"Tenemos seis kilómetros que se han derretido por el calor": ante temperaturas extremas, Francia necesita españolizar sus carreteras
Xataka
Alberto de la Torre
23/06/2026 15:01
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Hace unos años me comentaba con un amigo que en la mítica marcha cicloturista Quebrantahuesos que cada año se organiza en el Pirineo aragonés había visto derretirse el asfalto. Me dijo que hacía tanto calor que los animales buscaban el arbusto más cercano que tenían a la vista para esconderse a la sombra y que el cuadro de la bicicleta había quedado marcado por partículas de asfalto que iban saltando con el rodar de los corredores.
Me costó creer esto último. Pero los amantes del ciclismo recordarán aquel Tour de Francia de 2003 en el que Joseba Beloki se va al suelo en una curva llena de baches y Lance Armstrong ve cómo uno de sus rivales más fuertes desaparece de carrera para llevarse la edición centenaria. Aquel día hacía tanto calor que, cuentan en El País, el asfalto se derretía.
Aquellos días de julio de hace más de 20 años, Europa sufría una ola de calor para la que Francia no estaba preparada. Lo de julio fue solo un aviso, el mes de agosto fue aún peor con días y días encadenados de temperaturas tan altas que se calcula que murieron casi 15.000 personas en el país vecino.
Pero desde Francia avisan: lo de este año pinta mal. La directora de Metéo France, Sophie Voirin, ya ha avisado que esta misma semana se podrían superar las temperaturas máximas jamás registradas en el país. Las consecuencias ya se notan en el día a día de los franceses. Escuelas que han cerrado, sesenta departamentos en alerta, 70 trenes cancelados... y carreteras que se derriten.
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España creía tener unas carreteras ideales. Unos expertos creen tener la solución ante los baches: plástico
Seis kilómetros que se derriten
Audrey Bardot, vicepresidenta del Consejo departamental de Meurthe-et-Moselle encargada de Infraestructuras y Movilidad, confirmaba a BFM que seis kilómetros de carreteras en su departamento se estaban derritiendo por el alto calor registrado.
En Actu señalan, incluso, que el problema de que estas carreteras se estén derritiendo no sólo es que los coches lancen alquitrán a su paso (que en el algunos casos, señalan, lo extienden durante más de un kilómetros), además se han llegado a formar charcos de asfalto derretido.
Meurthe-et-Moselle se encuentra al este del país, casi haciendo frontera con Francia, pero en Normandía justo en el otro extremo se encuentran en la misma situación. Allí, los responsables señalan que las carreteras se repararon a finales de 2025 para paliar los daños causados por las duras lluvias del invierno pero que los parches se están derritiendo porque no están preparados para aguantar 40ºC que experimentan estos días, en lugar de los habituales 27-28ºC.
Estas temperaturas extremas representan un reto para las infraestructuras francesas. Este mismo año se ha optado por echar sobre el asfalto una mezcla de gravilla blanca para reducir algo la temperatura y evitar que el calor derrita el asfalto. En 2022, el Tour de Francia contaba con un camión cisterna que iba refrescando la calzada para evitar que el asfalto sufriera daños con el paso de los ciclistas. Este año se viene hablando de cómo el calor afectará al evento ciclista más famoso del mundo desde el mes de febrero.
El problema para Francia está en, como señalaban sobre las carreteras de Normandía, en que su asfalto no está preparado para temperaturas tan altas pero además debe estar a punto para desaguar las lluvias de invierno y enfrentar condiciones más frías. Un clima más extremo, de fríos más intensos y calores insoportables, es muy complicado de gestionar a la hora de diseñar las carreteras.
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España construyó sus carreteras pensando que era un país caluroso. Ahora eso es un problema
Estas vías preparadas para una mayor porosidad frente a las lluvias utiliza betunes que rinden peor cuando la temperatura sube. Son más flexibles pero el punto en el que se derriten llegan antes. Al contrario, esto no lo vemos en España porque optamos por asfaltos que soportan mejor las temperaturas altas. El problema es que son también vías menos flexibles que se fracturan con mayor facilidad.
Nuestro problema ha sido justo al contrario. Cuando más hemos sufrido ha sido cuando hemos experimentado lluvias intensas y constantes durante días. Eso ha provocado numerosos daños que se siguen reparando en estos días porque nuestras carreteras se han diseñado pensando en las temperaturas extremas del verano y no en los fenómenos tan húmedos como los que vivimos el pasado invierno.
