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Javier Rey, como Fernando, en 'El fantasma de mi mujer'.Javier Rey
Actor «Tiendo a justificar a mis personajes de manera enfermiza»«El 'acting' es un acto de fe», asegura el intérprete, que estrena este viernes en los cines 'El fantasma de mi mujer', una disparatada comedia de enredos
Madrid
Viernes, 20 de febrero 2026, 00:42
... una divertida locura en la piel de Fernando en 'El fantasma de mi mujer', la película que este viernes llega a las salas de cine. Da vida a un caradura casado con una dermatóloga (Loreto Mauleón) que lleva una doble vida y tiene una aventura con una farmacéutica obsesionada con los concursos, encarnada por María Hervás. Una noche, la amante mata accidentalmente a la esposa. Desbordado por los acontecimientos, Fernando finge ante la policía que su mujer lo ha abandonado, hasta que recibe una llamada de esta.-'El fantasma de mi mujer' es una comedia de enredos a la que llega después de hacer personajes bastante oscuros. ¿Tenía ya ganas?
-Yo a María le he dicho: «María, me has rescatado para la comedia». Porque sí que es verdad que ya tenía una necesidad vital de hacer comedia, pero no quería hacerla por hacer. Quería una comedia donde hubiera un personaje para construir. Cuando me pasaron el guion, me lo leí de una y me reí muchísimo. Me dio mucha risa tratar de imaginarme a mí levantando eso y luego me dio mucho miedo. Después, en algún momento, creo que me arrepentí, porque ya el miedo se apoderó de mí, y finalmente con el trabajo y viendo a María y a los compañeros que están en la cinta, que además tienen mucho más experiencia que yo en comedia, me sentí lo suficientemente cómodo como para dejar el miedo en la puerta y hacerlo.
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Javier Rey, Loreto Mauleón y María Hervás. Quim Vives -¿Cómo ha sido meterse en un papel tan histriónico? ¿Cómo se trabaja desde esa clave?
-Con temor, con mucho miedo, muchísimo. Lo que pasa es que el 'acting' en general es un acto de fe. Primero tienes que confiar en tus capacidades para hacer lo que te mandan a hacer, luego tienes que creer que tus compañeros y tu director van a estar ahí, y luego que el montador lo va a montar. Tienes que confiar en todo el mundo que tienes a tu alrededor. No depende solo de nuestro trabajo. Cuando estamos muy, muy bien y nos dan un premio, no es solo gracias a nuestro hacer. Y cuando estamos muy, muy mal y hemos hecho una cagada enorme, no es solo nuestra culpa. Un rodaje es un ser vivo con entidad propia que puede disparar a diferentes lugares y de diferentes maneras. Partiendo de esa base, yo confío mucho en el criterio de mi directora para que me ubique en el lugar correspondiente, y en mis compañeros. Voy viendo los tonos de los demás, también las indicaciones: «No, Javi, esto un poco más, esto un poco menos». Y cuando ves que más o menos estás en sintonía con lo que hacen los demás, es casi como lo de Neo en 'Matrix'. La frecuencia es esta. Un poco más arriba, un poco más abajo, pero es esta. Y es ir todos a una. Creo que una de las virtudes de la peli es que aquí vamos todos a una. Creo que María ha sacado la batuta fina y nos ha puesto todos en una frecuencia.
Las claves de la comedia
-En comedia, el 'tempo' es muy importante.
-Es fundamental, aunque hay comedias y comedias. Hay comedias que son más matemáticas, donde entras 0,5 segundos más tarde y has reventado la secuencia entera. Y hay algunas que tienen un poquito más de margen. Yo creo que aquí el 'tempo' es importante, pero también hay un poco de 'tempo' con verdad de lo que hay detrás. Aunque sea muy inverosímil la situación, creo que nosotros hemos hecho un trabajo no tan matemático. Hemos hecho un trabajo más de ver la situación...
«El 'tempo' es fundamental en la comedia, aunque yo creo que en esta no es un trabajo tan matemático»
«Te estoy copiando todo lo que has dicho para que resulte interesante», dice entre risas dirigiéndose a María Hervás, con la que lleva toda la mañana compartiendo entrevistas con la prensa y de la que se despide después de lanzarse varios piropos de ida y vuelta.
-Hay que copiar de la que sabe.
-Es que es muy buena y sabe mogollón de esto. Sabe mucho de comedia y hace unos análisis muy buenos y tiene muy buen criterio como espectadora. Es una actriz que reparte juegos, si lo lleváramos a algo futbolístico, así que es muy chulo currar con ella.
-Otro de los elementos importantes en la comedia tiene que ver con la capacidad de improvisar cuando se está en el set. ¿Hasta qué punto han tenido libertad para salirse de los márgenes?
