Marta Sánchez, cirujana oral y maxilofacial, responsable de la unidad dental del Hospital HM Málaga
«Tabaco, alcohol y algunos fármacos antidepresivos pueden desencadenar bruxismo»«Es frecuente que los niños aprieten los dientes, pero muchas veces se corrige con la edad, sin necesidad de tratamiento»
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Marta Sánchez, en un momento de la entrevista. (Salvador Salas) 10/06/2026 a las 00:04h.El estrés es el principal detonante del bruxismo, pero sustancias como el tabaco, alcohol y algunos fármacos antidepresivos pueden desencadenarlo también. Marta Sánchez, cirujana oral ... y maxilofacial y responsable de la unidad dental del Hospital HM Málaga, analiza en esta entrevista las causas de este hábito involuntario, sus consecuencias en la salud bucodental y los tratamientos más eficaces para combatirlo.
-El bruxismo es un problema muy frecuente que consiste en el hábito involuntario de apretar o rechinar los dientes. Puede ocurrir tanto de día como de noche y se estima que entre el 10% y el 20% de la población lo sufre en algún periodo de su vida, a veces de forma puntual debido a un momento estresante o a un cambio vital.
-De día nos daremos cuenta más fácilmente, pero de noche quizás sea más difícil de detectar...
-Claro. Normalmente, por la noche es nuestra pareja quien se percata, mientras que durante el día a menudo nos pasa desapercibido; sólo lo notamos de vez en cuando, al ser conscientes de que estamos concentrados y apretando los dientes.
-¿Tiene la misma incidencia en hombres que en mujeres? ¿Qué factores influyen en su aparición?
-Puede afectar a ambos sexos, pero es ligeramente más frecuente en mujeres. Aunque puede ocurrir en niños y adolescentes, es bastante más habitual en la edad mediana y en adultos. El factor más importante es el estrés, la ansiedad y el estilo de vida actual. También influye el consumo excesivo de cafeína, tabaco, alcohol y algunos fármacos como los antidepresivos.
-Hay personas que aprietan los dientes y otras que rechinan, ¿qué es más perjudicial?
-Apretar consiste en ejercer fuerza manteniendo los dientes en contacto, mientras que rechinar implica un movimiento de fricción, es decir, deslizar los dientes de arriba sobre los de abajo. Ambos hábitos son lesivos, pero rechinar produce con mayor frecuencia un desgaste dental evidente.
«Son frecuentes en quienes lo padecen los dolores de cabeza matutinos, el dolor cervical y una tensión muscular que se irradia hacia el cuello y los hombros»
-Muchos pacientes descubren que tienen bruxismo por su pareja o en una revisión dental. ¿Qué señales de alerta nos pueden indicar que lo padecemos?
-Es muy común despertarse con la mandíbula cansada o con rigidez. También son frecuentes los dolores de cabeza matutinos, el dolor cervical y una tensión muscular que se irradia hacia el cuello y los hombros. Otros síntomas habituales son la sensibilidad dental, la fractura de piezas o la caída de empastes.
-¿Qué otras consecuencias tiene si esta situación se prolonga en el tiempo?
-Más allá del desgaste, se pueden romper prótesis o producirse retracciones de la encía. Al desplazarse la encía, el diente queda más expuesto y, a la larga, puede sufrir e incluso caerse. También son habituales los dolores en la sien, las mejillas y el cuello, así como molestias en la articulación temporomandibular, localizadas a punta de dedo en esa zona.
-¿Cómo afecta el bruxismo a nuestro sueño y al descanso diario?
-Está muy relacionado con los trastornos del sueño. Hay pacientes con apnea obstructiva del sueño que también asocian bruxismo, lo que provoca que el descanso sea mucho menos reparador. Se producen microdespertares y por las mañanas se encuentran mucho más cansados, con la sensación de no haber dormido bien.
-¿Por qué apretamos los dientes? ¿Se debe al estrés o existen características anatómicas que predisponen a ello?
-Antes se pensaba que la forma de la mandíbula y la mordida eran los factores principales. Es verdad que influyen, pero no son los únicos. El estilo de vida, la ansiedad, el estrés y el consumo de excitantes, tabaco, alcohol o ciertos fármacos antidepresivos tienen un peso determinante en el desarrollo de este hábito.
-¿Limitar el consumo de cafeína o dejar de fumar podría mejorar la situación?
