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Todas las verdades de Chema: "Mi mujer se negaba a dormir conmigo, lo hacía solo durante cinco meses"

Todas las verdades de Chema: "Mi mujer se negaba a dormir conmigo, lo hacía solo durante cinco meses"
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El atleta conversa con MARCA camino de Andalucía, donde participó este finde en el Marbella Cycling Weekend de Luis Ángel Maté: durante el trayecto repasa las mil anécdotas de su vida deportiva, la situación del atletismo actual y su eterna obsesión por seguir compitiendo<span class=""></span>
AtletismoDe viaje con Chema Martínez: “Mi objetivo es llegar a la Luna corriendo: unos 300.000 kilómetros"

El atleta conversa con MARCA camino de Andalucía, donde participó este finde en el Marbella Cycling Weekend de Luis Ángel Maté: durante el trayecto repasa las mil anécdotas de su vida deportiva, la situación del atletismo actual y su eterna obsesión por seguir compitiendo

De viaje con Chema Martínez: “Mi objetivo es llegar a la Luna corriendo: unos 300.000 kilómetros"Chema Martínez: “Mi objetivo es llegar a la Luna corriendo: unos 300.000 kilómetros"MARCA
  • NACHO LABARGA Marbella
Actualizado 17/03/2026 - 06:03CETMostrar comentarios34

Chema Martínez ejerce de copiloto ideal junto al redactor de MARCA rumbo a Marbella mientras recuerda anécdotas de su carrera, habla de ciclismo, del frío, de Pogacar o de Duplantis y confiesa que aún echa de menos competir con los mejores. Con más de 200.000 kilómetros en las piernas, sigue viviendo el deporte con la misma pasión de siempre.

Pregunta. ¿Qué recuerdos le trae pasar por Guarromán? 

Respuesta. Para mí es un lugar especial. En Jaén conseguí mi primera medalla en un campeonato de España de cross. Recuerdo que me dieron un plato y pasé todo el viaje de vuelta a casa alucinando: “¡Ostras, tercero de España!”. Tenía 18 o 19 años y jamás había pensado que podría llegar al alto nivel o a ganar medallas internacionales. Fueron tres horas de viaje con una sonrisa enorme.

P. Ahora vamos camino de Marbella al Marbella Cycling Weekend de Luis Ángel Maté. ¿También le ha dado fuerte a la bici?

R. Me gusta mucho. En principio iba a ser un Cycling Running Weekend, por eso me llamaron por el running, pero al final se quedó solo en cycling y me he traído la bici. Me apetece mucho compartir un fin de semana con Maté y con otros deportistas. Llevamos años diciendo de hacer algo juntos en bici y nunca cuadraba. A ver si soy capaz de aguantar el ritmo, porque hay muchos kilómetros, pero sobre todo quiero disfrutar.

Chema Martínez, en Marbella: "Le quiero, pero lo de los puertos no me había contado..."X

P. ¿Es de los que se traga el ciclismo por televisión?

R. Sí, sí. Me veo etapas, mundiales, grandes vueltas, clásicas… todo. Y lo de Pogacar es algo superlativo. Es de otra galaxia. Nunca he visto a un ciclista con ese poderío sobre los demás. La manera que tiene de correr, de pedalear, de arrancar a 50 kilómetros de meta… engancha muchísimo al aficionado.

Cuando quemas 5.000 o 6.000 kilocalorías al día necesitas comer. Una pizza al final es hidrato, grasa y proteína

Chema Martínez a MARCA

P. Se ha contado recientemente que Pogacar ganó su primer Tour comiendo pizza, jugando a la Play y tomando chocolate.

R. Bueno, hay que ponerlo en contexto. Al final una pizza es hidrato de carbono, algo de grasa y proteína. Cuando quemas 5.000 o 6.000 kilocalorías al día necesitas comer. Yo en Sierra Nevada, en un día normal de entrenamiento, consumía unas 5.000. Así que imagina un ciclista en una gran vuelta. Eso sí, también hay que tener un talento brutal para que todo te funcione.

