- ASHLEY ARMSTRONG E IVAN LEVINGSTON
La venta volvería a centrar la atención del mayor minorista británico en su mercado nacional y pondría fin a décadas de esfuerzos por convertirse en un gran operador a nivel mundial.
Tesco está estudiando la venta de sus operaciones en Europa Central y del Este, una decisión que pondría fin a tres décadas de intentos del mayor supermercado británico por construir un imperio minorista global.
Según fuentes cercanas a la situación, la cadena de supermercados está analizando con bancos las opciones para sus operaciones en Hungría, República Checa y Eslovaquia, que dan empleo a más de 22.000 personas.
El negocio en Europa Central y del Este, lanzado en Hungría en 1995, es la única operación de tamaño significativo que le queda a Tesco fuera de Reino Unido e Irlanda, tras la venta de la mayor parte de su imperio internacional en una serie de acuerdos cerrados desde el escándalo contable que estalló en 2014.
La liquidación incluyó la venta de su negocio surcoreano Homeplus por 4.200 millones de libras en 2015, seguida de la de su filial en Tailandia y Malasia por 8.000 millones en 2020. Tesco, cuya presencia internacional llegó a extenderse desde China hasta Turquía y Polonia, ya había cerrado su deficitaria filial estadounidense Fresh & Easy en 2013, lo que costó a los accionistas más de 1.000 millones de libras.
Tesco declaró: "Nunca hacemos declaraciones sobre rumores ni especulaciones".
Los ingresos de la venta de las operaciones europeas restantes reforzarían aún más la capacidad financiera de Tesco para rebajar precios en su mercado nacional, donde ya está invirtiendo en nuevas tiendas, con el fin de mantener su dominio.
Asda y Morrisons siguen intentando recuperar la cuota de mercado perdida tras ser adquiridas por sus respectivos propietarios de capital riesgo, mientras que los supermercados de descuento Aldi y Lidl controlan cerca del 20% del mercado.
Según su último informe anual, Tesco cuenta con 561 tiendas en Hungría, República Checa y Eslovaquia. Su división europea registró ingresos de 4.500 millones de libras el año pasado, pero sólo generó 115 de los 3.200 millones de libras de beneficio operativo ajustado del grupo. Tesco reportó ingresos a nivel de grupo de 66.600 millones de libras.
La cadena minorista ha reestructurado gran parte de su negocio en la región en respuesta a la creciente presión de los supermercados de descuento, como Aldi y Lidl, y a un cambio en los hábitos de compra que ha afectado a sus grandes tiendas en las afueras de las ciudades.
En su reciente informe anual, Tesco indicó que el beneficio de sus operaciones en el Este había disminuido como consecuencia del aumento de la competencia en Eslovaquia y la creciente presión regulatoria, al tiempo que redujo el valor de sus tiendas en 75 millones de libras.
La venta de las operaciones europeas supondría un giro estratégico. Ken Murphy, consejero delegado de Tesco, declaró en 2023 que el negocio era "una parte integral y exitosa del grupo, y no nos distrae demasiado de la actividad principal".
Tesco ya había considerado brevemente desprenderse de la división hace más de una década, cuando el entonces consejero delegado Dave Lewis supervisó una serie de ventas de activos para estabilizar las finanzas del grupo tras un escándalo contable que provocó un desplome de los beneficios.
A principios de la década de 2000, Tesco se había convertido en un extenso negocio global con intereses diversos que incluían su propia tableta Hudl, la cadena de restaurantes Giraffe y la empresa de café Harris & Hoole.
Durante el mandato de Murphy, que asumió el cargo en 2020, el precio de las acciones de Tesco se ha duplicado. La empresa está valorada ahora en 29.600 millones de libras y cotiza a aproximadamente 468 peniques por acción —por encima de su valor anterior al escándalo contable, que resultó en un acuerdo de 129 millones de libras con la Oficina de Fraudes Graves de Reino Unido—.
El supermercado también ha alcanzado su mayor cuota de mercado en Reino Unido en más de una década gracias a su enfoque en la fidelización de clientes mediante promociones de Clubcard y programas de igualación de precios. Tesco ahora recopila enormes cantidades de datos de los consumidores británicos a través de Clubcard, que vende a los anunciantes de forma anónima.
La cadena minorista ha declarado que planea invertir más en tecnología y aumentar la recompra de acciones. Devolvió 700 millones de libras a sus accionistas tras la venta de sus operaciones bancarias a Barclays en 2024.
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