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Sumar, el reto de no apagarse con el ocaso de Yolanda Díaz

Sumar, el reto de no apagarse con el ocaso de Yolanda Díaz
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Los magenta cierran el ciclo referencial de la vicepresidenta apenas tres años después de ser aclamada en Magariños al grito de 'presidenta'
Sumar, el reto de no apagarse con el ocaso de Yolanda Díaz

Los magenta cierran el ciclo referencial de la vicepresidenta apenas tres años después de ser aclamada en Magariños al grito de 'presidenta'

Regala esta noticia Añádenos en Google Verónica Barbero y Rosa Martínez entran en la asamblea delante de Yolanda Díaz. (EP)

Lourdes Pérez

12/07/2026 a las 09:44h.

Yolanda Díaz comenzó a lanzar una advertencia que ha acabado convirtiéndose en recurrente -«gobernar no es resistir»- hace casi dos años, a modo de aviso ... ante la apertura del curso político en septiembre de 2024 y cuando la legislatura más difícil de Pedro Sánchez apenas llevaba unos meses de andadura, aunque los suficientes como percatarse de que el tránsito iba a ser el espinar que prometía. La sentencia, que la vicepresidenta segunda ha reiterado ante la evidencia demoscópica de que el aguante contra viento y marea erosiona más a las izquierdas a la izquierda del PSOE que a Sánchez, ha terminado volviéndose como un bumerán contra Sumar. Díaz y los suyos afrontan preguntas recurrentes sobre qué sentido tiene que el partido alternativo a Podemos que con tanta ambición forjó antes de las generales de 2023, y con él las demás formaciones aglutinadas en la coalición magenta, continúen en un Ejecutivo sin mayoría en el Congreso para hacer avanzar su programa y zarandeado, día sí y día también, por las causas de corrupción.

Y todo mientras el propio Sánchez somete a un achique de espacios a sus aliados ante un escenario electoral -el arco parlamentario especula ya con unas generales a más tardar en marzo de 2027- que se asoma achicharrante para el progresismo. Prueba del dilema que acecha a Sumar, sin que la resolución, al menos por ahora, vaya a ser otra que la de seguir compartiendo Ejecutivo con el PSOE, es cómo salieron los dos socios de la comparecencia de Sánchez en la Cámara baja, marcada por la corrupción, el pasado 24 de junio. Fue Barbero la que espetó al presidente desde la tribuna que «Ferraz tiene que dejar de ser un problema para el Gobierno progresista», mientras en su bancada rumiaban un malestar recurrente por el hecho de que el presidente se colgara medallas en la gestión de cuyo impulso Sumar se precia. «No está el PSOE para dar lecciones, pero tampoco está para recibirlas de quienes comparten el Consejo de Ministros. Los éxitos de este Gobierno son compartidos, y las dificultades también se afrontan de manera conjunta», replicó el presidente, que en ese pleno, teñido ya por el ambiente preelectoral, polemizó también con sus aliados de investidura.

Polarización

La efervescencia de Sumar, la que permitió a Díaz aglutinar a una quincena de partidos ante las generales del 23-J precipitadas por Sánchez y cosechar 31 decisivos escaños, se ha ido evaporando conforme la polarización entre los socialistas y las derechas ha ido restando oxígeno al resto de las izquierdas, salvo las soberanistas, y al compás de la pérdida de brillo de su promotora. Apenas han trascurrido poco más de tres años desde el mitin en el madrileño polideportivo Magariños, el Domingo de Resurrección de 2023, en el que la vicepresidenta fue recibida por 3.000 simpatizantes al grito de 'presidenta' y que consumó el cisma con Podemos, cuyas dirigentes fueron excluidas de un acto previo con mujeres -en una carrera de agravios recíprocos- y se desmarcaron del gran lanzamiento de la candidatura de Díaz.

El punto y seguido llega en un verano de angustias para el progresismo, con el coliderazgo Barbero- Martínez -el marchamo feminista se mantiene, con un 95% de apoyos en la asamblea celebrada este sábado- y la tempestuosa salida de Lara Hernández, entre imputaciones de actuar como una acosadora laboral y su denuncia de una campaña interna para derribarla. Movimiento Sumar abre etapa así acuciado no solo por las servidumbres de su papel en el Gobierno, sino por el reto de sortear la irrelevancia electoral.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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