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Soledad: la gata náufraga que ha vuelto a casa

Soledad: la gata náufraga que ha vuelto a casa
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Viajó con su dueño en un velero desde Fuerteventura al Caribe, donde cayó al mar

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Soledad, la gata náufraga. J.V. Muñoz-Lacuna Soledad: la gata náufraga que ha vuelto a casa

Mascotas ·

Viajó con su dueño en un velero desde Fuerteventura al Caribe, donde cayó al mar

J. V. Muñoz-Lacuna

Miércoles, 7 de enero 2026, 00:17

... su etapa adulta, si bien su corta vida ha estado marcada por múltiples avatares. El último ha sido pasar siete meses en una isla caribeña después de caer al mar en la costa de la isla de Martinica, en las Antillas Menores, una isla descubierta por Cristóbal Colón en 1502 y que hoy pertenece a Francia.

Este experto en salvamento acuático y seguridad costera cruzó su vida con Soledad cuando la gata tenía apenas mes y medio. Se había desplazado a la isla de El Hierro en un viaje introspectivo y encontró al animal medio muerto y lleno de parásitos junto a un cubo de basura en la zona de La Restinga. «Le faltaba un ojo. Le puse de nombre Soledad porque yo estaba solo y ella dio respuestas a mi vida», explica Héctor.

Cruzar el Atlántico

En marzo del pasado año decidió emprender lo que él llama «el viaje de mi vida». Junto a un compañero de trabajo se embarcó en su velero de diez metros de eslora rumbo al Caribe. Después de aprovisionarse en La Gomera, recorrieron en 28 días las 2.613 millas náuticas -4.840 kilómetros- que separan Fuerteventura de Martinica. El compañero de trabajo tuvo que regresar a España por motivos laborales pero Héctor permaneció en la isla junto a Soledad.

El 11 de abril ocurrió la tragedia. El velero fondeaba cerca de la isla cuando la gata cayó al agua porque su arenero estaba mal colocado. Sucedió de madrugada y Héctor se percató de lo ocurrido al amanecer. Soledad tuvo que nadar unos 60 metros hasta llegar al puerto. «Estuve buscándola como un loco durante una semana pero tuve que regresar. Antes pedí ayuda a gente de la zona y dejé mi contacto por si la encontraban», recuerda.

Después tocó regresar a Fuerteventura en el velero pero ya sin Soledad. «Me sentía arrepentido por haber hecho este viaje y me culpaba de haberla perdido», dice.

Dos milagros

La vuelta, que duró 25 días, fue también dura porque se quedó sin conexión a Internet y tuvo que afrontar varias tormentas en pleno océano Atlántico. Para predecir el tiempo utilizó un barómetro -una presión en descenso rápido indica mal tiempo, una presión estable prevé tiempo sin cambios y una presión en ascenso pronostica buen tiempo- y algún barco mercante con el que se encontró le confirmó el rumbo aunque otro estuvo a punto de pasarlo por encima. «Fue una vuelta durísima y pasé mucho miedo. Hubo días en los que no vi el sol y al final pensé que había sobrevivido de milagro», cuenta Héctor.

Los meses pasaron sin noticias de Soledad hasta que en noviembre recibió la llamada de una asociación animalista de Martinica que se dedica a capturar animales salvajes para proteger a la fauna autóctona. «Me dijeron que habían encontrado una gata tuerta y que me mandarían una foto al día siguiente. Cuando me llegó, vi que era ella y me emocioné. Sentí que era otro milagro».

Tiffany, una joven de la asociación, se ofreció a llevar a la gata hasta París a mediados de diciembre en la cabina de un avión tras pasar los controles sanitarios y hasta la capital francesa se desplazó Héctor. «Ha sido el mejor regalo de Navidad y como un segundo milagro», reconoce. Soledad llegó a París «muy delgada y demacrada» pero ahora está «gorda como una pelota y no quiere salir a la cubierta del barco».

¿Cómo fue la vida de Soledad en una isla caribeña durante siete meses? «Eso sólo puede contarlo ella», dice Héctor, que supone que la gata estuvo «salvajeando por la isla» mientras se protegía de potenciales depredadores y se alimentaba cazando o con restos de basura.

Héctor y Soledad han vuelto a estar juntos. Él la define como «cariñosa y simpática» y en Corralejo es muy popular. «Creo que los gatos que rescatas de la calle te tienen un amor incondicional para toda la vida. Eso lo experimento yo con Soledad», piensa este socorrista que plasmó toda su aventura en un extenso diario de a bordo que ahora quiere trasladar a un libro para contar su doble milagro.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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