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¿Soportará España el aluvión de turistas que provocará la guerra?

¿Soportará España el aluvión de turistas que provocará la guerra?
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El conflicto en Irán y el queroseno disparado reordenan los flujos turísticos: los paneles del Golfo se tiñen de rojo y la Península vuelve a ocupar su viejo papel de destino seguro

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Turistas disfrutan de la piscina poco concurrida de un hotel de Dubái mientras se libra la batalla de Estados Unidos e Israel con Irán. Reuters ¿Soportará España el aluvión de turistas que provocará la guerra?

El conflicto en Irán y el queroseno disparado reordenan los flujos turísticos: los paneles del Golfo se tiñen de rojo y la Península vuelve a ocupar su viejo papel de destino seguro

José A. González

Sábado, 25 de abril 2026, 13:25

... manera habitual, miraban más hacia el este del Mediterráneo. No era todavía un bum pero sí un murmullo distinto. A 5.000 kilómetros de allí, el ruido tenía otro color.

los aeropuertos de Dubái, Doha, Abu Dabi y Riad se tiñeron de rojo. La palabra 'cancelado' se repitió en cascada, centenares de veces, mientras los radares señalaban misiles sobrevolando el Golfo. Dos meses después, la imagen apenas ha cambiado. Los corredores aéreos se han retorcido para esquivar la zona y el mapa del turismo internacional se está redibujando sin conferencia de prensa.

La región del Golfo funciona como el gran nodo aéreo entre Europa y Asia. En sus cuatro hubs principales -Dubái, Abu Dabi, Doha y Baréin- se procesan más de 526.000 pasajeros al día. Cuando ese sistema chirría, el impacto se escucha desde Tokio hasta Mánchester. «La primera semana el impacto fue sobre todo operativo», recuerda Marcos Franco, socio fundador del Observatorio Nacional del Turismo Emisor (ObservaTUR). «Hubo que redefinir rutas y reorganizar conexiones. Ese fue el impacto más inmediato».

El Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC) ha puesto cifra al trastorno: 517 millones de euros diarios en pérdidas para el sector. La región concentra cerca del 5% de las llegadas internacionales y, sobre todo, el 14% del tráfico de tránsito mundial. Se cae el Golfo y a alguien se le complica el viaje hasta Sídney. Esta organización prevé, para este 2026, que el gasto de visitantes internacionales en Oriente Próximo alcance los 207.000 millones de dólares: una cifra que refleja el tamaño del turismo en la región en condiciones normales.

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Los problemas de suministro amenazan con una nueva crisis en el sector. EFE

A la pérdida económica se suma un daño reputacional. El Índice de Percepción de Seguridad (PSI) que elabora la consultora Mabrian by Data Appeal registra desde el 28 de febrero caídas históricas en la región. Baréin se desploma 81 puntos sobre 100 y toca un mínimo de 9,6. Omán pierde 56,7 puntos y Catar 54,9. Los Emiratos Árabes Unidos ceden 48,3; Arabia Saudí aguanta mejor, con una merma de 13,6. «Estos destinos han trabajado meticulosamente para posicionarse como entornos estables y seguros», explica Carlos Cendra, director de Marketing y Comunicación de Mabrian. «Este cambio de tendencia subraya lo crucial que es monitorizar las percepciones de los viajeros: un activo estratégico, pero frágil y volátil».

8,6 millones de pasajeros aéreos internacionales

recibió España el pasado mes de marzo, según datos de Turespaña. Baleares, Andalucía y Canarias son los destinos favoritos elegidos por los visitantes que llegaron a los aeropuertos.

Esa caída de la percepción tiene un reflejo inmediato en el comportamiento del viajero. «Existe una correlación directa entre cómo se percibe un destino y la intención de viaje», añade Cendra. «Y eso lo vemos en las búsquedas de vuelos, que actúan como un indicador adelantado de la demanda».

Las crisis de Oriente Próximo tienen una geografía emocional que vuelve a dibujarse cada vez que estalla una. Sucedió con la Primavera Árabe de 2011, que vació las playas de Túnez y Egipto y reenvió medio millón de reservas al Mediterráneo occidental. Sucedió tras los atentados del Bardo y Sousse en 2015, después del derribo del avión ruso sobre el Sinaí ese mismo año, y tras el intento de golpe de Estado en Turquía en 2016, cuando los alemanes regresaron en masa a Canarias. El patrón se repite con precisión. «España suele comportarse como un destino refugio», resume Franco.