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En Xataka | Si ya temíamos por el estado de nuestras carreteras, tenemos un motivo más para preocuparnos: el precio del asfalto está disparado
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"Tenemos seis kilómetros que se han derretido por el calor": ante temperaturas extremas, Francia necesita españolizar sus carreteras
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Alberto de la Torre
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"Tenemos seis kilómetros que se han derretido por el calor": ante temperaturas extremas, Francia necesita españolizar sus carreteras
Francia confirma que no está preparada para temperaturas tan extremas como las que está viviendo
Hay zonas donde se acumulan charcos de alquitrán y otros donde están tirando gravilla blanca sobre el asfalto
Hace unos años me comentaba con un amigo que en la mítica marcha cicloturista Quebrantahuesos que cada año se organiza en el Pirineo aragonés había visto derretirse el asfalto. Me dijo que hacía tanto calor que los animales buscaban el arbusto más cercano que tenían a la vista para esconderse a la sombra y que el cuadro de la bicicleta había quedado marcado por partículas de asfalto que iban saltando con el rodar de los corredores.
Me costó creer esto último. Pero los amantes del ciclismo recordarán aquel Tour de Francia de 2003 en el que Joseba Beloki se va al suelo en una curva llena de baches y Lance Armstrong ve cómo uno de sus rivales más fuertes desaparece de carrera para llevarse la edición centenaria. Aquel día hacía tanto calor que, cuentan en El País, el asfalto se derretía.
Aquellos días de julio de hace más de 20 años, Europa sufría una ola de calor para la que Francia no estaba preparada. Lo de julio fue solo un aviso, el mes de agosto fue aún peor con días y días encadenados de temperaturas tan altas que se calcula que murieron casi 15.000 personas en el país vecino.
Pero desde Francia avisan: lo de este año pinta mal. La directora de Metéo France, Sophie Voirin, ya ha avisado que esta misma semana se podrían superar las temperaturas máximas jamás registradas en el país. Las consecuencias ya se notan en el día a día de los franceses. Escuelas que han cerrado, sesenta departamentos en alerta, 70 trenes cancelados... y carreteras que se derriten.
Audrey Bardot, vicepresidenta del Consejo departamental de Meurthe-et-Moselle encargada de Infraestructuras y Movilidad, confirmaba a BFM que seis kilómetros de carreteras en su departamento se estaban derritiendo por el alto calor registrado.
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En Actu señalan, incluso, que el problema de que estas carreteras se estén derritiendo no sólo es que los coches lancen alquitrán a su paso (que en el algunos casos, señalan, lo extienden durante más de un kilómetros), además se han llegado a formar charcos de asfalto derretido.
Meurthe-et-Moselle se encuentra al este del país, casi haciendo frontera con Francia, pero en Normandía justo en el otro extremo se encuentran en la misma situación. Allí, los responsables señalan que las carreteras se repararon a finales de 2025 para paliar los daños causados por las duras lluvias del invierno pero que los parches se están derritiendo porque no están preparados para aguantar 40ºC que experimentan estos días, en lugar de los habituales 27-28ºC.
Estas temperaturas extremas representan un reto para las infraestructuras francesas. Este mismo año se ha optado por echar sobre el asfalto una mezcla de gravilla blanca para reducir algo la temperatura y evitar que el calor derrita el asfalto. En 2022, el Tour de Francia contaba con un camión cisterna que iba refrescando la calzada para evitar que el asfalto sufriera daños con el paso de los ciclistas. Este año se viene hablando de cómo el calor afectará al evento ciclista más famoso del mundo desde el mes de febrero.
El problema para Francia está en, como señalaban sobre las carreteras de Normandía, en que su asfalto no está preparado para temperaturas tan altas pero además debe estar a punto para desaguar las lluvias de invierno y enfrentar condiciones más frías. Un clima más extremo, de fríos más intensos y calores insoportables, es muy complicado de gestionar a la hora de diseñar las carreteras.
Estas vías preparadas para una mayor porosidad frente a las lluvias utiliza betunes que rinden peor cuando la temperatura sube. Son más flexibles pero el punto en el que se derriten llegan antes. Al contrario, esto no lo vemos en España porque optamos por asfaltos que soportan mejor las temperaturas altas. El problema es que son también vías menos flexibles que se fracturan con mayor facilidad.