88.562 euros) y Palma de Mallorca (88.263 euros), tres ciudades que coinciden además entre las ciudades con el precio de la vivienda más caras del país. En el extremo opuesto encontramos a Granada, con 73.153 euros al año. Es un 18,5% menos que en Madrid. El clima, la arquitectura y un coste de vida más contenido ayudan a que el listón económico esté más bajo. Eso no quiere decir que la vida sea más fácil en Granada, pero sí que se necesita menos dinero para tocar ese techo de bienestar y felicidad que marca el estudio. ¿Y ahora qué? Más allá de los números, lo que muestra este informe es que, en la mayoría del planeta, los salarios están por debajo de los que se necesitaría para sentirse plenamente satisfecho. No obstante, los propios autores del estudio de Purdue advierten de que, incluso si alguien llega a ese umbral económico para la felicidad, eso no significa que de repente vaya a estar mucho más feliz. Los investigadores destacan que existe lo que llaman "adaptación hedónica", la tendencia a volver siempre a un nivel de ánimo parecido reajustando nuestra exigencia de bienestar, pase lo que pase y se cobre el salario que se cobre. El dinero ayuda, y mucho, hasta cierto punto. Pero a partir de ahí, parece que la felicidad empieza a depender también de otras cosas. En Xataka | Si la pregunta es si el dinero da la felicidad, un experto de Harvard responde: no es tener dinero, es lo que haces con él Imagen | Unsplash (Christian Dubovan), Remitly - La noticia Si la pregunta es cuánto dinero es necesario para ser feliz, ya tenemos la respuesta para España: el doble fue publicada originalmente en Xataka por Rubén Andrés .
Si la pregunta es cuánto dinero es necesario para ser feliz, ya tenemos la respuesta para España: el doble
  • La felicidad aumenta con los ingresos, pero solo hasta un límite conocido como saciedad del ingreso

  • En España habría que duplicar el salario medio para acercarse a ese techo de bienestar

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Rubén Andrés

Editor - Trabajo y productividad

Rubén Andrés

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Todos hemos pensado alguna vez que con un poco más de sueldo seríamos más felices. No tendríamos que preocuparnos por los imprevistos, las vacaciones tendrían más "extras" e ir a la compra no sería una búsqueda constante del mejor precio en la carne o los huevos. Pero, ¿hasta qué punto es eso cierto? ¿Cuánto dinero sería necesario para ser feliz?

Eso es precisamente lo que se preguntaron en un estudio de la universidad de Purdue. Ahora, un informe de Remitly ha cruzado los datos obtenidos en aquel informe con los datos del coste de vida real y podemos ponerle cifras concretas a la felicidad en España.

El dinero no hace la felicidad, ¿o sí? La investigación de la Universidad de Purdue, analizó datos de más de un millón y medio de personas en 164 países y la conclusión a la que llegaron es similar a la que llegaron otras investigaciones: que la felicidad se incrementa de forma proporcional al nivel de ingresos. Sin embargo, solo lo hace hasta un cierto nivel de ingresos.

En XatakaHace 2.000 años Epicuro ya había entendido el secreto del placer: "Nada es suficiente para quien lo suficiente es poco"

A partir de ese techo de felicidad, se produce lo que los autores del estudio llaman "saciedad del ingreso". Es decir, ganar más dinero de un determinado techo ya no mejora cómo evalúas la felicidad en tu vida ni en tus emociones del día a día. No obstante, lo más interesante, y la parte en la que ha intervenido la plataforma de pagos Remitly, es que ese techo económico para la felicidad no es igual en todos los sitios. Depende del coste de vida, de la cultura y del poder adquisitivo de cada lugar.

La clave para entender las cifras: salarios ajustados al poder adquisitivo. Antes de seguir, hay un matiz importante. Uno de los datos clave en el estudio son los salarios promedio que reciben las personas en los distintos países. Es por ello que las cifras de ingresos que vas a leer no corresponden a salarios reales tal cual los vería alguien en su nómina. Son cifras ajustadas para cada país según su poder adquisitivo (PPA).

