Política andaluza
Sin patria para unos, sin moral para otros: Ceuta fractura al Parlamento andaluzAprobada una PNL de Vox que reivindica la integridad territorial en un debate en el que los proponentes y el PP apelan al patriotismo mientras la izquierda les reprocha falta de compasión
Regala esta noticia Añádenos en Google La cúpula ceutí de Vox asistió al debate. (Juan Flores)Sevilla
17/09/2026 a las 17:07h.Hasta en tres ocasiones se tuvo que repetir la votación. Como si la precaria tecnología del hemiciclo provisional de la Sala Alberto Jiménez Becerril (o ... la torpeza de sus señorías) se negara a certificar la fractura, el nuevo sistema informático obligó a los diputados a marcar su posición una y otra vez. Al final, las pantallas terminaron confirmando lo que ya se respiraba en el ambiente desde primera hora: un resultado de 63 votos a favor de PP y Vox frente a los 41 en contra del PSOE-A, Por Andalucía y Adelante Andalucía. Más allá del trámite parlamentario para sacar adelante la Proposición No de Ley (PNL) de Vox -en la que se reafirma la plena e indiscutible soberanía española sobre Ceuta, Melilla, las Chafarinas y el resto de plazas norteafricanas ante las pretensiones de Marruecos-, el pleno se convirtió en la escenificación de una brecha ética y discursiva que parece ya del todo insalvable.
La diputada de Vox María Eiberle no escatimó en adjetivos en la defensa de la PNL presentada por su partido
En las tribunas de invitados, la presencia de la cúpula de Vox en Ceuta ponía el marco a una intervención donde la diputada María Eiberle no escatimó en adjetivos. Eiberle acusó a la izquierda andaluza de pertenecer a «la mafia de Sánchez», de estar del lado de los «invasores» y de mirar hacia otro lado cuando el Gobierno marroquí cuestiona la integridad territorial de España. En el relato desplegado por esta formación, la defensa de la soberanía no admite ambigüedades diplomáticas ni concesiones a la inmigración irregular. Una tesis que el portavoz del PP-A, Toni Martín, evitó secundar para centrar su ataque en censurar la «hipocresía» de las fuerzas de la oposición por haber intentado amordazar el debate mediante argucias reglamentarias, acusándolas de no tener reparos en bloquear la voz del Parlamento. De hecho, la Cámara se vio limitada a debatir la propuesta de Vox, mutilada en la mitad de sus puntos, y no la del PP, vetada en su totalidad, después de que los tres grupos de la oposición apelaran a un artículo del reglamento que obliga a contar con una amplia mayoría cualificada para incluir en el orden del día asuntos que exceden a las competencias autonómicas.
La respuesta de las bancadas de la izquierda fue visceral, llevando el enfrentamiento al terreno de la ética y los principios mínimos. Mario Jiménez, en representación del PSOE-A, elevó la temperatura del pleno al acusar a los promotores de la iniciativa de comportarse con «los mismos principios morales que una manada de hienas», recriminándoles que en todo su discurso sobre fronteras no dedicaran ni una sola palabra de compasión a las 142 personas fallecidas en el mar en su intento por alcanzar las costas ceutíes. Jiménez acusó a PP y Vox de actuar como «quintacolumnistas» que socavan al Gobierno de España cada vez que la patria atraviesa una situación crítica, advirtiendo a los populares de que cada concesión al ideario radical solo sirve para debilitar las instituciones democráticas.
En esta misma línea de reproche moral se mantuvieron Por Andalucía y Adelante Andalucía. Antonio Maíllo tildó a los diputados de Vox de «patriotas de pecholata» e «impostores» que eligen ensañarse con los colectivos más vulnerables mientras guardan silencio ante potencias como Israel o Estados Unidos. Por su parte, Inmaculada Manzano, de Adelante, denunció la estrategia de crear un escenario artificial de miedo y enfrentamiento para que «el último se enfrente al penúltimo», recordando que la verdadera defensa de la soberanía pasa por garantizar que nadie sea atacado ni discriminado por el color de su piel. El texto finalmente aprobado por la Cámara autonómica lanza un mensaje contundente al Ejecutivo central: rechaza cualquier intento de negociación o soberanía compartida sobre las ciudades españolas del norte de África y condena las declaraciones del Gobierno marroquí. Sin embargo, la resolución institucional ha quedado inevitablemente empañada por el tono de la sesión.
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