Lo que notaron esas agencias a pie de costa empieza ya a dejar huella en las estadísticas del sector. En ferias como la ITB de Berlín, celebrada recientemente, los operadores reconocen que la incertidumbre geopolítica vuelve a situar al Mediterráneo entre las alternativas preferidas por los viajeros europeos. El caso alemán es, una vez más, el más revelador: en momentos de incertidumbre internacional, Alemania desplaza demanda hacia Europa, y en Baleares o la Costa del Sol ese mercado tiene un peso estructural.

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Desde principios de marzo, las playas de Dubái quedaron desiertss por miles de cancelaciones. AFP

La fotografía se amplía cuando se mira desde el otro extremo del radar. El Índice de Cuota de Búsquedas de Mabrian, que rastrea millones de consultas de vuelos internacionales, detecta entre finales de febrero y mediados de marzo tres movimientos. El primero, quedarse más cerca de casa. El segundo, buscar alternativas de larga distancia que eviten los corredores afectados. El tercero, cruzar el Atlántico hacia destinos sustitutivos.

4.200 millones

es el ingreso que la guerra puede dejar en España.

«A día de hoy, la demanda turística se está redistribuyendo más que atenuándose», resume Cendra. «Cuando aparece incertidumbre, el viajero cambia lo desconocido por lo conocido». Esa lógica beneficia especialmente a destinos maduros. «España, Italia o Grecia son mercados que el viajero ya conoce y percibe como seguros en momentos de incertidumbre. Eso los convierte en valores refugio».

Las cifras confirman el giro

España recibió en marzo -primer mes completo tras el estallido del conflicto entre EE UU, Israel e Irán- 8,6 millones de pasajeros aéreos internacionales, un 6,6% más que en marzo de 2025, según Turespaña. Europa aporta el 85,7% del total con un avance del 7,3%. Reino Unido se mantiene como principal emisor, con 1,8 millones de pasajeros (+10,9%), y Canarias como destino favorito. Alemania se dispara un 32% y envía 1,1 millones de pasajeros, animados por Baleares y Andalucía.

517 millones de euros diarios

en pérdidas para el sector es el cálculo que ha realizado el Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC). La región del Golfo concentra casi el 5% de las llegadas internacionales y el 14% del tráfico mundial.

Italia crece un 5%, Francia flaquea un 1,4% y los Países Bajos apenas se mueven. En los márgenes, Polonia (+21,4%), Irlanda (+18,4%) y Estados Unidos (+11,3%) añaden matices positivos al conjunto. La contrapartida es Oriente Próximo: las llegadas desde Emiratos, Catar e Israel se desploman y arrastran a Asia, que retrocede un 36,3%.

Al otro lado del mapa, los países del Golfo pierden cuota de intención de viaje de forma simultánea, mientras otros destinos absorben parte de ese desplazamiento.

El otro frente no está en el mostrador de facturación sino en los depósitos. El combustible representa cerca de un tercio de los costes de una aerolínea y su encarecimiento empieza a trasladarse al precio de los billetes, acechando una nueva crisis global.

Entre tanto ruido, España se mueve al revés. El sector prevé aumentar la oferta de plazas de cara al verano, apoyado en una mayor capacidad de refino y en coberturas que amortiguan la subida del combustible. Eso permite mantener la programación y absorber parte del desvío de demanda internacional. Exceltur estima que ese efecto rebote podría aportar unos 4.200 millones de euros adicionales a la economía española este año. Sin embargo, el encarecimiento de la energía amenaza con diluir ese impacto en los márgenes del sector. El Gobierno insiste en un mensaje de estabilidad y defiende que el suministro de combustible está garantizado gracias a la capacidad de refino nacional.

88 euros de media

es lo que ha subido el precio del billete de avión.

Los seguros de viaje vuelven a ganar protagonismo y el sector vigila también el comportamiento del mercado estadounidense, uno de los más valiosos por su elevado gasto medio. La experiencia demuestra que la percepción de seguridad y el contexto político acaban influyendo en la elección de destino.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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