- JAMIE JOHN
La compañía de Elon Musk se enfrenta a desafíos de enorme magnitud para lanzar millones de satélites al espacio que impulsen la IA.
SpaceX ha convencido a los inversores con un plan de 1 billón de dólares para lanzar millones de satélites al espacio propulsados por energía solar equipados con chips con IA. El objetivo es crear un nuevo mercado de centros de datos orbitales y dominar un sector clave de la economía de la IA.
SpaceX, que salió a bolsa en junio, tiene previsto empezar a lanzar centros de datos orbitales al espacio el año que viene. Su cohete de 124 metros de altura, conocido como Starship, es fundamental para este plan.
"Esto no es algo lejano ni del futuro", declaró Musk a los inversores este mes. Sin embargo, los informes de la empresa, los documentos técnicos y las entrevistas con ingenieros aeroespaciales indican que la compañía necesita resolver tres problemas interrelacionados para lograr este objetivo a gran escala: lanzar cohetes de forma económica y con una frecuencia sin precedentes, refrigerar ordenadores de alto consumo energético en el vacío y reemplazarlos periódicamente con la tecnología de chips más reciente.
El folleto de solicitud de salida a bolsa de la compañía deja claro lo especulativa que sigue siendo su apuesta: "Muchos de nuestros planes, incluidos los destinados a desarrollar IA orbital a gran escala, implican una complejidad técnica significativa, tecnologías no probadas o inexistentes, y es posible que dichos planes no sean viables a nivel comercial".
Los problemas logísticos de semejante empresa son "enormes", afirma Christopher Smith, ingeniero aeroespacial del Laboratorio de Ciencias Espaciales de la Universidad de California en Berkeley. Para mantener una constelación de un millón de satélites, denominada Starmind por SpaceX, Smith calcula que la compañía necesitaría lanzar más de nueve cohetes Starship al día. El cálculo parte de la base de que los chips de sus centros de datos orbitales tendrían que reemplazarse cada cinco años y que cada cohete podría transportar 60 satélites.
Starship se diseñó para transportar muchos más satélites y de tamaño considerablemente mayor que los vehículos de lanzamiento anteriores, lo que reduce el coste del transporte de carga al espacio. Sin embargo, aún no ha demostrado su plena reutilización y ha fallado en varios vuelos de prueba. Hasta ahora, solo ocho lanzamientos han tenido éxito, mientras que el cohete más prolífico de SpaceX, el Falcon 9, realizó 165 lanzamientos el año pasado, uno cada dos días.
SpaceX indicó en su folleto de solicitud de salida a bolsa que eventualmente podría "alcanzar miles de lanzamientos de Starship al año", pero no especificó cuándo lograría esa cifra.
"Parece factible que se despliegue una constelación inicial de satélites con IA en 2028. La cuestión es cuál será la cantidad de satélites", señala George Lordos, arquitecto de sistemas espaciales y profesor del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT).
El lunes, Musk publicó en X que los primeros satélites con IA, equipados con chips de Nvidia, se lanzarían en el cuarto trimestre de 2027, con planes para una "cantidad significativa" en 2028.
Lordos opina que SpaceX necesitaría "reducir drásticamente el tiempo de cambio de los propulsores reutilizables y de las etapas superiores del cohete Starship con el fin de crear una gran red de satélites en los próximos años"
Otro problema es encontrar la manera de mantener refrigerados los centros de datos en órbita. Aunque el espacio es muy frío (alrededor de -27 °C), también es un vacío casi perfecto. Esto significa que carece en gran medida de partículas de las que dependen la conducción y la convección del calor.
SpaceX ha publicado en su sitio web una maqueta del satélite que planea utilizar, la cual indica que la compañía usará radiadores desplegables con una superficie total de 160 metros cuadrados, aproximadamente la misma superficie que dos campos de bádminton.
Los satélites Starlink anteriores de la compañía han utilizado sistemas de refrigeración pasiva para disipar el calor, pero la magnitud de la potencia generada por cada uno de sus centros de datos de IA (alrededor de 250 kilovatios como máximo) requiere una configuración más sólida.
SpaceX planea utilizar bombas y un circuito de refrigeración líquida para transportar el calor desde la unidad central informática hacia los radiadores. El sistema es similar al empleado en la Estación Espacial Internacional, que bombea amoníaco a través de su sistema de refrigeración.
