- EXPANSIÓN
El primer ministro británico, Keir Starmer, dijo este lunes que no está "dispuesto" a dejar el cargo, pese a las crecientes presiones en el seno del Partido Laborista a favor de su dimisión por haber nombrado como embajador en EE.UU. a Peter Mandelson, que dimitió por sus vínculos con el pederasta Jeffrey Epstein.
Starmer mantuvo este lunes un encuentro a puerta cerrada con parlamentarios laboristas en Westminster, horas después de que el líder de la formación en Escocia, Anas Sarwar, pidiese su dimisión antes de las próximas elecciones locales -y de Escocia y Gales- en mayo y el resto de ministros de su gabinete cerrasen filas y mostrasen su apoyo al primer ministro.
En esta reunión, el jefe del Ejecutivo británico, tras ser recibido con aplausos, aseveró: "Después de haber luchado tanto por la oportunidad de cambiar nuestra nación, no estoy dispuesto a abandonar mi mandato y mi responsabilidad con mi país, ni a sumirnos en el caos como otros hubieran hecho".
Starmer defendió haber "ganado" todas las batallas que ha librado a lo largo de su vida, tanto en su anterior cargo como jefe de la Fiscalía de Inglaterra y Gales (CPS) y su respaldo a las víctimas de violencia machista, así como al frente del Partido Laborista, que le permitió ganar las pasadas elecciones generales en julio de 2024.
"La gente me dijo que no podría hacerlo. Y luego, poco a poco, empezaron a decir que quizá lo conseguiría. Ganamos por mayoría aplastante. Todas las batallas en las que he participado, las he ganado", aseveró, según recoge la agencia Efe.
Sin abandonar el ámbito electoral, Starmer instó a los correligionarios laboristas a trabajar unidos contra el partido populista de derechas Reform UK, capitaneado por Nigel Farage, que lidera actualmente las encuestas de intención de voto a nivel nacional.
En esta línea, el líder laborista dijo que la carrera en las urnas contra Reform UK es "la batalla de nuestro tiempo" e incide en el corazón y el alma de los valores laboristas, así como del propio Reino Unido y del significado de ser británico, frente a las políticas divisorias de Farage.
Starmer, que ya gozaba de cierta impopularidad entre la sociedad británica, atraviesa uno de los momentos más difíciles de su mandato después de conocerse que Mandelson, nombrado como embajador británico en Washington a principios de 2025 y cesado en septiembre, compartió información sensible del Gobierno con Jeffrey Epstein entre 2008 y 2010.
El escándalo en torno a Mandelson, designado embajador a pesar de que era conocido su vínculo con Epstein, llevó al principal asesor de Starmer, Morgan McSweeney, y al director de Comunicaciones de la residencia oficial del 10 de Downing Street, Tim Allan, a presentar sus dimisiones ayer y hoy, respectivamente.
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