Lunes, 02 de febrero de 2026 Lun 02/02/2026
RSS Contacto
MERCADOS
Cargando datos de mercados...
Economía

'Start up' españolas que ya emprenden en defensa

'Start up' españolas que ya emprenden en defensa
Artículo Completo 2,822 palabras
El sector de Defensa europeo abandona su etiqueta de 'nicho incómodo' para convertirse en una categoría estructural clave en 2026. Los inversores exigen ahora capacidad de producción, contratos recurrentes y aplicaciones operativas reales más allá de los prototipos. La inteligencia artificial (que capta la mitad de las rondas) y la infraestructura crítica son protagonistas en un escenario en el que el reto es retener talento y garantizar una soberanía tecnológica real y resiliente Leer
Expansión Start Up'Start up' españolas que ya emprenden en defensa
  • MAR BENAVENTE
1 FEB. 2026 - 23:13Equipo de Kreios Space.EXPANSION

El sector de Defensa europeo abandona su etiqueta de 'nicho incómodo' para convertirse en una categoría estructural clave en 2026. Los inversores exigen ahora capacidad de producción, contratos recurrentes y aplicaciones operativas reales más allá de los prototipos. La inteligencia artificial (que capta la mitad de las rondas) y la infraestructura crítica son protagonistas en un escenario en el que el reto es retener talento y garantizar una soberanía tecnológica real y resiliente

En 2026, la inversión en defense tech será más selectiva y "orientada a resultados". Las megarrondas del primer mes del año protagonizadas por Harmattan AI y Obebrief (ambas de 200 millones de dólares), o Defense Unicorns (136 millones de dólares) implican que los inversores ya no ven el sector de defense tech como una apuesta de moda o puntual, sino como un sector estratégico estable dentro de sus carteras. Los analistas prevén que en los próximos meses tenderán a poner dinero en empresas que ya pueden ganar contratos, que escalarán y que serán capaces de poner tecnología en operaciones reales (no sólo prototipos).

Reuters y Financial Times recordaban la semana pasada que en el inicio de 2026 han subido los valores de defensa por las expectativas de un mayor gasto militar debido a las tensiones geopolíticas, lo que suele traducirse en más demanda (y urgencia) para los proveedores tecnológicos.

Con todo esto, los analistas prevén que los fondos y corporates priorizarán start up que ya vendan a gobiernos o grandes contratistas, con contratos recurrentes, certificaciones y capacidad real de producir y entregar. Además, ganarán peso áreas como ciberseguridad, espacio, logística autónoma y software que conecte datos y sistemas distintos con seguridad.

Todo esto no es nuevo. El sector de defense tech ya había cerrado 2025 con una señal clara de que el capital ya no trata la defensa como un nicho "incómodo", sino como una categoría estratégica con escala. En noviembre del pasado año Chaos Industries levantó 510 millones de dólares con 4.500 millones de valoración para radares counter-drone, en una operación que Reuters enmarcaba dentro de un año con casi 30.000 millones de dólares invertidos en el sector. En Europa, Quantum Systems captó 180 millones de dólares y elevó su valoración por encima de los 3.000 millones de euros.

Los expertos ya señalaban que una de las tendencias de 2026 serían las megarrondas en autonomía y defensa aérea, pero con mayor exigencia de capacidad productiva.

Otra tendencia ya anunciada era la consolidación del software first. Hay que tener en cuenta que Auterion no solo cerró 130 millones de dólares sino que sumó una participación estratégica en Rheinmetall, un movimiento que apunta a estándares de control y "plataformas" de drones interoperables. Según Reuters, Auterion ya es rentable y ronda los 160 millones de euros de ingresos anuales.

Sonia Fernández, socia de Kibo Ventures, destaca la magnitud de este movimiento financiero que ha dejado de ser incipiente para convertirse en estructural: "En Europa, la inversión en Defensa se ha multiplicado por cinco en este último año frente al anterior". Fernández subraya que este fenómeno ha propiciado el nacimiento de fondos especializados que apuestan por fases early stage.