"Lo que se propone es una versión con un rendimiento muchísimo mayor, pero es factible", opina McKenzie Sandberg, ingeniera térmica de Advanced Cooling Technologies que anteriormente trabajó para SpaceX.
Según Sandberg, la forma más eficiente de refrigerar los centros de datos orbitales sería distribuir los chips por toda la superficie de los radiadores. SpaceX ha concentrado los chips en una unidad central de procesamiento. Según Sandberg, el objetivo de esta decisión es probablemente proteger los componentes de la radiación cósmica.
Los componentes electrónicos en el espacio son susceptibles a sufrir daños por partículas de alta energía, que pueden afectar a los chips y causar problemas como la inversión de bits, donde los 0 y 1 almacenados por los circuitos eléctricos se desordenan. Esto puede tener consecuencias importantes, como confusión de datos, fallos informáticos o problemas de navegación.
Según ingenieros de naves espaciales, el blindaje contra la radiación será probablemente la principal forma de proteger los componentes electrónicos, y confinar estos circuitos a una sola unidad reduciría la cantidad de material necesario
Otro problema al que SpaceX deberá enfrentarse es reemplazar los satélites, tanto para mantenerse al día con los avances tecnológicos en la Tierra como para retirar los satélites que fallan durante su servicio.
Hasta ahora, en su programa Starlink, SpaceX ha reemplazado satélites después de aproximadamente cinco años de servicio, desorbitándolos y permitiendo que se desintegren en la atmósfera. Sin embargo, crece la preocupación de que la incineración de las naves espaciales al reingresar a la atmósfera contamine el medio ambiente con metales cuyos efectos en el planeta aún no se comprenden del todo.
"Surgen grandes interrogantes sobre el impacto en la atmósfera de los programas de lanzamiento actuales de SpaceX", afirma Jonathan McDowell, ex astrofísico de Harvard y experto en lanzamientos de satélites.
SpaceX declaró en un documento presentado en mayo a las autoridades estadounidenses que planeaba deshacerse de algunos satélites mediante una "reentrada atmosférica controlada", pero solicitó "flexibilidad" en el método de eliminación para otros.
La compañía también tendrá que gestionar el creciente riesgo de la basura espacial, que podría colisionar con los satélites. Según McDowell, esto sería particularmente difícil debido al tamaño de los paneles solares de los centros de datos orbitales, que son como "un colector de basura de 700 metros cuadrados".
Incluso si se resuelven estos problemas de ingeniería, SpaceX aún debe lograr que la rentabilidad sea viable en comparación con los centros de datos terrestres.
Lordos, del MIT, señala que el éxito del plan de centros de datos orbitales de SpaceX depende de su viabilidad económica. Históricamente, la compañía ha logrado reducir costes controlando su cadena de suministro y se ha propuesto hacer lo mismo con Starship y sus centros de datos orbitales.
En julio comenzó la construcción de un gasoducto de ocho millas de longitud hasta su plataforma de lanzamiento en Texas. Esto podría ayudar a SpaceX a agilizar el transporte de combustible para Starship, que utiliza alrededor de 3,4 millones de litros de metano líquido por lanzamiento, según un análisis de Quilty Space. El combustible para cada lanzamiento, cuyo volumen equivale al de más de una piscina olímpica, se transporta actualmente en camiones hasta la plataforma de lanzamiento de SpaceX, según Reuters.
SpaceX también ha comenzado a trabajar en lo que denomina la "Fábrica de Gigasats", una nueva instalación en Texas que podrá producir "miles de satélites con IA a partir de finales de 2027". Terafab también va construir una enorme planta de fabricación de chips de 17.000 millones de dólares en el mismo estado, en colaboración con Tesla e Intel.
SpaceX señaló en su folleto de solicitud de salida a bolsa que sus planes para la IA orbital dependían de "nuestra capacidad de acceder a un número suficiente de chips de IA, significativamente mayor que el que tenemos disponible actualmente".
Por ahora, sin embargo, la compañía afirma que espera "seguir adquiriendo una parte importante de nuestro hardware informático de proveedores externos".
Algunos expertos han cuestionado si instalar centros de datos en órbita es la mejor manera para aumentar la capacidad informática. "Parece una locura. El reto logístico de poner un millón o cientos de miles de grandes naves espaciales en órbita a un coste comparable al del mismo proyecto en tierra parece inmenso. Pero sería una insensatez descartar el plan por completo. Elon ya ha roto estas convenciones antes", concluye Smith, de la Universidad de California en Berkeley.
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