- C.MORÁN
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El fabricante participado por Sepi y Gobierno vasco debe negociar con el gigante galo el suministro de la tracción de los 20 nuevos trenes de alta velocidad valorados en 1.332 millones.
Talgo anunció hace una semana la adjudicación de un nuevo pedido en Arabia Saudí de 20 trenes valorado en 1.320 millones de euros para el corredor de alta velocidad entre La Meca y Medina que desarrolla desde 2012 un consorcio público-privado español. Del presupuesto del pedido, una parte muy relevante irá a parar a la caja de Alstom, con el que Talgo debe negociar las condiciones para el suministro de la tracción de las 20 unidades, la parte más crítica y costosa del pedido.
El fabricante español, participado por el Gobierno vasco y la Sepi, debe acordar los términos económicos del suministro y mantenimiento de la potencia francesa después de que Saudi Arabia Railways (SAR) ejerciese la opción sobre 20 nuevos trenes idénticos al pedido original de 2012, una adaptación de la Serie 112 (Pato) que Talgo fabricó para Renfe con tecnología Bombardier.
El fabricante de motores canadiense fue comprado en 2020 por Alstom, que es ahora quien dispone de los derecho sobre la tracción de los trenes que circulan por el corredor saudí de 450 kilómetros. Los motores de los AVE del desierto se construyen en las fábricas que Alstom tiene en Trápaga (Vizcaya).
En 2012, cuando SAR adjudicó al consorcio español el contrato de construcción y explotación del corredor entre las dos ciudades santas, la parte correspondiente a la tracción de los trenes se valoró en unos 300 millones de euros. Veintitrés años después, la tecnología de tracción se ha encarecido, por lo que el coste por unidad también será mayor. Los expertos añaden que, a diferencia de otras unidades de alta velocidad de circulación, la Serie 112 adaptada es un modelo que ya no está en línea de producción, ya que las últimas 35 unidades se entregaron en 2018.
La negociación con Alstom y el resto de los proveedores está en la lista de prioridades del nuevo equipo directivo de Talgo encabezado por su presidente y principal accionista, José Antonio Jainaga. La compañía, que ha trasladado su sede a Álava desde Madrid, tiene pulmón financiero tras el acuerdo de refinanciación alcanzado con los bancos y las aportaciones de capital realizadas por los accionistas que han sustituido a la familia Oriol y al fondo Trilantic.
Tras el pedido saudí, la cartera de Talgo se eleva a 6.000 millones de euros sin que el fabricante haya resuelto aún el déficit de capacidad industrial que le ha llevado a acumular retrasos de entrega con sus principales clientes, entre ellos Renfe y la alemana Deutsche Bahn, con la que ha tenido que renegociar un ajuste del alcance del pedido de trenes Intercity y un nuevo calendario de entregas.
Alstom fue el gran perdedor en el concurso adjudicado en 2012 por SAR, pese a las fuertes presiones diplomáticas que ejerció el Gobierno galo de Nicolás Sarkozy para arrebatar el trabajo al consorcio público privado español formado por Renfe, Adif, Ineco, Indra, Siemens, Copasa, Cobra (Vinci), Abengoa (Cox) e Imathia. Ya no figuran en el consorcio Consultrans, que vendió su parte a Ineco, y OHLA, finalizado su alcance como constructora.
Alstom sí pudo entrar una vez adjudicado el contrato de 6.700 millones de euros al ser el proveedor de la tecnología de señalización embarcada en los trenes que circulan en el corredor saudí de alta velocidad que el año pasado movió a alrededor de siete millones de pasajeros, lo que lo convierte en la ruta de más demanda operada por Renfe, por encima de la línea entre Madrid y Barcelona.
SAR ha encargado a Talgo el mantenimiento de todos los trenes que compondrán la flota ampliada (las 35 unidades existentes y las 20 adicionales) hasta 2033, con la posibilidad de extender el contrato hasta 2038. Cada tren se compone de dos cabezas tractoras y 13 coches con una capacidad de 417 plazas distribuidas en dos clases, además de espacios restauración y movilidad reducida.
Desclasificado el 'no' a la oferta de Ganz Mavag
El Tribunal Supremo ha desestimado un recurso del Estado y ha reiterado el derecho de Ganz Mavag, el consorcio húngaro al que el Gobierno prohibió comprar Talgo en 2024, a acceder a los documentos que se calificaron como reservados en el expediente que motivó el veto a esa opa. Según la última sentencia, fechada el pasado 29 de enero, mantener ese veto al acceso de la información reservada por parte de Ganz Mavag "vulneraría los principios de igualdad de armas y de contradicción, así como el derecho a la tutela judicial efectiva". Este último fallo responde a un recurso presentado por el Abogado del Estado contra una providencia del pasado mes de diciembre, en la que se requería al Gobierno que pusiese a disposición de las distintas partes involucradas en la opa toda la información que motivó la decisión de vetar la operación, incluida la reservada y siempre excluyendo la información aportada por el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
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