En North Beach, el barrio más argentino de Miami, hay un lugar donde elige comer el mejor jugador de todos los tiempos. En Café Prima Pasta, regentado por argentinos, el Mundial se vive diferente
Regala esta noticia Añádenos en Google Gerardo Zea, dueño del restaurante Café Prima Pasta. (ABC)Javier Ansorena
Enviado especial a Miami
12/07/2026 a las 12:16h.Donde le gusta ir a comer a Lionel Messi apenas se puede ver fútbol. Quizá tenga sentido. En los salones de Café Prima Pasta, en ... North Beach, en el Miami más argentino, no hay televisores que muestren qué pasa en Atlanta. Allí al norte, en Georgia, Argentina se juega contra Suiza su pase a la semifinal. Aquí al sur, en la punta de la Florida, en el estadio de Miami, a media hora de este restaurante, Inglaterra le ha batido a Noruega hace poco más de una hora. Bellingham y el resto han cumplido con su parte de conseguir la semifinal soñada, Inglaterra-Argentina, cuarenta años después de la 'mano de Dios' y la cabalgada galáctica de Maradona en el estadio Azteca.
No es un ambiente futbolero. Sobre todo para los estándares argentinos de barra brava, banderazo y cántico continuo. Pero es el más futbolero de los lugares porque es el restaurante favorito del que mejor ha jugado a la pelota.
Miami es la ciudad de Messi, donde vive desde 2023. No tardó en caer en Prima Pasta, un restaurante emblemático de la comunidad argentina y de toda la zona norte de Miami Beach. Ha vuelto y revuelto desde entonces. Su familia -su mujer, sus hijos, sus hermanos, sus padres- lo visitan a menudo.
«Con el Mundial ha sido una locura tremenda», cuenta a este periódico Gerardo Zea, el dueño del negocio. «Tuvimos que desconectar el teléfono y las reservas, la gente llamaba y decía que quería sentarse en la mesa de Messi».
Zea habla con ABC antes del partido, porque su plan era viajar a Atlanta a seguir a la albiceleste, como ha estado haciendo durante todo el Mundial. Es futbolero y suda argentinidad. Pero no quiere que el Mundial cambie su restaurante. «Sería mucho lío», dice, imaginándose sus mesas elegantes saltando por los aires con un cabezazo al palo del Cuti Romero.