Una empleada de Humana clasifica ropa que ha llegado a la planta. RE-VISTE
Historias Tiendas, donaciones o nuevas prendas: así es el proceso para darle una segunda vida a los restos textiles en EspañaEspaña solo llega al 60% de la reutilización en materiales, una cifra en descenso por culpa de la 'fast fashion'.
Más información: Juan Ramón Meléndez, director de Re-viste: "Las empresas han entendido que solo juntas afrontarán el reciclaje del textil"
Inés Sánchez-Manjavacas Castaño Publicada 7 mayo 2026 07:30hLas tres erres son la base de una sociedad sostenible: reciclar, reusar y reutilizar. Cada vez hay más conciencia sobre la importancia de estos tres conceptos. Sobre todo, cuando hablamos de materiales plásticos, de papel o del vidrio.
Sin embargo, parece que no ocurre igual con el ámbito textil y muchos de estos desechos acaban en vertederos. Algo que responde, principalmente, a una barrera cultural, expone Alberto Fernández, director de Operaciones del proyecto RE-VISTE, enfocado en la correcta gestión de estos residuos.
La sociedad española tiene profundamente interiorizado que los contenedores de ropa tienen un fin exclusivamente solidario o benéfico, agrega. Por este motivo, la inmensa mayoría de los ciudadanos deposita en ellos únicamente prendas en buen estado, asumiendo que lo que está roto, desgastado o manchado debe ir al contenedor gris (la fracción resto).
Ecovidrio recupera más de un millón de toneladas de envases de vidrio: "Hemos superado holgadamente los objetivos"Nada más lejos de la realidad, todo tipo de ropa, calzado y textil del hogar, independientemente de su estado de conservación, debe ir a esos contendores. Aunque una prenda ya no sirva para ser reutilizada, sus fibras siguen teniendo un enorme valor para ser recicladas y reintroducidas en la industria, explica Fernández.
España solo llega al 60% de la reutilización en materiales textiles, explica Rafael Mas, director de Comunicación, Proyectos y Relaciones Externas en Humana. Un dato inferior al de otros países como Lituania, que ya ha alcanzado el 80%, agrega.
A esto se suma que, por desgracia, la cifra española "va hacia abajo", lamenta Mas. Un hecho que achaca a que cada vez se emplea ropa de peor calidad procedente de la fast fashion, un modelo de negocio que produce prendas de tendencia a bajo coste y gran velocidad.
El proceso
Cuando llegan al contenedor, se llevan a plantas donde se valoran y clasifican según su estado. Una de ellas es la que tiene Humana Fundación Pueblo para Pueblo al sur de Madrid, en la ciudad de Leganés.
ENCLAVE ODS ha visitado esta instalación para conocer el proyecto RE-VISTE y el proceso tras el reciclaje textil. Cuando el camión recoge el contenido de los contenedores y los deja en la planta, se separan las prendas de ropa de los zapatos, ya que hay equipos distintos que se encargan de cada uno.
Cada trabajador encargado de estas tareas invierte una media de tres segundos por prenda. Tiempo en el que son capaces de identificar cuáles pueden salir a tienda para venderse como artículos de segunda mano, cuáles se enviarán a África como donación y cuáles deben volver a convertirse en hilo para crear otros artículos.
Todo se decide en función de los desperfectos que tenga cada objeto. A tienda se envían los que llegan en perfecto estado o aquellos que cuentan con desperfectos mínimos, por lo que se pueden sacar de nuevo a la venta, aunque a un precio menor.
La planta de Humana en Leganés recibe toneladas de restos textiles al día. RE-VISTE
La segunda categoría, los textiles enviados al continente africano, corresponde a prendas y zapatos que pueden tener desperfectos algo mayores, pero que no impiden su uso.
Este gesto, por ejemplo, ha hecho que en Malawi se pudiera ver a trabajadoras de este sector con camisetas de una peña de las fiestas de Piedrahíta (Ávila), como cuenta Mas a modo de anécdota. En el último grupo, se envían a reciclar los que contienen manchas o desperfectos serios que ponen fin a su vida útil.
