La familia Torres se encarga de gestión forestal de unas 1.800 hectáreas de bosque en Cataluña. Familia Torres
Historias Silvopastoreo: qué es y por qué es clave para la sostenibilidad agrícola y la prevención de incendios en EspañaEste método está vinculado a la mitigación del cambio climático, ya que incrementa la captura de carbono en biomasa y suelos.
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Verónica Fernández Publicada 1 abril 2026 07:30hEl silvopastoreo es una práctica agroforestal que integra de forma planificada árboles, pastos y ganado en una misma superficie con el objetivo de generar sinergias ecológicas y productivas. Se encuadra dentro del ámbito de la agroecología y de los sistemas agroforestales.
A diferencia del pastoreo convencional, el silvopastoreo no considera el arbolado como un obstáculo, sino como un elemento clave del sistema. Los árboles proporcionan sombra y refugio para el ganado, mejoran la fertilidad del suelo mediante la caída de hojas y el reciclaje de nutrientes, y contribuyen a la retención de agua y a la reducción de la erosión. A su vez, el ganado ayuda a controlar la vegetación y puede favorecer la dispersión de semillas.
Desde el punto de vista ambiental, el silvopastoreo está vinculado a la mitigación del cambio climático, ya que incrementa la captura de carbono en biomasa y suelos. También favorece la biodiversidad, al generar hábitats más complejos que los sistemas ganaderos o agrícolas simplificados.
Los expertos lo dejan claro: el pastoreo y la trashumancia son la alternativa barata y eficaz para prevenir incendiosEn términos productivos, permite diversificar ingresos (madera, frutos o productos ganaderos) y aumentar la resiliencia frente a sequías o fluctuaciones de mercado. Por ello, organismos como la FAO lo consideran una herramienta relevante para avanzar hacia sistemas agrarios más sostenibles.
En España, el silvopastoreo tiene antecedentes en sistemas tradicionales como la dehesa, donde conviven encinas o alcornoques con pastoreo extensivo, aunque el enfoque actual incorpora una planificación más técnica y orientada a resultados.
El caso de la familia Torres
Arraigada en la tradición vitícola del Penedès desde el siglo XVI, la familia Torres fundó su bodega en Vilafranca del Penedès en 1870. Su compromiso con la sostenibilidad forma parte de su modelo de gestión e incluye la gestión forestal de unas 1.800 hectáreas de bosque en Cataluña, con especial atención a la prevención de incendios.
"Desde hace años contamos con planes técnicos de gestión y mejora forestal, pero hemos querido avanzar hacia una visión más holística del territorio", explica Mauro Sirvent, responsable de Producción Agraria.
"En 2021 iniciamos la viticultura regenerativa en nuestros viñedos y, en este contexto, comenzamos a colaborar con pastores para introducir rebaños en bosques y parcelas de viñedo".
La implementación del silvopastoreo se ha desarrollado en diferentes fases. "El primer paso fue buscar pastores cercanos a nuestros bosques y viñedos, algo que no siempre es sencillo porque la ganadería extensiva está en recesión", explica Sirvent.
"Nuestra misión fue generar confianza con los ganaderos y convencerles de los beneficios mutuos, creando una sinergia real entre su actividad y nuestra gestión agraria y forestal. En una fase inicial nos centramos en identificar las zonas más adecuadas para el pastoreo dentro de nuestras fincas y adaptar la logística para que los rebaños pudieran trabajar con seguridad y comodidad".
Esto ha implicado, en algunos casos, habilitar espacios para los animales o asegurar puntos de agua que permitan consolidar el sistema en el tiempo, apunta el responsable de la compañía catalana.
Familia Torres trabaja con ovejas y cabras, principalmente, pero también con caballos. "Las cabras realizan una gran labor en el control del matorral, lo que ayuda a reducir la carga de combustible en el bosque. Las ovejas prefieren más la hierba y son especialmente útiles en el control de pastos y en la gestión de la cubierta vegetal de nuestros viñedos", explica su responsable de Producción Agraria.
Ovejas pastoreando en los viñedos de Familia Torres. Familia Torres
Por su parte, añade, "los caballos son muy versátiles y funcionan especialmente bien en grandes superficies forestales: además de pastar durante muchas horas al día, su forma de desplazarse y de remover ligeramente el terreno ayuda a esparcir semillas y a favorecer la biodiversidad, al tiempo que contribuyen a crear franjas más limpias que actúan como cortafuegos naturales".
