A finales de 2024, Daksh Gupta, fundador y CEO de una pequeña startup de IA de Silicon Valley, escribió un tuit que encendió las redes en su contra. Contaba que su startup no ofrecía conciliación laboral y buscaba a empleados que fueran capaces de comprometerse hasta tal nivel con su empresa que no le importara trabajar 100 horas a la semana con fines de semana incluidos.
En su día, defendió esa exigencia horaria con una frase que se hizo viral: en un mercado tan competitivo, según declaraciones recogidas por Inc.com: "A nadie le importa la tercera mejor empresa, ni siquiera la segunda mejor en ninguna categoría de software. Si te esfuerzas al 95%, es como si no te esforzaras nada".
El origen del malentendido. Meses después, el joven CEO ha vuelto a dar explicaciones sobre aquella polémica en el pódcast The Peel con Turner Novak, y lo que cuenta cambia bastante la foto. Gupta cuenta que el famoso modelo "996" (de nueve de la mañana a nueve de la noche seis días a la semana) ni siquiera nació como norma de empresa. Las declaraciones surgieron de una entrevista para el San Francisco Standard sobre la vida social de los jóvenes fundadores de Silicon Valley. Le preguntaron qué hacían para divertirse, y él resumió la moda del momento: "996, levantar pesas, no beber, no hacer drogas, correr, comer carne con huevos y casarse joven", aseguraba Gupta.
En Xataka
En Japón puedes echarte una siesta en el trabajo sin miedo a que te despidan. Hay una palabra que lo explica: Inemuri
Alguien sacó esa frase de contexto. Se convirtió en titular, y el titular se convirtió en polémica. Sin embargo, Gupta no niega que en su startup, se está aplicando el modelo de jornada "996". Reconoce que su equipo trabaja de nueve a nueve y media de la noche, y buena parte del fin de semana. Pero rechaza la etiqueta "996" sin matices. Según su opinión, ese término: "implica imposición y suena a una fábrica de 2008 en un país del tercer mundo", señala el joven CEO y eso implica algo que él quiere evitar a toda costa: la imposición.
El trabajo, según Gupta, es un producto. La idea central que defiende el CEO de Greptile en la entrevista con Turner Novak es que los puestos de trabajo en su empresa son, literalmente, "un producto". Ofrece sueldos altos, un paquete de acciones inusualmente generoso para una startup en su fase de expansión, y proyectos técnicos duros en un equipo pequeño. A cambio, pide entrega total.
Para evitar sorpresas, dice que trata a cada candidato "como a un inversor". Les enseña los ingresos de la empresa, el crecimiento, la satisfacción de los clientes. Les deja hablar con empleados e inversores antes de firmar nada. "El producto es ese: si te resulta atractivo, entonces deberías unirte a nosotros. Voy a ser muy transparente sobre lo que es", destaca Gupta. Quien busque un horario cómodo y estabilidad, según Gupta, simplemente no encaja: "ese no es el producto aquí", resume sin rodeos.
Lucy Guo, cofundadora de Scale AI, lo apuesta todo al 996: "Si quieres irte a las 5 no estás en el trabajo adecuado"
No es el único apóstol del esfuerzo extremo. Pese a ser un enfoque bastante singular con respecto al concepto empleado/accionista, Gupta no ha inventado ninguna fórmula que no se aplique ya en otras empresas de Silicon Valley. Lucy Guo, cofundadora de Scale AI, defiende semanas de 90 horas como el estándar deseable. Otros jóvenes fundadores han cambiado las fiestas y la vida social por jornadas de 92 horas, sin alcohol de por medio. Grandes tiburones de Silicon Valley como Elon Musk y Serguéi Brin llevan años pidiendo entre 60 y 80 horas semanales a sus plantillas.
Lo curioso es el momento. China prohibió el 996 por ley hace cinco años. El Tribunal Supremo Popular lo declaró ilegal en 2021, tras varias muertes de empleados por exceso de horas. Silicon Valley está resucitando, casi con orgullo, el mismo modelo de jornada laboral que Pekín archivó como un tremendo error.
El otro lado del argumento. No todo el ecosistema aplaude. Suranga Chandratillake, socio de Balderton Capital, cree que este discurso viene sobre todo de inversores que nunca fundaron nada y solo buscan un retorno rápido de su inversión a costa del sobreesfuerzo de los empleados. Amelia Miller, de la plataforma de empleo Ivee, va más allá y asegura que exigir siete días de trabajo sin descanso es directamente una mala señal a la hora de invertir.
Los números le dan parte de razón. Según CB Insights, el agotamiento del equipo fundador figura detrás de un 5% de los cierres de startups analizados. No es la causa principal, pero tampoco una anécdota. Mientras tanto, OpenAI publica informes que piden semanas de cuatro días gracias a la IA, justo cuando otras empresas del sector exigen lo contrario a sus ingenieros. Esa contradicción, de momento, sigue sin respuesta.
