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«Tenemos que construir un mundo nuevo»

«Tenemos que construir un mundo nuevo»
Artículo Completo 1,072 palabras
La influyente analista británica defiende un radicalismo desde el centro para combatir el populismo

Zanny Minton Beddoes, directora de The Economist

«Tenemos que construir un mundo nuevo»

La influyente analista británica defiende un radicalismo desde el centro para combatir el populismo

Regala esta noticia Añádenos en Google Zanny Minton Beddoes posa para la entrevista ante portadas de la revista que dirige. (Ángeles Rodenas)

Fernando Belzunce

Londres

14/06/2026 a las 00:00h.

Pertenece a ese selecto grupo de personas cuyas opiniones mueven mercados y reconfiguran debates geopolíticos. La británica Zanny Minton Beddoes (Shropshire, 1967) combina el rigor ... analítico con una lúcida visión macroeconómica en su labor al frente de The Economist, la nave nodriza del liberalismo clásico. Su publicación, con la que este periódico tiene un acuerdo editorial estratégico, cuenta con 1,3 millones de suscriptores, muchos de ellos en las altas esferas del poder internacional, y una influencia realmente global. En una conversación en su redacción de Londres, ubicada en un edificio propiedad de Amancio Ortega, esta ex economista del Fondo Monetario Internacional (FMI) repasa una escena sacudida por la guerra, la revolución tecnológica y la polarización. Implacable entrevistadora, parece disfrutar con cada pregunta.

-Desde luego. Hemos lanzado nuevos productos, estamos expandiéndonos, nuestras suscripciones van en aumento y nuestra presencia en redes sociales también. En momentos como este la gente quiere intentar comprender hacia dónde va el mundo y eso es justamente lo que intentamos aportar. Intentamos ayudar a la gente a dar sentido a las cosas, así que estamos creciendo.

-¿Cuál es su visión sobre la guerra en Irán? ¿Es más probable que termine por la presión de Wall Street que por los logros militares?

-En esta guerra hemos aprendido que Irán puede llevar la delantera pese a tener menos poder militar y que el presidente Trump no tenía metas claras ni un plan. Al final las consecuencias económicas ya son bastante drásticas y lo serán cada vez más mientras el Estrecho de Ormuz permanezca cerrado. Me ha sorprendido mucho que el impacto en el precio del petróleo no haya sido aún más mayor porque hemos visto una reducción enorme en los inventarios, ya fuera en barcos en el mar o en reservas. Es clave el tiempo. Ya estamos viendo un avance lento hacia un acuerdo negociado que se parecerá mucho al acuerdo nuclear firmado en 2015. La cuestión es cómo puede el presidente Trump empaquetar eso y declararlo como una victoria porque, por supuesto, va a tener que declararlo como una victoria.

¿Se avecina una crisis económica?

-Algunas partes del mundo ya están en una crisis económica. Partes de Asia y de África han sido golpeadas con mucha dureza. Si eres un importador de petróleo, un importador neto de energía o si dependes de la importación de fertilizantes, ya sufres consecuencias muy graves. ¿Provocará un gran colapso financiero global? Creo que no porque lo que impulsa a los mercados financieros en este momento son las expectativas de la IA. Se descuentan transformaciones futuras increíbles. Las últimas cifras de empleo muestran que la economía estadounidense está en buena forma. Por supuesto, si el estrecho sigue completamente cerrado dentro de seis meses no hay nada seguro.

-¿Se podría esperar de un presidente estadounidense la estrategia arancelaria que ha establecido Donald Trump?

-No es propio de un presidente americano, pero lo esperábamos de Trump porque defendía los aranceles ya desde los años ochenta. Sabíamos que esto venía. Ahora está de moda argumentar en contra del libre comercio. Somos una minoría cada vez más reducida, pero sigo creyendo firmemente que un sistema de comercio libre y abierto es el mejor sistema para la prosperidad global.

-The Economist ha defendido el liberalismo clásico desde 1843. ¿Sigue siendo suficiente ese marco económico para entender el mundo de hoy?

-Sigue siendo el mejor marco y el mejor sistema de valores para lograr el mejor resultado para el mayor número posible de personas. Los pilares del liberalismo clásico inglés, que son básicamente estar a favor del mercado y centrarse en las libertades individuales, constituyen para mí la mejor manera de organizar las sociedades. No soy muy fan del enfoque revolucionario de la izquierda ni de la derecha profundamente conservadora. Pero un aspecto clave es que el liberalismo evoluciona. En 1843, cuando nació The Economist, los gobiernos eran minúsculos. Su papel prácticamente se limitaba a la seguridad nacional. Las políticas liberales han evolucionado para sentirse mucho más cómodas con un Estado más grande y con una fiscalidad progresiva. Ahora estamos al inicio de la era de la IA, una transformación que va a ser al menos tan grande como la Revolución Industrial. El mundo va a lucir muy diferente en diez o veinte años, por lo que vamos a necesitar sistemas fiscales, sistemas educativos y sistemas regulatorios muy diferentes para aprovechar los beneficios de esta tecnología y minimizar los riesgos. Creo que el marco liberal de debate, de progreso incremental y de pensar en el individuo es el camino correcto para llegar a esas nuevas políticas. Necesitaremos políticas nuevas porque vamos a estar en un tipo de mundo diferente.

-¿Estados Unidos es aún el garante de ese orden internacional liberal?

-Estados Unidos se ha movido en una dirección distinta bajo el mandato de Donald Trump. Ahora es una potencia mucho más disruptiva, mucho más egoísta y mucho más transaccional. Ya no se ve a sí mismo como el guardián de un orden internacional que él mismo creó en 1945. Incluso antes del segundo mandato de Trump se podía ver a muchos políticos estadounidenses alejarse del libre comercio y asumir una postura internacional más egoísta. Pero ha habido un gran cambio en los últimos dos años. Los aranceles marcan una política económica muy diferente y, geopolíticamente, se han centrado en una proyección de poder mucho más unilateral. Ha habido una ruptura. Tampoco vamos a poder volver al mundo de antes. Creo firmemente en mirar hacia adelante y en que tenemos que construir un mundo nuevo.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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