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Talento 'made in Málaga': estudiantes de la UMA diseñan una prótesis de mano

Talento 'made in Málaga': estudiantes de la UMA diseñan una prótesis de mano
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Pertenecen a BioMec, un grupo interdisciplinar que se ha estrenado con éxito en una competición nacional de ingeniería
Talento 'made in Málaga': estudiantes de la UMA diseñan una prótesis de mano

Pertenecen a BioMec, un grupo interdisciplinar que se ha estrenado con éxito en una competición nacional de ingeniería

Regala esta noticia Añádenos en Google Los estudiantes que han desarrollado la prótesis posan con Alejandro Jiménez, un amputado que les ayudó en el proyecto. (Migue Fernández)

Matías Stuber

08/06/2026 a las 00:51h.

Uno puede imaginarse la prótesis como si intentáramos palpar algo en la parte delante con con una cuchara de cocina. De alguna manera, se siente ... un poco como sostener una herramienta. Guillermo García, 22 años, tiene dos manos pero piensa mucho en cómo sería tener solo una. O ninguna. Durante los últimos meses, este estudiante que cursa el doble grado de Ingeniería Industrial y Diseño Industrial, ha estado trabajando con otros compañeros y un grupo de profesores para desarrollar una prótesis biónica que pueda reemplazar parcialmente la función de las manos.

equipo llamado BioMec, creado este mismo curso. Con respaldo del área de Ingeniería Mecánica y del grupo de investigación BIOCLINA, estos jóvenes se propusieron en xx el siguiente objetivo: diseñar y fabricar una prótesis de mano mioeléctrica. Este tipo de tecnología consiste en un sistema capaz de registrar las señales eléctricas que generan los músculos del usuario al contraerse para, posteriormente, traducir esos impulsos en movimientos reales de la mano artificial. El reto técnico era colosal y tampoco había mucho tiempo. La idea era llegar a la segunda edición de la competición universitaria de Manos Protésicas que se celebraba en la Universidad Politécnica de Valencia, el pasado 15 de mayo.

Lo que nació como un proyecto estudiantil con recursos mínimos se convirtió ese día en una gesta. El equipo de la UMA e coronó como el quinto mejor de España y el primer clasificado de toda Andalucía. Esta hazaña cobra tintes épicos si se mira el retrovisor, ya que se midieron cara a cara con departamentos universitarios que acumulaban años de experiencia e importantes presupuestos en el sector.

Para llegar hasta aquí, contaron con la ayuda imprescindible de Alejandro Jiménez. 53 años. Un accidente de trabajo le hizo perder su su mano en 2014. «Uno del equipo me abordó en el gimnasio. Me contó sobre el proyecto y que estaban buscando a una persona amputada para desarrollar y probar una prótesis», recuerda a SUR. «No me lo pensé, si es por ayudar, pues bienvenido sea», afirma. Alejandro era Tedax (Técnicos Especialistas en Desactivación de Artefactos Explosivos) de la Policía Nacional. Resultó herido al manipular una granada en Sevilla.

Confirma que el mayor reto de las prótesis está en la falta de sensibilidad que se siente, pero también en el tiempo de respuesta. «Desde que das la orden a través del músculo del antebrazo o el bíceps, hasta que responde la prótesis hay muchas veces una demora incómoda», apunta. La actitud de Alejandro con los jóvenes es un ejemplo. Sonriente, negándose a hacer tabú de un hecho traumático, y ayudando sin esperar nada a cambio.

La historia de BioMec es la de un grupo interdisciplinar fundado este mismo curso que, con el respaldo del Área de Ingeniería Mecánica y del grupo de investigación BIOCLINA, se propuso el más difícil todavía: diseñar y fabricar una prótesis de mano mioeléctrica. Este tipo de tecnología consiste en un sistema capaz de registrar las señales eléctricas que generan los músculos del usuario al contraerse para, posteriormente, traducir esos impulsos en movimientos reales de la mano artificial.

El reto técnico era colosal y el margen de tiempo «ridículo», pero los estudiantes suplieron la falta de historial con dosis industriales de talento, ilusión y noches en vela. Mientras otros competidores refinaban modelos de años anteriores, los malagueños tuvieron que moldear su prototipo contrarreloj, demostrando que la falta de recursos se combate con ingenio. «Apenamos hemos tenido financiación. El material lo hemos comprado nosotros. Ahora parece que para el curso que viene sí vamos a tener más recursos», detalla Guillermo.

Competición

La prueba de fuego en Valencia no se limitaba a la teoría, sino que la prótesis tenía que demostrar su utilidad real en un circuito de 14 pruebas basadas en el día a día. Acciones que para cualquiera resultan automáticas, como sostener y transportar una bolsa de la compra de tres kilos, abrir un cajón para coger un peine, manipular una botella de un litro de agua o apilar vasos de plástico en forma de pirámide, representan para una prótesis mecánica un desafío extremo de precisión, fuerza y control. Fue aquí donde saltó la sorpresa, ya que el equipo malagueño demostró tener el prototipo más ágiles del panorama nacional. Con una eficiencia pasmosa de apenas 24 segundos por prueba, BioMec UMA devoró el circuito en un tiempo récord de 3 minutos y 39 segundos, convirtiéndose oficialmente en los más rápidos de toda la competición.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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