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«Si le dices a tu hijo, 'tenemos examen', lo que tenemos es un problema»

«Si le dices a tu hijo, 'tenemos examen', lo que tenemos es un problema»
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Los progenitores no son profesores. Los críos tienen que estudiar solos y el papel de los adultos se debe limitar a la supervisión y al apoyo emocional, según los expertos
«Si le dices a tu hijo, 'tenemos examen', lo que tenemos es un problema»

Los progenitores no son profesores. Los críos tienen que estudiar solos y el papel de los adultos se debe limitar a la supervisión y al apoyo emocional, según los expertos

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Jesús J. Hernández

11/06/2026 a las 18:15h.

«Tenemos deberes. Hoy no podemos quedar, que tenemos examen». Si has escuchado esta frase en boca de padres o madres, lo que de verdad ... tenemos es un problema. «La responsabilidad de esas tareas es de los hijos y plantearlo así, decirlo así, es transferirnos algo que no nos toca», recalca la psicóloga Silvia Álava. Conviene aclarárselo a ellos mismos desde muy pequeños: el rendimiento académico es cosa suya. Lo contrario tiene mucho que ver con «la sobreprotección», que puede resumirse de un plumazo en que no damos autonomía suficiente a los hijos para hacer cosas para las que ya están preparados. «¡Pero es que no sabe estudiar!», clamará alguno. Pues que aprenda.

¿En qué casos sí habría que sentarse al lado? Salvo con niños muy pequeños, los expertos sólo lo ven justificado cuando existan problemas de aprendizaje -diagnosticados por un profesional-, una dislexia o un Trastorno por Déficit de Atención (TDAH). «Lo lógico es que estudien solos y que sea algo progresivo. Los niños no empiezan con exámenes. Al principio tienen que leer y es bueno que se sienten ellos a hacerlo, luego una ficha, que podemos supervisar pero que tienen que hacerla ellos», señala Álava.

¿Qué sucede entonces? ¿por qué hay tantos padres y madres echando la tarde con los estudios de sus vástagos? «Nos sentamos a su lado desde pequeñitos porque creemos que así se lo vamos a poner más fácil. A nosotros en EGB se nos exigía mucho, más que ahora, y lo hacíamos solos», recuerda. El origen de esta actitud paternalista está en «un mal entendimiento del amor maternal y en que hay mucho miedo a suspender. No pasa nada por fallar en un examen de tres conceptos en Primaria y será útil para que veas que tienes que estudiar».

Vamos llegando al meollo. Deben hincar los codos y hacerlo solos. ¡Pero no saben! «Estudiar no es una habilidad innata, es una competencia que se aprende y se va madurando a lo largo de la infancia y la adolescencia», advierte la experta. Ahí nuestra labor es enseñarles a organizarse. «Recomendarles que empiecen por una tarea de mediana dificultad, luego una más difícil y que hagan descansos entre ellas, por ejemplo».

El error más generalizado es pensar que, con haberle dado una leída, ya basta. «Fallan a la hora de evaluarse». Ponerse a prueba es una técnica de sobra conocida. Responder a exámenes similares al que nos pondrán es la mejor forma de ver si llevamos el temario controlado. «Esa función ejecutiva se va entrenando. Se debe hacer desde que son pequeños de forma natural», zanja.

«Los esquemas también ayudan mucho a que hagamos una lectura comprensiva. Subrayar lo importante es necesario... hacer un buen mapa conceptual y, siempre, comprobar al final si sé explicarlo sin mirar», recomienda la psicóloga.

En busca de atención

En ocasiones, detrás de esos infinitos deberes en edades tempranas puede haber otras necesidades. «Quizá no están acabando el trabajo que corresponde hacer en clase -sería bueno contactar con el tutor y ver qué pasa- o quizá lo están dejando para la tarde porque es más fácil hacerlo con ayuda», advierte Silvia Álava.

También puede suceder que los pequeños hayan detectado que la manera más fiable de gozar de toda la atención de un progenitor es que haya deberes de por medio. «Saben que los exámenes y los suspensos nos importan y puede ser una manera de garantizar esa atención». En ese caso lo mejor sería proponerles que los hagan solos correctamente y plantear, nada más terminar, una actividad que sea atractiva, como jugar juntos.

Lo importante es que los padres tengan claro que su papel es «supervisar y dar apoyo emocional» pero no ejercer de profesores a tiempo parcial y mucho menos a diario. «Ahí nos perdemos el rol de padre o madre por hacer de profesores», señala la experta. Podemos explicar alguna materia concreta pero lo suyo es que sean los alumnos quienes vayan con sus dudas al educador del colegio. «No pasa nada por dejar un ejercicio de cuatro sin hacer y pedir que me lo expliquen otra vez», zanja.

Y luego llegan, en estas fechas, las notas y en algunas familias arde Troya. «Lo mejor sería que no les preocupe nuestra reacción sino la suya. ¿Cómo te vas a sentir tú si suspendes?». Como casi todo en la vida, más que fustigarse, que vale para poco, conviene saber ponerse al timón y cambiar las cosas. Empezar a estudiar solos, con apoyos puntuales, es el camino.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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