Estos últimos, se prensan para hacer paquetes de más de 100 kilos que se envían al mercado asiático, donde cuentan con máquinas capaces de detectar si las telas son completamente algodón o no para separarlas y volverlas a convertir en hilo.
En ese momento el ciclo vuelve a empezar. Una vez hechos los ovillos, se confeccionará un nuevo artículo gracias al reciclaje de otro anterior.
No obstante, no siempre llegan a plantas como esta prendas de las que sus dueños se querían deshacer. Desde Humana cuentan que han recibido llamadas en más de una ocasión pidiendo recuperar algunos artículos.
Esa misión no es imposible, pero sí muy complicada. "Lo ideal para que la gente recupere esa prenda es que esté dentro del contenedor, porque es fácil abrir el contenedor y sacarla", explica Mas.
Una vez que el camión carga el textil, se complica sobremanera porque esa ropa se une a la de otros contenedores de la ruta de recogida para llevar a la planta, que puede recibir toneladas de prendas y calzado al día.
También hay casos en los que les llaman, no para recuperar una chaqueta o un pantalón, sino para recuperar objetos que se han quedado en sus bolsillos. Han intentado rescatar desde llaves de coche hasta las escrituras de una casa, relata Mas.
El proyecto RE-VISTE
RE-VISTE nace como una iniciativa de las propias empresas textiles para anticiparse a la regulación (la Responsabilidad Ampliada del Productor) y transformar la obligación de la gestión de residuos en una oportunidad estratégica y una ventaja competitiva, manifiesta Fernández.
La idea es que se consolide como herramienta clave para ayudar al sectora responder a las nuevas exigencias de esta normativa y lograr "un modelo operativo mucho más sostenible y eficiente", indica su director de operaciones.
Al adelantarse a este escenario legal, las empresas han decidido tomar las riendas y construir un modelo colaborativo que permita organizar con éxito la recogida, la reutilización y el reciclaje de los textiles en España, alineando en un mismo frente a marcas, administraciones públicas y ciudadanía, cuenta.
Rosa Trigo, CEO de Ecoembes: "La circularidad española no llega al 8% y eso nos obliga a seguir caminando con rigor"Actualmente, el proyecto está formado por 14 empresas, integradas por compañías del sector textil y de la moda, así como de otros ámbitos como el hotelero.
Para Fernández, esta diversidad refleja el carácter abierto del proyecto y su vocación de ser una herramienta útil y representativa para dar respuesta conjunta a estos retos en materia de circularidad.
Para ello, han llevado ya el proyecto a varios municipios de España. Uno de ellos es Lozoyuela-Navas-Sieteiglesias, en la Comunidad de Madrid, que, además, es el único en una localidad rural. Han instalado tres contenedores en estos territorios que permiten dar servicio al conjunto de la población.
Fernández defiende que este proyecto piloto es "especialmente relevante" porque permite analizar el funcionamiento del sistema en un entorno rural. Los aprendizajes obtenidos serán clave para adaptar y replicar el modelo en otras zonas con características similares en todo el país.
También están presentes en San Miguel de Abona (Tenerife); Zaragoza –en los barrios de Torrero, Delicias y Sur– y Rubí (Cataluña). Asimismo, han empezado a trabajar en Fortuna (Murcia) y Arbo (Pontevedra), aunque estos últimos no cuentan con recogida textil, por lo que lanzarán una licitación para poner los contenedores.
Puesto en marcha el proyecto, Fernández admite que el mayor reto es la concienciación ciudadana, pero también la mejor oportunidad. Quieren luchar contra ese hábito de usar los contenedores textiles solo para ropa en buen estado
Por eso, están impulsando acciones de pedagogía y sensibilización muy específicas, campañas diseñadas según las características de cada municipio. La prioridad es "reeducar al ciudadano", darle información clara sobre cómo reciclar el textil y lograr que el sistema funcione de manera eficaz en todo el territorio, indica Fernández.
- ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible)
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