El presidente convierte la celebración de los 250 años de independencia en otro mitin de campaña para mejorar las opciones republicanas en noviembre
Regala esta noticia Añádenos en Google 06/07/2026 a las 02:00h.La marginación de la comisión bipartidista que preparaba desde hace una década el 250 aniversario de la Declaración de Independencia hacía prever que entre los ... planes de Donald Trump no figuraba aprovechar una fecha tan señalada para unir a Estados Unidos. La obstinación del presidente por protagonizar el 4 de Julio, a diferencia de sus antecesores que evitaban apariciones públicas ese día, llevó a delegaciones demócratas a cancelar su presencia en Washington. Una capital federal con los monumentos más populares vallados por costosas y controvertidas reformas y en la que los ciudadanos figuraron como extras en el guion dictado por la Casa Blanca. Las temperaturas más altas en 150 años y las tormentas volvieron especialmente penosa la asistencia a la tardía alocución del republicano en el National Mall. Y el lanzamiento de 1,6 millones de dólares en fuegos artificiales deslucidos por el humo cerró una jornada para olvidar.
Por todo programa, Trump esboza un imaginario «resurgimiento comunista» que, según sus medios afines, alude a la pretensión del ala más progresista del Partido Demócrata de ofrecer sanidad, educación y vivienda asequibles. Y urge al Senado a aprobar ya la reforma electoral que, entre otros capítulos, quiere restringir el voto por correo. Una estrategia de manipulación y miedo que prefiere desviar la mirada del desfile de cientos de enmascarados del Frente Patriótico con banderas confederadas y símbolos fascistas el sábado en la capital de la nación.
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