-La jefa es María y María manda y decide. Y como tiene una entidad tan poderosa, pues nosotros obviamente le hacemos caso. María nos daba un margen de creación: «Yo tengo la película ya en la cabeza y doy un margen de creación. Si lo que creas me convence y me funciona en el tono que yo quiero y de la película que yo quiero, no tengo ningún problema en comprártelo». Además, te tira para que vayas por ese lugar de investigación. Ahora bien, cuando ella quiere algo, se lo tienes que dar. No vale un grado arriba, ni un grado abajo, es exigente. Así que tiene las dos cosas: te deja improvisar, si va a funcionar a favor de lo que ella quiere y cuando te vas, te ata en corto. Es una buena combinación.
-La película habla de las relaciones de pareja en un momento en el que buena parte de los jóvenes viven el amor de una forma distinta con el poliamor o las relaciones no tan tradicionales. ¿Qué opinión le merecen esas nuevas formas de amar?
-Es como preguntarme por física cuántica. No tengo una respuesta porque cualquier cosa que te dijera sería en base a la nada. Y me da mucha cosa... Al final yo creo que en el amor si todo el mundo está de acuerdo con una situación y todo el mundo está feliz, pues bienvenido sea. No voy a ponerme yo aquí a decir que es menos válido el amor de dos personas que se casan de manera tradicional que el de tres personas que encuentran un equilibrio y viven su amor libre desde ese lugar. El amor es libre y que cada uno lo viva como quiera mientras el de enfrente tenga la libertad de decisión. Si todas las partes están de acuerdo con el punto de partida, es que no debería existir ni tema. Mi respuesta es que si las gentes están todo el mundo felices y suman y a uno lo hacen ser más elevado y mejor persona, no pongamos nomenclatura.
-Se quitó el acento gallego leyendo periódicos en voz alta. ¿Se imaginaba que en algún momento la industria audiovisual sería más permeable a los distintos acentos?
-Eso lo celebro y me da mucho gustito, la verdad. Siempre que vaya a favor de la historia, no por que sí. Quiero decir, si una historia es de gente vasca en Bilbao y hay que hablar en euskera, pues que se hable en euskera. Lo que pasa es que yo me crié en un oficio donde todo se rodaba en Madrid. Probablemente, los primeros 15 años de mi vida en Madrid, todo lo rodaba aquí. E incluso cuando se ambientaba en otro lugar, rodábamos los esxteriores durante dos o tres semanas fuera, y los interiores siempre aquí. Ahora es todo lo contrario. Ahora nos vamos a los lugares donde está la historia que obviamente es mucho mejor para la ficción siempre.
-Ha participado en un montón de series y de películas. ¿Hay muchas diferencias entre la ficción televisiva y la cinematográfica?
-Yo creo que se ha hermanado mucho la manera de rodar y eso tiene que ver con el salto al digital. El digital entró en nuestras vidas y muy poco a poco las dinámicas empezaron a cambiar. Entonces, la tele se ha hecho más cine y el cine, no siempre, pero en muchas ocasiones se ha hecho más tele. Yo pongo el ejemplo de que si a ti te ponen una venda y te llevan a un set de rodaje y te quitan la venda, es muy difícil saber si es tele o cine. Luego ya depende mucho de los presupuestos. Porque si hay una película que tiene muy poco presupuesto va a tener una cosa más televisiva, la cámara se va a mover de una determinada manera, pero se ha hermanado mucho.
«Con lo digital, la televisión y el cine se han hermanado mucho, aunque depende mucho de los presupuestos»
-Ha dicho en alguna ocasión que tiene ganas de dirigir. ¿Cómo va ese proyecto?
-No es un proyecto definido como tal. Es un proyecto que ahora mismo ya no me da ningún tipo de vergüenza decirlo en voz alta. Hace años empecé a sentir la necesidad. No es que quiera ser director, pero empecé a sentir la necesidad de a lo mejor, en alguna ocasión, antes de que me jubile con 127 años, porque no quiero que eso ocurra, estar detrás, contar la historia desde un lugar y que el prisma sea desde mi punto de vista. Llevo ya muchos años en esto y es algo que me gustaría. No sé si una vez, dos, tres, veintinueve, no lo sé. Esa es la idea y cada vez me acerco más ahí. Lo que pasa es que luego también es un poco contradictorio con el tipo de vida que estoy llevando. Me gusta mucho mi trabajo como actor y me gusta mucho trabajar en profundidad los personajes. Lo que va a tener que ocurrir es que tengo que tomar la decisión consciente de parar una cosa para arrancar la otra. De momento, una necesidad no ha ganado a la otra.
-Igual puede hacer como Javier Cámara, que ha ido rodando algún que otro capítulo en las últimas series que ha protagonizado, con excelentes resultados.
-No sé la fórmula. Estamos hablando de una bestia. Javier Cámara es indescriptible, de lo mejor que hemos tenido en este país en la historia. Ha tocado todos los géneros, ha estado con los mejores actores internacionales haciendo secuencias donde yo me he puesto a mirarlo y me daban ganas de llorar de ver que no hay ninguna diferencia entre lo que está haciendo John Malkovich y lo que está haciendo Javier Cámara. John Malkovich tenía que estar diciendo: «Dios mío, este hombre es increíble». Esto lo digo desde otro lugar. Poco a poco.
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