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Batió a los grandes bancos del país al diseñar un software pionero en la concesión de préstamos de manera rápida y segura. Apasionado de la prensa, se ha convertido en uno de los principales accionistas de 'The Economist'.
Stephen Smith es un apasionado de la prensa escrita. Su primer trabajo de niño fue repartidor de periódicos y uno de sus grandes placeres es sentarse cómodamente en un restaurante de comida rápida del centro de Toronto y, acompañado de un plato de huevos con beicon, resolver los crucigramas del día.
Desde hace dos semanas, puede hacerlo como el segundo mayor accionista de The Economist, ya que se ha hecho con el 27% del grupo propietario de la icónica revista. Este paquete incluye acciones ordinarias y acciones especiales de clase A, que le dan derecho a opinar en el nombramiento de los miembros del consejo de administración.
El principal accionista del grupo sigue siendo la familia Agnelli, que a través de su vehículo de inversión Exor controla el 43,4% del capital.
Se trata de la primera vez que Smith se adentra en el negocio de los medios de comunicación, ya que su carrera como empresario ha estado centrada en el sector financiero. En 1988, junto a su socio Moray Tawse, fundó First National Financial (FNF), la mayor entidad hipotecaria no bancaria de Canadá.
La ventaja
La clave de su éxito fue el software que diseñó Smith, que en los albores de Internet proporcionó una enorme ventaja competitiva. Este permitía conceder préstamos de manera rápida, evaluando con precisión el perfil de riesgo del solicitante, y con costes más bajos de los de la competencia.
¿Por qué creó esta solución antes que los gigantes del sector? Porque era un apasionado de la tecnología desde pequeño. O, como él mismo decía, un nerd. Tanto que, cuando ya era multimillonario, seguía solucionando errores informáticos del grupo. Un empleado le reprochó en una ocasión que probablemente no era lo más apropiado. "El problema era tan complejo que me resultó más fácil hacer las correcciones yo mismo en lugar de intentar explicárselo a otra persona", defendió.
Una mente maravillosa
Stephen Smith, hijo de una ama de casa y un funcionario, era un genio desde el punto de vista intelectual, hasta el punto de que en el instituto se saltó dos cursos. Años después, lamentó esto, ya que le impidió integrarse con sus compañeros y tener amigos.
Tras graduarse en Ingeniería y obtener un máster en Economía en la London School of Economics, tuvo facilidad para entrar en el mercado laboral, pasando por Philips Electronics y Canadian Pacific hasta recalar en Hawker Siddeley, un fabricante aeronáutico. Allí fue despedido en 1980 porque era "insolente" y se creía "más listo que sus jefes".
Este episodio le sirvió para confirmar que no estaba hecho para ser el empleado de alguien, por lo que empezó a invertir en el sector inmobiliario, con un elevado apalancamiento, para prosperar sin depender de otros. La idea, sin embargo, fue un desastre, pues el mercado se hundió después de que el Banco de Canadá subiera bruscamente los tipos de interés. Arruinado a la edad de 33 años, tuvo que irse a vivir con su hermana.
Lecciones
Smith sacó dos conclusiones de esta etapa. La primera, que apostarlo todo a una sola opción fue un gran error. La segunda, que el éxito tiene siempre un componente de suerte, pero el fracaso es responsabilidad de cada uno.
Para recuperarse de este bache tuvo claro que debía desempeñar un marcado perfil técnico en los negocios que pudiera impulsar más adelante. En ese sentido, fue clave que conociera a Moray Tawse, el socio con el que fundó FNF, alguien instintivo y con mayores habilidades sociales.
Llevan casi 40 años trabajando juntos, pero reconocen abiertamente que no son amigos y, actualmente, su relación se limita a hablar de negocios los martes en la oficina.
Smith se puede permitir el lujo de llevar una vida más tranquila desde el año pasado, cuando FNF fue adquirida por varios grupos de inversión -entre ellos el fondo Brookfield- en una operación de 2.900 millones de dólares canadienses (2.100 millones de dólares estadounidenses). El empresario vendió aproximadamente dos tercios de su participación del 37,4%.
Antes de esta venta, Smith ya había satisfecho su deseo de comprarse una casa de campo ya que el trabajo nunca le ha privado de disfrutar de sus grandes pasatiempos: volar y montar en bicicleta. Además de, por supuesto, resolver crucigramas.
Las cifras
6.900 millones de dólares
El patrimonio de Stephen Smith, que es una de las quince mayores fortunas de Canadá.
100 millones de dólares
El dinero que ha donado a la universidad canadiense de Queen, cuya escuela de negocios lleva su nombre.
1.600 empleados
La plantilla de First National Financial, que tiene bajo gestión 130.000 millones de dólares en hipotecas.
¿Quién es?
Stephen J. R. SmithOttawa (Canadá)
02/06/1951
Trayectoria
Estudió ingeniería electrónica en Queen y un master de economía en la London School of Economics. Trabajó en Canadian Pacific, donde fue despedido, y luego se arruinó por invertir con un elevado apalancamiento en el mercado inmobiliario. Tras este fracaso fundó First National Financial.
Deja huella por...
Crear First National Financial, un gigante de los préstamos hipotecarios en Canadá, de la nada gracias a sus habilidades informáticas y después de estar arruinado.
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