Rocío Pillado, socia de Adara Ventures, añade que "el papel de las start up es aportar velocidad y tecnología diferencial, pero solo podrán escalar si Europa convierte la soberanía en un mecanismo real de adopción y no solo en un discurso político". En su visión, "la Defensa no financia el hype, sino la capacidad estructural de exportar tecnología soberana y resiliente".

Francisco Badía, managing partner de Grow Venture Partners, advierte de que la soberanía no sólo se compra, sino que se protege mediante la retención de activos: "Uno de los grandes retos es que nuestras empresas líderes no sean adquiridas por multinacionales americanas o se trasladen a Estados Unidos por falta de capacidad para retener el talento".

Badía sostiene que "Europa debe fomentar la creación de campeonas tecnológicas capaces de reducir la dependencia de mercados externos, centrando el tiro en tecnologías duales, comunicaciones seguras y capacidades cuánticas aplicadas tanto a simulaciones como a la logística resiliente".

El análisis de Badía pone el foco en la histórica brecha entre la ciencia europea y su explotación comercial. A pesar de que los índices de publicaciones científicas en el continente compiten al más alto nivel con Asia y Estados Unidos, el directivo de Grow Venture Partners señala que "el verdadero propósito actual debe ser mejorar nuestra capacidad para convertir esa ciencia en productos líderes". Para ello, considera imprescindible que los emprendedores tengan una visión de largo plazo y se apoyen en inversores que entiendan la naturaleza intensiva en capital de proyectos DeepTech, donde la excelencia tecnológica debe ir de la mano de los más altos estándares de confidencialidad.

Desde Kibo Ventures, identifican un potencial crítico en el mercado español, "especialmente en verticales en los que la tecnología civil ya ha demostrado madurez, como los satélites, la robótica y la ciberseguridad avanzada".

El motor de este despliegue es, indiscutiblemente, la inteligencia artificial, que ya capta más del 50% de las rondas europeas en el sector. La socia de Kibo anticipa una sofisticación técnica que marcará el ejercicio 2026: "Vemos un potencial para modelos de IA físicos que nos den más precisión; la explosión en la investigación de world models tendrá una gran aplicación aquí".

Esta apuesta por la IA no es opcional, es una barrera de Defensa: "Sin modelos propietarios y una tecnología fuerte, Europa seguirá expuesta a las capacidades de innovación de las potencias externas, comprometiendo su autonomía operativa".

Por su parte Jorge Sainz, socio responsable de Defensa de KPMG en España, identifica 2026 como "el año en que la ventaja estratégica se construye a través de la conciencia situacional. Se potencian todas aquellas tecnologías que ayudan a la obtención y lectura de datos para la toma de decisiones en entornos de guerra híbrida".

Sainz apunta que la integración de datos de múltiples fuentes -satelital, sensores y redes- es lo que permite hoy la anticipación de amenazas, convirtiendo la tecnología en el eje vertebrador de la resiliencia nacional junto a la estabilidad de las cadenas de suministro.

Además, Sainz reconoce la existencia de un "triple reto que todavía frena la escalabilidad de las start up: el desarrollo técnico de producto (MVP), la viabilidad financiera y la llegada comercial". Añade que "llegar al MVP con los recursos disponibles es un desafío, ya que la financiación no siempre llega al ecosistema start up". Para KPMG, el éxito en este mercado requiere una especialización extrema y una gestión activa de la cadena de suministro, asegurando que el time-to-market de las tecnologías críticas esté alineado con las necesidades de independencia que reclama la Unión Europea.

Rocío Pillado redefine el concepto de oportunidad en el sector, alejándolo del armamento convencional para situarlo en la infraestructura crítica: "La gran oportunidad no es hacer defensa, sino hacer infraestructura: seguridad, datos, comunicaciones y sensores que funcionen en entornos extremos"

Pillado añade que "el foco debe estar en la capa de datos e infraestructura que hace posible todo lo demás, buscando soluciones de secure AI y privacidad que garanticen que la IA actúe como un "copiloto" fiable y verificable en sistemas donde el error no es una opción".

La socia de Adara Ventures es tajante sobre la ejecución de los programas de innovación y la necesidad de evitar la burocratización del sector: "La clave es evitar el piloto eterno. La colaboración debe tener roadmap, presupuesto y calendario o no es innovación, es PR".