Para Familia Torres, la evolución del modelo más tradicional de gestión forestal se produce en paralelo al cambio de paradigma hacia un sistema agrario regenerativo. "En estos últimos años, el silvopastoreo ha ido ganando protagonismo porque representa una de las formas de gestión forestal más sostenibles, capaz de generar beneficios ambientales, económicos y sociales al mismo tiempo", asegura Sirvent.
Durante décadas, la agricultura más industrializada ha impulsado una organización del territorio muy especializada, que ha hecho perder, en parte, aquella visión global en la que agricultura, ganadería y naturaleza estaban profundamente conectadas. Hoy es habitual encontrar, por un lado, grandes superficies de monocultivo y, por otro, explotaciones ganaderas intensivas y, a menudo, junto a ellas, extensas áreas forestales con poco manejo.
"Cada vez más profesionales del sector estamos redescubriendo el valor de recuperar el equilibrio y trabajar con sistemas en los que el bosque, el campo y el ganado se complementan y se refuerzan entre sí", afirma el responsable de Producción Agraria de la firma catalana. Añade que, "precisamente ahí es donde el silvopastoreo aparece como una oportunidad extraordinaria para avanzar hacia una gestión mucho más coherente con los retos climáticos y ambientales actuales".
Efectos tangibles
Con la aplicación del silvopastoreo, Familia Torres ha observado una evidente mejora en la salud del suelo y en la biodiversidad. "Por un lado, el estiércol que generan los animales aumenta la fertilidad del suelo y contribuye a mejorar su estructura y por otro, una gestión forestal más activa, combinada con el pastoreo, permite dar más vigor a los árboles seleccionados y crea un mosaico de hábitats que enriquece la biodiversidad", asegura Mauro Sirvent.
Recalca que "es importante no aplicar un manejo uniforme en toda la superficie, sino dejar algunas áreas con una gestión más ‘ligera’, preservando matorrales y arbustos que sirven de refugio y alimento para aquellas especies que dependen de este tipo de cobertura vegetal".
El silvopastoreo se plantea también como herramienta de prevención de incendios. Y es que, cuando los animales entran en el bosque, la vegetación se mantiene mucho más controlada. Al reducirse la cantidad de biomasa disponible, disminuye también la carga de combustible y, por tanto, el riesgo de que se declare un fuego o de que este se propague con rapidez e intensidad.
Además, el pastoreo contribuye a abrir y mantener claros y pasos naturales dentro del bosque, lo que en caso de incendio facilita el acceso de los equipos de extinción y puede actuar como una especie de cortafuegos funcional.
Esta práctica contribuye a la adaptación climática al mejorar la fertilidad del suelo, su capacidad de retención de agua y la actividad biológica. La integración del ganado reduce el uso de maquinaria, limita la compactación del suelo y disminuye emisiones de CO2.
Un rebaño de cabras con el que trabaja la familia Torres. Familia Torres
Explica Sirvent que, en los viñedos donde se aplica la viticultura regenerativa, "estamos observando mejoras y recopilando datos, pero es muy temprano para sacar conclusiones".
Desde el área de Innovación y Sostenibilidad liderada por Mireia Torres, se analizan muchos parámetros y se han podido observar ya tendencias positivas en relación a captación de carbono, diversidad y riqueza de hongos, bacterias y microartrópodos del suelo. También una mejora en la reducción de la erosión y un aumento de la biodiversidad de recursos florales, indicadores claros de que el ecosistema evoluciona hacia un estado más equilibrado y resiliente.
Retos técnicos y logísticos
Pese a los beneficios, Familia Torres reconoce que se han enfrentado a retos técnicos y logísticos. "Cuando empiezas con algo que se aparta del modelo habitual no es sencillo ni siempre se entiende, ni por parte del entorno ni de la administración. A esto se suma que, en términos estrictamente económicos, producir un kilogramo de carne en un sistema extensivo es menos eficiente y más costoso que hacerlo en una granja intensiva, lo que ha contribuido al retroceso de este modelo".
Sin embargo, asegura que, si ampliamos la mirada, "la ganadería extensiva —y en particular el silvopastoreo— ofrece una batería de beneficios ecosistémicos que marcan una gran diferencia".
Contribuye a la gestión forestal, aporta estiércol al suelo, reduce el uso de maquinaria y, con ello, la compactación y parte de las emisiones. También disminuye la contaminación por lixiviación, ayuda a mitigar los gases de efecto invernadero, mejora el bienestar animal y permite obtener una carne de mayor calidad".
El modelo, concluye, es replicable en otros territorios siempre que exista colaboración entre propietarios, ganaderos y administraciones.
- Ganadería
- Objetivo 12: Producción y consumo responsables
- Objetivo 17: Alianzas para lograr los objetivos