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Ética y estética de la ceja Regala esta noticia Añádenos en GoogleMálaga
28/06/2026 a las 02:00h.Zapatero es Pedro Sánchez con cejas y Gertru. Socialismo de peluquería quincenal y secretaria pagada. Quincallería ideológica con fecha de caducidad. Vieja pulsión de la ... mala política que confunde la apariencia con la virtud. Tanto monta ZP como P.S., dos formas de una misma impostura.
Esta semana, gracias a un informe de la UDEF incorporado al caso Plus Ultra, hemos conocido que la ceja en Zapatero no era solo una cuestión estética, sino una deriva ética que entiende que la política es una oportunidad para la influencia como antesala del negocio. La Policía le atribuye indicios en una presunta trama de tráfico de influencias, con cobros y gestiones empresariales que él niega y que aún deberán recorrer su camino judicial. Pero la metáfora ya está servida, ya que aquella ceja que parecía elevarse en nombre de la alegría termina proyectando la sombra de una política que no buscaba transformar la realidad, sino solo rentabilizarla.
Las agendas de José Luis Rodríguez Zapatero no retratan solo la actividad protocolaria de un expresidente, sino la anatomía de una influencia. Según el citado informe, el líder moral de la izquierda mantuvo numerosos encuentros con Pedro Sánchez y con algunos de sus ministros al tiempo que facturaba a empresarios por abrir puertas, facilitar gestiones y ejercer presuntamente ascendencia ante gobiernos de España y de otros países. Su cercanía a La Moncloa era conocida; lo que ahora sostiene la Policía es que ésta pudo ser algo más que nostalgia institucional o militancia de partido. La ceja se convierte en puerta de entrada, contraseña y peaje de una forma de hacer política donde la influencia pública acaba cotizando para el supuesto beneficio propio.
El clan de la ceja seguro que saldrá ahora a defender la tristeza antes que aceptar la realidad. Dirán que todo es ruido, persecución, fango o revancha. Los mismos que invocaron la defensa de la alegría, preferirán envolver la decadencia en victimismo, antes que admitir que aquella estética de la bondad escondía una ética bastante menos luminosa.
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