Esto significa que se ha hecho una conversión para poder comparar economías muy distintas entre sí para representar de forma más realista la capacidad para comprar productos que tiene cada persona. Un sueldo de 40.000 euros en España no compra lo mismo que uno de 40.000 dólares en Estados Unidos, así que estos datos buscan equilibrar esa diferencia. El equipo de Remitly tomó los puntos de saciedad calculados por Purdue y los ajustó según el poder adquisitivo local, usando ratios del Fondo Monetario Internacional y datos de inflación actualizados. El resultado es un mapa que permite comparar el "precio de la felicidad" entre países de forma realista.

Los datos globales: Islandia arriba, Etiopía abajo. Con esta metodología, el país donde más cuesta llegar a ese techo de felicidad es Islandia, con 163.579 dólares al año. Sin embargo, sus altos salarios y la calidad de vida que les proporciona el Estado los posicionan como el segundo país más feliz en 2025.

Eslovenia con unos salarios ajustados de 42.800 dólares anuales es el único país del mundo en el que, de media, se superaría en un 16,3% el salario que sus ciudadanos considerarían suficiente para ser felices (36.800 dólares). Los salarios de Luxemburgo (109.900 dólares al año) cubriría el 92,8% de esa "cifra de felicidad", seguido por Estonia y Singapur, cuyos salarios se acercan cubriendo el 92,8% y 90,5% respectivamente de ese umbral de felicidad.

En el extremo opuesto se encuentra Ecuador, cuyo salario anual ajustado de 6.500 dólares al año solo cubriría el 32,9% de los 19.700 dólares anuales que los ecuatorianos consideran una cifra adecuada para ser felices.

España: necesitamos el doble. Si ponemos el foco en España, el salario medio ajustado por poder adquisitivo se sitúa en torno a los 42.500 dólares anuales. Sin embargo, el precio de la felicidad, se establece en unos 87.900 dólares al año. Es decir, el salario solo cubriría el 48,4% y sería necesario duplicar los salarios para alcanzar el umbral deseable para que el dinero diera la felicidad.

España se queda, una vez más, en la zona donde el trabajo no termina de traducirse en la tranquilidad económica que muchos buscan y la preocupación por llegar a fin de mes continúa siendo un freno para alcanzar una felicidad plena.

La felicidad también depende del código postal. El informe de Remitly va un poco más allá y analiza el impacto del salario en la felicidad incluso dentro de cada país, y ha descubierto que en España existen importantes diferencias entre ciudades a la hora de establecer la cantidad de dinero con la que serían felices.

Madrid encabeza la lista con un precio de la felicidad de 89.759 euros al año, ligeramente por encima del umbral de felicidad establecido para el conjunto del país. Le siguen muy de cerca Barcelona (88.562 euros) y Palma de Mallorca (88.263 euros), tres ciudades que coinciden además entre las ciudades con el precio de la vivienda más caras del país.

En el extremo opuesto encontramos a Granada, con 73.153 euros al año. Es un 18,5% menos que en Madrid. El clima, la arquitectura y un coste de vida más contenido ayudan a que el listón económico esté más bajo. Eso no quiere decir que la vida sea más fácil en Granada, pero sí que se necesita menos dinero para tocar ese techo de bienestar y felicidad que marca el estudio.

¿Y ahora qué? Más allá de los números, lo que muestra este informe es que, en la mayoría del planeta, los salarios están por debajo de los que se necesitaría para sentirse plenamente satisfecho.

No obstante, los propios autores del estudio de Purdue advierten de que, incluso si alguien llega a ese umbral económico para la felicidad, eso no significa que de repente vaya a estar mucho más feliz. Los investigadores destacan que existe lo que llaman "adaptación hedónica", la tendencia a volver siempre a un nivel de ánimo parecido reajustando nuestra exigencia de bienestar, pase lo que pase y se cobre el salario que se cobre.

El dinero ayuda, y mucho, hasta cierto punto. Pero a partir de ahí, parece que la felicidad empieza a depender también de otras cosas.

En Xataka | Si la pregunta es si el dinero da la felicidad, un experto de Harvard responde: no es tener dinero, es lo que haces con él

Imagen | Unsplash (Christian Dubovan), Remitly

Fuente original: Leer en Xataka
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