Range Rover es sinónimo de elegancia, campo y alta sociedad. El Sport ofrece más o menos lo mismo que su hermano mayor, pero por un buen puñado menos de euros. Tras probar su versión PHEV, te digo qué me ha gustado y qué no.
Ver todas las fotos (24)Prefiero el Range Rover (el grande), pero también me puedo conformar con su hermano pequeño.Javier Gómara[email protected]Publicado: 30/04/2026 19:00
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... Síguenos en GoogleEn el mundo hay muchas formas de definir lo que es premium o no. Cualquier detalle, por nimio que parezca, puede determinar el grado de exclusividad de un producto. El valor real de algo es el que cada uno le ponga, pero en términos de movilidad, nadie puede decir que fabrica los mejores todoterrenos del mundo, salvo Land Rover. La casa inglesa se encarga de recordárnoslo una y otra vez.
Dentro de la gama de Land Rover, la división Range Rover representa la máxima aspiración. No hay nada por encima de sus productos, aunque estos estén segmentados en diferentes tamaños, calidades y, por supuesto precios. El Rey es el Range, el que da el nombre a la estirpe, tras él está el Principe y eterno sucesor al trono, el Range Rover Sport. Es lo más parecido a un Range Rover, pero costando 50.000 euros menos.
La elegancia llega de serie en cualquier Land Rover, más en la gama Range Rover.Es mucho dinero si hablamos para el común de los mortales, pero algo menos si entendemos quién es el comprador tipo de un Land Rover Range Rover. Los ingleses apuntan alto. Apuntan a las mayores fortunas del mundo, a los ejecutivos de mayor nivel y a todo aquél que tenga un buen pellizco ahorrado y sepa como gastar su dinero en un producto que huye completamente de lo chabacano o cutre. El buen gusto viene de serie con cualquier comprador.
La gente con dinero no siempre tiene o presume de semejante cualidad. No es extraño encontrarse Lamborghinis de ordinario color, Mercedes y BMW retocados hasta el extremo o cualquier otra horterada que un cliente premium guste hacer. Pero el mundo Range Rover es un mundo de elegancia inglesa. El Range Rover es el Saville Road del mundo de la sastrería. El que ahora mismo es para mí el mejor coche del mundo. Algo que no es la primera vez que te digo si hace tiempo que nos sigues.
Llantas de 23 pulgadas y acabado en carbono. No es la mejor idea para salir por el campo.Por lo tanto, como buen Principe que se precie de aspirar al trono, el Range Rover Sport debería ser el segundo mejor coche del mundo. La lógica así lo dice. Veamos cuáles son sus argumentos para ganarse el título. Lo primero es el tamaño. Tiene uno bien considerable. Con 4,946 metros de largo, 2,047 metros de alto y 1,82 metros de alto se ubica en la misma categoría que otros modelos ilustres como el Mercedes GLE, el BMW X5, el Audi Q7 o el Volvo XC90. Modelos, todos ellos, considerados como premium de alto nivel.
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Calcula tu precio onlineA diferencia de los modelos alemanes, el Sport ofrece un estilo mucho más conservador y elegante. Nada de líneas demasiado marcadas o efectos extravagantes. El apellido Sport no radicaliza a un todoterreno que mantiene firme su apuesta por el saber estar. Estilo atemporal, como cualquier traje de lana merina hecho a mano. Por más años que pasen seguirá estando de moda, como su hermano mayor.
A pesar del tamaño, ofrece un aspecto muy fluido sin líneas excesivamente marcadas.Como no podía ser de otra manera en Land Rover, se ofrecen varios acabados -demasiados- para que cada cliente tenga el Range Rover Sport que quiera o pueda pagarse. El listado de opcionales es generosamente amplio. Desde diferentes acabados en los parachoques a increíbles trabajos de pintura. Algunos cuestan más de 14.000 euros. Por supuesto, no faltan las llantas. De 20 pulgadas para quien busque lo básico y de hasta 23 para quien le guste una buena rueda y no tenga problemas en pagar los neumáticos.
Es significativo que nunca verás un Range Rover o un Range Rover Sport modificado. Prácticamente no existe. Eso indica que los clientes de la marca tienen tanto dinero como buen gusto y discreción. Al fin y al cabo, llegar a un sitio en un Range Rover no es lo mismo que hacerlo a bordo de un BMW. Puede que se parezca, pero el que entiende, entiende. La marca aporta ese punto extra de estatus al que muchos clientes están dispuestos a acceder con toda razón.