-Sí, el control de todos esos factores tiene una influencia muy positiva. También ayudan el manejo del estrés, la fisioterapia especializada y las terapias de relajación mandibular. Todo ello se puede complementar con el uso de una férula de descarga y, en algunos casos específicos, con la infiltración de toxina botulínica para relajar la musculatura.
-¿El tratamiento busca evitar los efectos negativos en el organismo o se puede solucionar el problema de raíz para que desaparezca?
-El enfoque depende de cada paciente y requiere analizar sus factores de riesgo; si está muy estresado, se pauta el manejo de la ansiedad y el control de excitantes. Por otro lado, la férula no hace que dejemos de apretar, sino que protege los dientes y las articulaciones, reduciendo la fuerza que ejerce la musculatura.
-¿Cómo son de efectivas las férulas? ¿Se deben usar solamente por la noche?
-Son muy efectivas para proteger la dentición, evitar el desgaste y prevenir fracturas. También alivian la tensión muscular en las mejillas y las sienes, mejorando notablemente el dolor que sufren muchos pacientes, aunque insisto en que no eliminan el hábito de apretar. Su uso principal es nocturno, cuando el movimiento es totalmente involuntario.
-¿Qué otras alternativas terapéuticas existen?
-Disponemos de fisioterapia especializada en la articulación temporomandibular, ejercicios de relajación mandibular, tratamiento de los trastornos del sueño si los hubiera, y técnicas para el manejo del estrés y la ansiedad.
-¿Existen fisioterapeutas especializados en esta dolencia para derivar a los pacientes?
-Sí. La patología de la articulación temporomandibular, que es lo que ocasiona el bruxismo a la larga, la tratan profesionales especializados en esta zona concreta. Para nosotros es uno de los pilares fundamentales del tratamiento y derivamos a muchos pacientes a estas consultas.
-¿Y en lo que respecta al manejo del estrés y los hábitos de vida?
-En los casos en que es necesario los derivamos a un psicólogo para recibir un tratamiento especializado. Asimismo, siempre recomendamos pautas de vida saludables, técnicas de relajación o meditación, ya que resultan muy beneficiosas.
-¿Cómo se emplea la toxina botulínica en estos casos?
-Se utiliza para disminuir la fuerza de la musculatura masticatoria. Suele ser una opción bastante efectiva en pacientes que son muy apretadores y que experimentan un dolor continuo que no remite con otros métodos.
«Inicialmente recomendamos una férula para evitar el desgaste y las fracturas. Si a pesar de usarla y de realizar fisioterapia no mejoran y persiste el dolor, les proponemos la toxina botulínica»
-¿Este sería el siguiente escalón en el tratamiento?
-Normalmente, a todos los pacientes les recomendamos inicialmente una férula para evitar el desgaste y las fracturas. Si a pesar de usarla y de realizar fisioterapia no mejoran y persiste el dolor, les proponemos la toxina botulínica, pero es una alternativa que se valora de forma individualizada.
-¿Es un procedimiento que se tendría que repetir periódicamente?
-Claro. Sus efectos tienen una duración de unos seis meses. Tampoco es un tratamiento definitivo que haga que se deje de apretar, pero alivia sustancialmente la tensión y la fuerza muscular con la que se realiza la presión.
-¿Se aborda el bruxismo de la misma manera en niños y adolescentes?
-Es bastante frecuente que algunos niños aprieten los dientes, pero muchas veces no necesitan ningún tratamiento. Con la edad, el hábito se va corrigiendo y desaparece por sí solo. En casos muy puntuales puede ser necesaria una férula, pero es mucho menos habitual que requieran intervención.
-¿Qué consejo le daría a una persona que sospeche que tiene bruxismo?
-Lo idóneo es acudir a una revisión dental para comprobar si ya existe desgaste en las piezas y, de forma complementaria, realizar una consulta con el cirujano maxilofacial. Así podemos valorar si hay algún daño en la articulación o si se requiere un tratamiento especializado.
-En los casos más graves, en los que la articulación esté muy deteriorada, ¿se contempla la cirugía?
-Sí, en casos graves y avanzados puede ser necesario un procedimiento quirúrgico. Habitualmente consiste en acceder a la articulación temporomandibular para realizar un lavado articular, un procedimiento que a veces combinamos con la infiltración de ácido hialurónico. No obstante, esto se reserva para casos muy seleccionados, con daños internos graves o dolor muy intenso.
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