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Solo tres de los 56 ministros siguen junto al presidente desde su llegada al poder en 2018

Solo tres de los 56 ministros siguen junto al presidente desde su llegada al poder en 2018
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Tras la salida de Montero para disputar la Junta de Andalucía, Marlaska, Robles y Planas son los únicos que han estado siempre en estos años junto al presidente

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El Gobierno constituido por Pedro Sánchez en 2018, cuando llegó a La Moncloa R. C. Solo tres de los 56 ministros siguen junto al presidente desde su llegada al poder en 2018

Tras la salida de Montero para disputar la Junta de Andalucía, Marlaska, Robles y Planas son los únicos que han estado siempre en estos años junto al presidente

Almudena Santos

Domingo, 29 de marzo 2026, 00:29

... como titular de Hacienda, el presidente culmina una nueva remodelación, que acaba con las incógnitas que sobrevolaban La Moncloa desde que este lunes Juanma Moreno convocara las elecciones en Andalucía acelerando la salida de la número dos del Ejecutivo, María Jesús Montero, como cabeza de lista del PSOE. De aquel equipo de 17 ministros escogido por Sánchez tras la moción de censura que desalojó del poder a Mariano Rajoy en junio de 2018, la acusada rotación de carteras solo ha respetado a tres nombres. Margarita Robles, Fernando Grande-Marlaska y Luis Planas se erigen hoy como el último reducto de estabilidad en un gabinete que, en casi ocho años, ha visto pasar 56 nombramientos.

El tridente que aguanta

La resistencia de este tridente se ha puesto a prueba en algunos de los escenarios más tensos de las últimas tres legislatura. Marlaska ha sobrevivido a incendios políticos que abarcan desde la avalancha mortal con decenas de inmigrantes en la valla de Melilla hasta la crisis desatada hace un mes por la acusación de violación contra el exdirector adjunto operativo (DAO) de la Policía, pasando por una larga cadena de controversias. Su figura ha ejercido tanto de Sánchez como el presidente lo ha sido frente a las críticas a su ministro de Interior.

En el ala de Defensa, Robles –jueza de carrera como Marlaska– no solo ha resistido a la presión externa, sino a los ataques frontales de sus propios socios de gabinete —primero de Podemos y luego de Sumar— por el aumento del gasto militar, el envío de armas a Ucrania o las compras de armamento a Israel una vez estallados los bombardeos en la Franja de Gaza. Su perfil, que ha buscado en todo momento conectar con el votante moderado y tan propio como para que alguno de sus compañeros haya tildado algunas de sus actuaciones de «margaritadas», le ha permitido salir indemne de crisis como el espionaje con Pegasus a independentistas catalanes y vascos o frente a reproches como los que le ha dirigido en las últimas semanas la oposición a cuenta de la negativa de Sánchez a permitir que EE UU usara las bases militares en España para atacar a Irán. Robles ha sido pieza intocable en estos casi ocho años para el presidente, pese a que éste la calificara de «pájara» en unos mensajes destapados entre él y el exministro Ábalos, uno de los que estaba en aquel primer Gobierno de 2018 y no superó la quema.

Por su parte, Planas ha protagonizado una resistencia más silenciosa pero no menos compleja. Ha sido el encargado de gestionar las mayores protestas agrarias de la década, con decenas de tractores cortando no solo autovías, sino también las calles de las principales ciudades del país, incluida la propia capital, y una crisis de precios que puso en jaque el sector primario. Su capacidad para negociar la PAC y los fondos europeos en mitad de una sequía histórica y una inflación desbocada como consecuencia del conflicto, primero, en Ucrania y, después, en Oriente Medio, le ha otorgado un estatus difícil de modificar. Planas resuelve problemas sin generar demasiado ruido mediático.

La excepcionalidad de este tridente se entiende mejor al repasar el continuado trajín que ha vivido el resto del organigrama del Gobierno. Desde la moción de censura de 2018, el Consejo de Ministros –y en él, la bancada de las vicepresidencias– ha sido un escenario de entradas y salidas sin parangón, sumando esos 56 nombramientos en los casi ocho años en los que Sánchez ha estado al frente del Ejecutivo. Esta rotación ha terminado por trazar una arquitectura de ciclos. Sánchez se estrenó con aquel llamado 'Gobierno bonito' por la inclusión de perfiles de prestigio, independientes y también mediáticos. Luego vino una segunda etapa marcada por la coalición con Podemos –la primera en el Ejecutivo desde la República– y la gestión de la pandemia. Y hay una tercera en la que el Consejo de Ministros ha proyectado designaciones hacia instituciones internacionales y actúa, ahora, como cantera curtida de líderes territoriales.

Tres vidas tiene el Gobierno

Sánchez acometió la gran sacudida en su Gobierno, descontando los momentos inaugurales de las legislaturas, en julio de 2021. El presidente prescindió de pilares importantes como la vicepresidenta primera Carmen Calvo, tocada por la disputa con la exministra de Igualdad, Irene Montero, por las política de esta área, y del hasta entonces todopoderoso ministro de Transportes José Luis Ábalos, quien en apenas diez días se sentará en el banquillo del Supremo en el juicio del 'caso mascarillas'.

Antes y después, se han ido ministros salpicados por conductas irregulares –de aquel 'Gobierno bonito' se cayeron en tiempo récord Maxim Huerta y Carmen Montón; Borrell, Calviño y Ribera abandonaron el gabinete para irse a Europa a modo, también, de una conquista política para el presidente; y, por el momento, la del catalán Salvador Illa ha sido la única apuesta de un ministro convertido en candidato a la presidencia de su comunidad que le ha resultado exitosa al presidente. Ahora, el regreso a Andalucía de Montero, la mujer que ha sido la mano derecha del líder socialista en el Gobierno y en el partido, ha sumado una muesca más en el carrusel de cambios que se escribe esta vez con la tinta económica de su sustituto en la vicepresidencia –Carlos Cuerpo será el primer hombre que rompe la cadena de siempre ministras en el cargo– y en Hacienda –Arcadi España–.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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