Debían estar disponibles la 24 horas del día, siete días a la semana, a cambio de un sueldo precario y sin contrato ni alta en la seguridad social
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Europa Press
30/07/2026 Actualizado a las 11:47h.Agentes de la Policía Nacional en una operación llevada a cabo en Almargen ha desarticulado una organización criminal dedicada, presuntamente, a la explotación laboral de ... migrantes y ha detenido a siete personas. En concreto, el entramado explotaba a mujeres de origen nicaragüense en el sector del cuidado de personas mayores.
Los investigadores, que han contado con la colaboración del Ayuntamiento y la Policía Local del municipio malagueño, así como de autoridades policiales nicaragüenses a través de Interpol, pudieron establecer el periplo de las víctimas desde su captación hasta su incursión en el mercado laboral español.
Entre los detenidos está la principal investigada, cuyo papel dentro de la organización era ser «el gancho» y la persona que suponía la vía de salida desde Nicaragua hacia un futuro mejor.
Al parecer, ella contactaba con las víctimas, y les ofrecía un trabajo en España como internas al cuidado de personas mayores dependientes en domicilio. La realidad con la que se encontraban las víctimas al llegar era bien distinta no ajustándose a las condiciones ofertadas, pues debían estar disponibles la 24 horas del día, siete días a la semana, a cambio de un sueldo precario, sin derecho a festivos, vacaciones, sin contrato ni alta en la seguridad social.
Una agencia de viajes ubicada en Managua (Nicaragua) servía como tapadera para la organización. Aquí las víctimas eran aleccionadas para poder pasar los controles fronterizos y recibían la documentación y el dinero necesario para su entrada en nuestro país.
Asimismo, los agentes constataron que la red era liderada por una mujer nicaragüense y su pareja española, que además contaban con el apoyo de familiares y colaboradores para tareas básicas como el envío de dinero a las víctimas en la fase inicial de captación.
Una vez en España, las víctimas eran trasladadas a un domicilio de Almargen, propiedad de uno de los principales investigados de la organización, donde realizaban tareas de limpieza sin remuneración. Allí permanecían hasta que se les conseguía un empleo como internas, periodo durante el cual debían pagar 200 euros diarios en concepto de alojamiento.
Al conocer las condiciones abusivas a las que iban a estar sometidas, algunas de las víctimas decidían abandonar el trabajo. Sin embargo, era tarde para ello, ya que no contaban con billete de vuelta a su país y además se les exigía el pago de los 5.000 euros de deuda. Este importe debía ser saldado de manera mensual, en pagos de 350 euros. Si finalmente dejaban el trabajo, esa cantidad aumentaba en 100 euros como penalización.
Tras la investigación, se ha llevado a cabo un operativo policial con el objetivo de desarticular el entramado, en el que se han realizado dos entradas y registros en la localidad malagueña y se han practicado siete detenciones.
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