Datos y simulación, la nueva frontera

XRF es una empresa tecnológica pionera en el uso de la realidad extendida y la inteligencia artificial para la toma de decisiones en escenarios complejos. Su CRO, Raúl Espada, cree que 2026 marca el punto de inflexión en el que la tecnología civil cruza la frontera de la defensa ante una urgencia sin precedentes: "Cuando el problema deja de ser 'interesante' y pasa a ser 'crítico', los presupuestos se desbloquean y los pilotos pasan a contratos reales".

Desde XRF sostienen que la ventaja táctica ya no reside en el hardware convencional, sino en activos intangibles como los datos, la simulación y la IA: "la Defensa no necesita 'gadgets' sino ventaja operativa que reduzca la incertidumbre".

Esto convierte a la automatización en la puerta de entrada natural para 'start up' civiles que ya resuelven problemas bajo presión.

No obstante, el directivo advierte que este salto exige un cambio de modelo financiero: "Frente a la agilidad privada, la defensa impone paciencia y solvencia para lograr estabilidad a largo plazo". Pese al discurso de soberanía tecnológica, Espada señala algunas barreras culturales como el principal lastre: "No falta talento, sobra burocracia y una cultura que penaliza fallar más que llegar tarde",

Aun así, el CRO de XRF cree que las 'start up' europeas "son multiplicadores de capacidad esenciales frente a Estados Unidos y China en áreas como la gestión de crisis e interoperabilidad". Para Espada, "la Defensa ha dejado de ser un mercado coyuntural para consolidarse como una capa transversal de tecnología crítica en los planes de negocio de esta década"

Redes propias de satélites para garantizar la soberanía

Sateliot es una 'start up' enfocada en conectividad satelital de baja órbita bajo el estándar 5G para el Internet de las Cosas (IoT). Para Jaume Sanpera, CEO de la compañía, "las comunicaciones satelitales han dejado de ser un nicho para convertirse en infraestructuras transversales de seguridad".

Desde su origen, la 'start up' ha considerado la defensa como un vertical estratégico, impulsado recientemente por factores geopolíticos como la invasión de Ucrania y la volatilidad en Estados Unidos. Sanpera advierte de que la soberanía nacional es imposible sin redes propias: "A

partir de 2026, las tecnologías capaces de garantizar la captura y transmisión resiliente de datos serán las que tengan mayor recorrido. Sin una infraestructura robusta, el resto de capacidades no puede operar".

A pesar del aumento en el gasto público, Sanpera cree que el capital no llega de forma equitativa al tejido emprendedor: "Las grandes corporaciones están acaparando casi la totalidad de los recursos, impidiendo que el dinero alcance a todo el ecosistema". A esto se suma "una cultura europea de aversión al riesgo que penaliza a las empresas jóvenes frente a los actores tradicionales a través de procesos de contratación excesivamente largos".

El CEO de Sateliot sostiene que la Defensa es ya una línea estratégica estable que aporta la credibilidad necesaria para consolidar proyectos de alta tecnología. En su opinión, "de las 'start up' europeas saldrán las claves diferenciadoras que permitirán competir con las industrias de Estados Unidos o China". Para lograrlo, concluye que "es imperativa una mayor implicación estatal que facilite el acceso y la validación de soluciones disruptivas desde sus fases iniciales".

Observación y respuesta rápida

Kreios Space es una 'start up' especializada en el desarrollo de satélites para la órbita terrestre muy baja. Para Francisco Boira, cofundador de Kreios Space, la demanda institucional para las 'start up' de Defensa dejará de ser exploratoria para volverse operativa: "Este cambio se manifiesta cuando los organismos públicos exigen capacidades de despliegue, plazos estrictos y solvencia industrial, impulsados por convocatorias que priorizan la soberanía tecnológica.

Desde la óptica de Kreios Space, "el futuro del sector no reside únicamente en la computación, sino en el aprovechamiento de nuevas órbitas más bajas para mejorar la observación y respuesta rápida".

