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CDN Crítica de teatro Teatro con traumaEl Teatro Cánovas acoge este fin de semana 'Vulcano', con producción del Centro Dramático Nacional
Carlos Zamarriego
Málaga
Sábado, 11 de abril 2026, 13:56
... del ayatolá Jomeini en los primeros bombardeos. Sí, el mundo tiene un tirano menos, pero para conseguirlo llevamos ya millares de muertos. Si en vez de «Ha muerto Jomeini» los titulares fueran «Han muerto 168 niñas en una escuela de Irán en los bombardeos que mataron a Jomeini», quizás tendríamos más escrúpulos a la hora de analizar los hechos. Pero, me temo, los traumas están muy por debajo del relato.Sin embargo, todo esto es una larga introducción para hablar de cómo las narraciones, se atengan a la realidad o no, crean la identidad de nuestras comunidades, llámese familia o país, y además esconden traumas que necesitan ser repetidos para ser sanados. Un dispositivo, el del cuestionamiento de la verdad del propio teatro a través de la escenificación dentro de la escenificación, que empieza a ser casi un cliché entre los autores contemporáneos. Algo tiene esta obra de la maravillosa 'The Walworth Farce', de Enda Walsh. Teatro con trauma y trauma con teatro. Y en esto, la directora Andrea Jiménez está como pez en el agua. Su imprescindible 'Casting Lear' de otra forma, se preguntaba algo parecido. Y su manera de entender la escena, como un juego, da pie al vídeo en directo, al 'lip sync', a cantar mal, a romper la cuarta pared, a la narración dentro de la narración y lo que se necesite.
Pero, después de abrir tantos melones, de tanto guiño cultureta a los clásicos, de la metateatralidad, de la modernidad… se queda en un quiero y casi puedo. Hay momentos buenos de humor y claustrofobia, ternura y pena, pero es todo demasiado evidente, demasiado explicativo (después de ver cojear al padre durante toda la obra, él mismo necesita aclarar que es un trasunto de Vulcano), y no termina de girar bien el primer tema con el segundo. Parecen dos obras en una. Y es una pena porque el reparto se esfuerza, quiere divertirse, pero parece algo descolocado. No hay nada que me incomode más que ver actores parados mirando la actuación de otro, y la obra obliga a eso a veces. Destacan Javi Coll y Belén Ponce de León, que están realmente graciosos, y Eneko Sagardoy, que tiene algo magnético que roba las escenas.
El público estuvo riéndose con ganas durante toda la obra y aplaudió con entusiasmo al finalizar. Este es mi relato. También mis traumas. Ustedes podrán activar los suyos, quizás sanarlos, viendo la obra. El sábado 11, segunda y última función en el Teatro Cánovas. Y que el dios Vulcano no les pille con un móvil en la mano.
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