El interior ofrece la calidad que se puede esperar de una casa inglesa.La discreción de la carrocería se hace extensiva a un habitáculo finamente presentado. Aquí sí, Land Rover toma ventaja con respecto al resto de rivales. La atención por el detalle es soberbia, aunque lamentablemente, no escapamos de los acabados en negro lacado. Allá donde poses la mano te recibirá una superficie bien definida y de suave tacto. La piel es el elemento más común en el interior, aunque también hay zonas -como en el caso de la unidad de pruebas- que pueden rematarse con Alcántara o popularmente conocida como piel vuelta.
En la última generación de productos de Land Rover también nos encontramos las habituales pantallas que hoy son protagonistas obligatorios. El Sport presenta dos paneles. Una instrumentación sencilla, pero completa de 13,7 pulgadas y un display central parcialmente inclinado con 13,1 pulgadas. Todas y cada una de las funciones del coche se regulan a través de esta última. Un mal que se repite en todo el mundo, pero con el inconveniente añadido de que el sistema operativo inglés dista mucho de ser el más rápido.
El sistema multimedia no es el más fluido, pero es fácil de manejar.No hay muchas funciones, pero las transiciones son lentas y el conductor se encuentra que en muchas ocasiones no sabe qué ha tocado porque no hay una respuesta al tacto. A pesar de ello, Land Rover opta, como es normal en ellos, por 'botones' de gran tamaño que simplifican un poco el protocolo. La calidad del panel no es la mejor, pero reconozco que me ha gustado su sencillez. Los de Conventry no caen en el error de poner decenas de innecesarias funciones. Lo que hay tiene un sentido y un propósito.
El Sport no es el coche dignatario que sí es el Range Rover, pero sigue siendo un excelente vehículo para familias. Las plazas traseras son cómodas y espaciosas, aunque el elevado túnel central limita el aprovechamiento del asiento intermedio. La peor parte es subirse. Es tan alto que personas mayores o de movilidad reducida no lo tendrán nada fácil. Por suerte, existe una forma de recortar rápidamente la distancia libre entre la carrocería y el suelo. El maletero de 450 litros de capacidad mínima no es el más grande de su segmento, pero cumple.
Las plazas traseras son amplias y cómodas para pasajeros adultos.A la hora de escoger la mecánica, Land Rover nos propone varias alternativas, todas ellas con la etiqueta ECO o CERO. Sinceramente, puestos a gastar me quedo con la opción híbrida enchufable. En su día ya probé el diésel. No solo es la que presenta el mejor rendimiento, es que es la más polivalente para moverse. Con su etiqueta medioambiental te evitas de cualquier Zona de Bajas Emisiones y demás limitaciones a las que cada día tiene que enfrentarse el común de los conductores.
El Range Rover Sport P550e monta un bloque de gasolina de seis cilindros en línea turboalimentado con 441 caballos propios. A él se suma un motor eléctrico con 218 caballos adicionales. El resultado final son 550 caballos de potencia y 800 Nm de par máximo que se encargan de movilizar los 2.810 kilogramos de peso que anuncia la báscula. Suficiente para acelerar de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y alcanzar una velocidad punta de 242 kilómetros por hora. Aunque no lo parezca, corre.
El ruido del seis cilindros no es agradable en el vano motor, pero sí en el escape.Como todo híbrido enchufable, es necesario recargar su batería para aprovechar al máximo el rendimiento posible. Los ingleses montan una batería de 31,8 kWh de capacidad neta capaz de cargarse en corriente continua a una potencia máxima de 50 kW y de hasta 7 kW en alterna. En un punto de este último calibre es posible recuperar el 100% de la batería en unas 5 horas. Tras ese tiempo Land Rover asegura que su coche es capaz de rodar de forma 100% eléctrica durante 116 kilómetros con un consumo medio combinado de 0,7 litros a los 100 kilómetros (WLTP). Ya te adelanto que no debes creerte todo lo que dicen.
Como buen Land Rover, el Sport, a pesar de su apellido, no se olvida del campo y de las cualidades 4x4. Es un verdadero todoterreno, aunque sus llantas de 23 pulgadas con acabado en fibra de carbono no son nada recomendables para la causa. La ficha técnica anuncia cotas off-road muy buenas: 33 grados de ángulo de entrada, 30 grados de ángulo de salida y 22,5 grados de ángulo ventral con una distancia al suelo de 27,4 centímetros (regulable) y una profundidad de vadeo de hasta 90 centímetros. A todo eso hay que sumar bloqueo de diferenciales y programas de gestión electrónica que actúan como una reductora clásica.