Boira destaca que "tecnologías como la cuántica para navegación de precisión y el procesamiento masivo de datos en tiempo real son ya activos estratégicos con un impacto directo en la seguridad". En este sentido, "la soberanía del dato se convierte en una prioridad frente a la dependencia de terceros",

Sin embargo, el acceso a este mercado impone a las start up una profesionalización prematura. Para Boira, "el éxito radica en tratar la defensa como un mercado estructural de tecnología dual: la manera sana de entrar es que tu producto tenga un mercado civil fuerte y que además encaje en necesidades de seguridad".

El nuevo blindaje de Europa

El despliegue de aeronaves no tripuladas en escenarios críticos se ha consolidado como uno de los máximos exponentes de la tecnología de doble uso. Carlos Matilla, CEO y fundador de Fuvex -empresa de drones que ha inspeccionado más de 26.000 kilómetros de infraestructuras eléctricas-, sostiene que "la actual agitación geopolítica ha provocado un giro radical en la innovación para Defensa. Ucrania ha puesto de relevancia que estas aeronaves son el presente y el futuro de los conflictos armados; además, Europa ya no puede contar de forma tan fiable con Estados Unidos para garantizar su seguridad".

Para Matilla, "el éxito no depende sólo del desarrollo de software, sino de la validación operativa en entornos reales".

El CEO y fundador de Fuvex advierte sobre la falta de horas de vuelo en el sector que permitan garantizar la fiabilidad de los sistemas: "Llevamos miles de horas de vuelo inspeccionando líneas eléctricas; ese bagaje es un valor clave para Defensa".

Pese al aumento de la financiación pública y privada, identifica una resistencia cultural persistente en Europa: "La principal barrera es la aversión al riesgo. Los presupuestos siguen yendo a los grandes contratistas, y el viraje hacia el cliente institucional exige mayor resiliencia financiera y filtra proyectos oportunistas".

Para la próxima década, Matilla considera que "las 'start up' serán clave para definir un campo de batalla impredecible" y apuesta por el doble uso como vía de innovación cruzada entre defensa y mundo civil.

Tecnología de cifrado, la última línea de defensa

La tecnología de cifrado se ha convertido en la última línea de defensa en la guerra de datos y en una de las grandes oportunidades para las tecnológicas civiles. Manuel Pérez Yllán, CTO y cofundador de Wodan AI, una 'start up' especializada en cifrado homomórfico aplicado a la inteligencia artificial, sitúa el auge de 'start up' de Defensa en una presión triple: presupuestos al alza, programas europeos recurrentes y una actividad cibernética hostil sin precedentes.

En un contexto de aumento del gasto en defensa de los estados miembros de la UE donde el 'ransomware' y los ataques son más frecuentes, subraya que "'datos que puedes usar sin exponer' ha dejado de ser un eslogan para convertirse en un requisito operativo".

Para Pérez Yllán, "a partir de 2026 las soluciones con mayor recorrido serán aquellas capaces de facilitar la colaboración transfronteriza bajo estrictos requisitos de confidencialidad".

Añade que "muchos casos de uso en defensa se parecen cada vez más a problemas de datos regulados que se resolvieron antes en finanzas o infraestructuras críticas", y apunta que la diferencia estará menos en la experimentación y más en el despliegue controlado y en la IA lista para la gobernanza.

Pese a este potencial, el sector sigue enfrentándose a barreras culturales y regulatorias: "Muchos ecosistemas europeos siguen asociando defensa con guerra, incluso cuando hablamos de protección y soberanía".

Pérez Yllán también menciona los controles de exportación de doble uso y la opacidad de los procedimientos de seguridad. Frente a ello, defiende la agilidad de las 'start up' y apuesta por una colaboración estrecha con las grandes corporaciones: "Las 'start up' aportan tecnología de frontera y rapidez, y las corporaciones, escala e integración", resume. De cara al futuro ve la modernización de la defensa como una prioridad estructural en un contexto geopolítico inestable y de largo recorrido.

CareerOS adquiere la firma noruega Highered para impulsar el talento jovenEl 100% de los socios de Wallapop aceptan la venta a NaverEl gigante surcoreano Naver cierra la compra de Wallapop Comentar ÚLTIMA HORA
Fuente original: Leer en Expansión
Compartir