En Xataka | Trabajar más de 60 horas a la semana no es sano: Japón está empezando a aprenderlo por la fuerza
Imagen | Unsplash (Paymo), The Peel
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La noticia
"Si te esfuerzas al 95%, equivale al 0%", un CEO de 22 años defiende la jornada 996 como un "producto" voluntario
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Rubén Andrés
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"Si te esfuerzas al 95%, equivale al 0%", un CEO de 22 años defiende la jornada 996 como un "producto" voluntario
El CEO de Greptile rechaza definir su empresa como un caso de 996 impuesto a sus empleados
Defiende que les ofrece salarios altos, acciones y transparencia total para que cada candidato decida si acepta el ritmo de trabajo
A finales de 2024, Daksh Gupta, fundador y CEO de una pequeña startup de IA de Silicon Valley, escribió un tuit que encendió las redes en su contra. Contaba que su startup no ofrecía conciliación laboral y buscaba a empleados que fueran capaces de comprometerse hasta tal nivel con su empresa que no le importara trabajar 100 horas a la semana con fines de semana incluidos.
En su día, defendió esa exigencia horaria con una frase que se hizo viral: en un mercado tan competitivo, según declaraciones recogidas por Inc.com: "A nadie le importa la tercera mejor empresa, ni siquiera la segunda mejor en ninguna categoría de software. Si te esfuerzas al 95%, es como si no te esforzaras nada".
El origen del malentendido. Meses después, el joven CEO ha vuelto a dar explicaciones sobre aquella polémica en el pódcastThe Peel con Turner Novak, y lo que cuenta cambia bastante la foto. Gupta cuenta que el famoso modelo "996" (de nueve de la mañana a nueve de la noche seis días a la semana) ni siquiera nació como norma de empresa. Las declaraciones surgieron de una entrevista para el San Francisco Standard sobre la vida social de los jóvenes fundadores de Silicon Valley. Le preguntaron qué hacían para divertirse, y él resumió la moda del momento: "996, levantar pesas, no beber, no hacer drogas, correr, comer carne con huevos y casarse joven", aseguraba Gupta.
Alguien sacó esa frase de contexto. Se convirtió en titular, y el titular se convirtió en polémica. Sin embargo, Gupta no niega que en su startup, se está aplicando el modelo de jornada "996". Reconoce que su equipo trabaja de nueve a nueve y media de la noche, y buena parte del fin de semana. Pero rechaza la etiqueta "996" sin matices. Según su opinión, ese término: "implica imposición y suena a una fábrica de 2008 en un país del tercer mundo", señala el joven CEO y eso implica algo que él quiere evitar a toda costa: la imposición.
El trabajo, según Gupta, es un producto. La idea central que defiende el CEO de Greptile en la entrevista con Turner Novak es que los puestos de trabajo en su empresa son, literalmente, "un producto". Ofrece sueldos altos, un paquete de acciones inusualmente generoso para una startup en su fase de expansión, y proyectos técnicos duros en un equipo pequeño. A cambio, pide entrega total.
Para evitar sorpresas, dice que trata a cada candidato "como a un inversor". Les enseña los ingresos de la empresa, el crecimiento, la satisfacción de los clientes. Les deja hablar con empleados e inversores antes de firmar nada. "El producto es ese: si te resulta atractivo, entonces deberías unirte a nosotros. Voy a ser muy transparente sobre lo que es", destaca Gupta. Quien busque un horario cómodo y estabilidad, según Gupta, simplemente no encaja: "ese no es el producto aquí", resume sin rodeos.
No es el único apóstol del esfuerzo extremo. Pese a ser un enfoque bastante singular con respecto al concepto empleado/accionista, Gupta no ha inventado ninguna fórmula que no se aplique ya en otras empresas de Silicon Valley. Lucy Guo, cofundadora de Scale AI, defiende semanas de 90 horas como el estándar deseable. Otros jóvenes fundadores han cambiado las fiestas y la vida social por jornadas de 92 horas, sin alcohol de por medio. Grandes tiburones de Silicon Valley como Elon Musk y Serguéi Brin llevan años pidiendo entre 60 y 80 horas semanales a sus plantillas.
Lo curioso es el momento. China prohibió el 996 por ley hace cinco años. El Tribunal Supremo Popular lo declaró ilegal en 2021, tras varias muertes de empleados por exceso de horas. Silicon Valley está resucitando, casi con orgullo, el mismo modelo de jornada laboral que Pekín archivó como un tremendo error.
El otro lado del argumento. No todo el ecosistema aplaude. Suranga Chandratillake, socio de Balderton Capital, cree que este discurso viene sobre todo de inversores que nunca fundaron nada y solo buscan un retorno rápido de su inversión a costa del sobreesfuerzo de los empleados. Amelia Miller, de la plataforma de empleo Ivee, va más allá y asegura que exigir siete días de trabajo sin descanso es directamente una mala señal a la hora de invertir.
Los números le dan parte de razón. Según CB Insights, el agotamiento del equipo fundador figura detrás de un 5% de los cierres de startups analizados. No es la causa principal, pero tampoco una anécdota. Mientras tanto, OpenAI publica informes que piden semanas de cuatro días gracias a la IA, justo cuando otras empresas del sector exigen lo contrario a sus ingenieros. Esa contradicción, de momento, sigue sin respuesta.