La epopeya de Homero, que está ahora en los cines, es también una guía para aprender a resistir, rehacerte y llegar a tu Ítaca particular
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Regala esta noticia Añádenos en Google (Adobe Stock) 29/07/2026 Actualizado a las 19:18h.El éxito de la adaptación cinematográfica de la 'Odisea' dirigida por Christopher Nolan ha devuelto a Homero a la actualidad de forma insospechada. No es ... extraño: su epopeya es la historia de alguien que intenta regresar a casa mientras el viaje lo cambia por dentro. A pesar de su antigüedad, este poema ofrece «sólidas y múltiples respuestas a nuestras preguntas más trascendentes», dice la doctora Sam Akbar, psicóloga clínica pero también filóloga clásica, doble currículo que la ha llevado a escribir 'Mentalidad Odisea' (Kitaeru). Además, «te invita a aceptar la ambigüedad, la vulnerabilidad y el cambio», añade.
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Emprende tu viaje
Arrasada Troya, Odiseo se embarca para volver a Ítaca. Pero lo que debería ser un corto viaje de regreso a casa, «se convierte en una lucha de diez años a través del Mediterráneo». Y así es como llegan los cambios profundos a nuestras vidas, sin avisar. Una ruptura, una enfermedad, un despido... «Los grandes cambios vitales nos obligan a desarrollar dos capacidades: aceptar el reto y actuar». La respuesta de Odiseo, «una vez que ha aceptado las circunstancias, consiste en tomar las riendas de la situación. No siempre puedes cambiar lo que te sucede, pero puedes elegir cómo lo afrontarás. Eso es lo único que está bajo tu control», subraya Akbar.
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Encuentra la fuerza en la vulnerabilidad
Cuando vemos a Odiseo retenido en la isla de Calipso, no está luchando, sino que llora en la orilla. Esta «inteligencia emocional antigua» nos enseña que sentir profundamente es un requisito para la resiliencia. «Odiseo llora porque sabe lo que le importa», volver a casa con su familia. Si, como él, «estás llorando en la orilla, anhelando que algo o alguien te rescate, entonces es el momento de parar, recordándonos que reconocer nuestras heridas y necesidades reales es el motor de nuestra verdadera fuerza».
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Pero nadie se rehace solo
La resiliencia no es un logro individual, sino un «deporte de equipo». Akbar analiza el código de la xenia (hospitalidad), ejemplificado por la princesa Nausícaa, quien ayuda a un náufrago Odiseo sin pedirle explicaciones previas. Para navegar la adversidad, necesitamos construir redes de apoyo que nos ofrezcan seguridad y validación. «Odiseo no encuentra el camino a casa porque se embarque solo en su periplo, sino porque es capaz de forjar lazos con quienes pueden ayudarlo». Lo mismo te ocurrirá a ti.
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Cuenta tu propia historia
A lo largo de su aventura, Odiseo cuenta su historia a quienes le acogen e incluso a sus enemigos. Mientras lo hace, «va evolucionando». Hagamos lo mismo. «Al contar tu propia historia es posible que descubras que los episodios que en su momento parecían casi imposibles de superar fueron también los más significativos». Convertirnos en nuestro propio narrador «no implica regodearnos en el sufrimiento o dormirnos en los laureles, sino reconocer que en nuestra respuesta a las adversidades se revela una fuerza inquebrantable y una fuente interior de resiliencia que ignorábamos poseer», asegura la psicóloga.
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Cruza la crisis
El viaje de Odiseo incluye un descenso al Inframundo para hablar con los muertos. Ese viaje «no es tan diferente al nuestro a lo largo de la vida, pues también sufrimos pérdidas y pesares». Al igual que el héroe, «aprendemos que, a menudo, el camino nos lleva a atravesar las turbias profundidades del malestar emocional». Ahí es donde podremos encontrar una capacidad de recuperación que nos había pasado desapercibida.
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Define tu Ítaca
La autora propone pensar en Ítaca, hogar y destino de Odiseo, como una visión vital. «Si no sabes cuál es realmente tu Ítaca, corres el riesgo de navegar en círculos, persiguiendo visiones de hogar que no son realmente tuyas». Sin embargo, Akbar advierte que alcanzar nuestro objetivo puede ser desconcertante porque nosotros ya no somos los mismos que cuando emprendimos nuestra odisea particular. Así pues, «prepárate para la llegada y para la fase que vendrá después».
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Llegar es cambiar
La última gran lección de la 'Odisea' es quizá la más humana. Cuando el héroe regresa, ya no es el mismo hombre que se fue. Tampoco Ítaca es exactamente el mismo lugar. Akbar recuerda que el regreso nunca es limpio ni automático, porque el viaje modifica a quien lo hace. Eso vale para muchas situaciones de la vida real: volver al trabajo tras una baja, retomar una relación, regresar a una ciudad o reconstruirse después de una pérdida. «Así que llega tal y como eres, con tus cicatrices y con todo tu ser», concluye, Akbar. «Aunque Ítaca sea tu destino, el camino que te lleve a ella será tu mayor logro».
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