Al volante del Range Rover Sport P550e
La potencia extiende cheques que la frenada tiene que pagar.La experiencia Range Rover Sport no solo se compone de elegante presencia y buenos acabados. La conducción también forma parte de ella. Cada momento debe traducirse en una situación de extrema comodidad para todos los pasajeros. La suspensión neumática incorporada filtra cada irregularidad de la carretera. Sumado a un excelente trabajo de aislamiento da como resultado una mínima invasión de todo lo que sucede fuera del vehículo.
La prioridad es el confort, dejando un pequeño resquicio para el dinamismo. Hay que tener en cuenta que hablamos de un coche muy pesado y que la física, ayudada por la ingeniería, tiene sus límites. La altura tampoco es un factor positivo en esta fórmula. Aunque responde bien, es difícil controlarlo una vez incrementamos el ritmo. La peor parte llega a la hora de frenar -cuando más se nota el excesivo peso- Aunque acelera muy bien, tan pronto ganas velocidad hay que perderla para no salir disparado en la siguiente curva.
Se mueve bien en todos los terrenos, pero sobre todo en autopista.No digo esto por quejarme, pues entiendo que es algo totalmente esperado y razonable. Le pasa a todos sus rivales en mayor o menor medida. Si te gusta o buscas este tipo de conducción mi recomendación es un BMW X5 50e xDrive como del que te hablé hace no mucho. Son coches, en muchos aspectos parecidos. En términos de ingeniería creo que el alemán está mucho más afinado, aunque su esquema es muy similar.
La principal diferencia, y no buena, es que el inglés no es tan eficiente. Depende mucho más de la carga de la batería. Los 116 kilómetros que anuncian los ingleses son casi imposibles de conseguir, aunque sí es posible completar trayectos a media y baja velocidad de unos 90 o 95 kilómetros. Eso quiere decir que la mayor parte de nuestros trayectos diarios será posible hacerlos sin encender el motor de combustión. Lo que supone un grandísimo ahorro para el bolsillo.
El convertidor de par con 8 velocidades encaja perfectamente con el conjunto.Sin el apoyo energético de la batería el motor de gasolina es capaz de tragarse más de 15 litros por cada 100 kilómetros en circuitos urbanos o interurbanos. La media se equilibra al salir a una autopista, donde el motor de seis cilindros va más suelto y con un gasto significativamente inferior. Aunque cuesta bajarlo de los 10 litros de media porque, como podrás entender, no resulta fácil circular a los discretos ritmos que marca la ley.
Uno va tan aislado que no te das cuenta de la velocidad que puede alcanzar. Es una sensación engañosa. La pisada es soberbia, al igual que la estabilidad. Es ideal para viajar en familia largos trayectos. La caja de cambios, de convertidor de par y 8 relaciones actúa bien. Es rápida y suave en sus transiciones. Es el complemento perfecto. La guinda de un coche que en realidad vale para todo. Para el día a día, para viajar e incluso para el campo. Sus armas como 4x4 son absolutas, aunque para salir con total tranquilidad hay que configurarlo desde fábrica para ello. Nada de llantas grandes o pinturas delicadas excesivamente caras. A no ser que te dé todo igual, claro está.
Range Rover Sport P550eNota8.3Comportamiento8Prestaciones9Consumos7Confort de marcha9Seguridad8Calidad interior9Equipamiento8Lo que realmente nos gusta- Diseño elegante
- Calidad interior
- Comportamiento refinado
- Peso excesivo
- Consumo de gasolina
- Sistema operativo lento
La opinión de Javier Gómara
El Range Rover Sport es uno de los mejores SUV del mundo. Su hermano mayor es, para mí, el mejor coche del mundo, pero por 50.000 euros menos este es el más parecido a él. Tiene mucha de sus cualidades como la elegancia, la calidad o el confort, pero no es lo mismo. No tiene su estatus y eso, como ha dejado claro Land Rover, se paga. Mecánicamente es bueno, aunque depende demasiado de la batería. El motor no es muy eficiente y tampoco presenta una patada tan bruta como un BMW de similar rendimiento. A fin de cuentas, como ya he dicho, es lo más parecido que existe al Range, pero no es el Range.
@javier_gomaraRedacción, eventos y pruebas
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