Mi objetivo es llegar a la Luna corriendo: unos 300.000 kilómetros

Chema Martínez a MARCA

P. Dicen que es un enfermo del frío y del hielo.

R. Yo soy tan antiguo que he vivido la época en la que Raúl, el futbolista del gran Madrid, empezó a utilizar las cámaras no de presión —no eran hiperbáricas—, eran de hipoxia. Es decir, el oxígeno que consumías estaba empobrecido. A finales de los 90, cuando la gente empezó a enterarse de que lo utilizaba Raúl, yo ya llevaba años usando algo parecido. Lo mío era una tienda de campaña humilde con una especie de lavadora que sonaba, un compresor que te daba ese aire empobrecido. Podías dormir ahí. Mi mujer se negaba a dormir conmigo, decía que ahí no se metía. Dormía solo durante cinco meses para intentar mantener mis niveles de sangre más o menos constantes, que es lo que buscaba la hipoxia. Raúl fue un paso más allá. En su casa dejó dos o tres habitaciones presurizadas para que el oxígeno empobrecido estuviera en la propia habitación y no dentro de una tienda de campaña. Lo hizo mejor y lo utilizó así.

Hoy ves a todo el mundo metido en el frío y me hace gracia, porque antes decían que me iba a quedar estéril

Chema Martínez a MARCA

P. ¿Cuándo empezó con el tema del frío?

R. Cristiano también utilizaba mucho el frío. Le gustaba trabajar con el frío y con altas temperaturas. Pero para que te hagas una idea, en el año 93 yo me metía en bañeras con 200 litros de hielo. En el Centro de Alto Rendimiento de Madrid, en el CAR, el director José Ramón Díaz Flor nos metía todos los días en la sauna y luego en frío. Decía que eso lo utilizaban los rusos, que el frío era una medida de recuperación increíble. Yo lo probaba y comprobaba que me encontraba mucho mejor.

Lo de Pogacar es algo superlativo. Es de otra galaxia

Chema Martínez a MARCA

P. Y desde entonces no lo ha dejado.

R. Claro. Cuando te metías en el frío en el 93 te decían: “Estos están locos, están zumbados”. Incluso me decían que me iba a quedar estéril, porque con el frío el cuerpo reacciona y los testículos se te suben hacia el abdomen para protegerse. Desde entonces llevo utilizando el frío de manera constante cada día en mi vida. Me meto todos los días en agua fría, en piscina, da igual la temperatura que haga, incluso en invierno. Tengo que decir que los estudios que hay son casi más favorables al calor y hay más datos que indican que ayuda más que el frío. Pero a estas alturas de mi vida ya no puedo cambiar: el frío me encanta y lo utilizo cada día.

Chema Martínez, durante el Marbella Cycling Weekend.Andrei Stefan Balog

P. ¿Ese es el secreto de su eterna juventud?

R. Puede ser parte. Yo siempre he cuidado mucho el entrenamiento invisible: descanso, sueño, alimentación, fisioterapia… En mi época dormía diez o doce horas al día. Quería ser el mejor del mundo y para eso tienes que entrenar como el mejor y descansar como el mejor. En los 90 no era tan habitual cuidar todos esos detalles.

P. ¿De ahí que Guardiola le llamara para interesarse por sus métodos?

R. Sí, hace más de veinte años recibí una llamada para contar cómo trabajaba la recuperación. Yo nunca he tenido problema en compartir lo que hago. Hoy ves a todo el mundo metido en el frío y me hace gracia porque en su día, insisto, me decían que me iba a quedar estéril. Y tengo tres hijos.

P. Hablando de familia, su mujer fue internacional con la selección de España de hockey durante 99 veces.

R. Sí, y para mí es admirable cómo lo ha vivido. No tiene ningún rencor por no haber llegado a las 100 o por haberse quedado cuarta en unos Juegos. Está satisfecha con su carrera. A veces pienso que no tuvo el reconocimiento que merecía, pero es feliz con lo que vivió.

P. En su carrera tuvo una relación especial con la maratón.

R. Amor por mi parte y a veces crueldad por la suya. La maratón te lleva siempre al límite. Si te pasabas un poco de ritmo, el muro era como la Muralla China. Terminaba carreras siendo incapaz de subir un bordillo. Hoy con las superzapatillas todo es diferente.

P. Pasando en este momento por Jaén, mientras hacemos la entrevista, toca recordar que siempre se agarró al aceite.

R. Yo siempre viajaba con aceite de oliva virgen extra. Lo llevaba en una botella de plástico, como si fuera agua. Pedía la comida sin salsa y le echaba mi chorrito de aceite. Al final tenía que compartirlo con el equipo y no me duraba ni una semana. Arroz, pasta… cosas sencillas. No pesaba la comida, pero sí era bastante espartano.

P. También tiene una 'obsesión' con la fruta.

R. He sido un loco de la fruta. Me comía al día 3 ó 4 kg al día. Juanma Castaño, que por aquel entonces curraba en Cuatro, me dijo que no se lo creía. Vinieron a casa, fuimos a comprarla antes y se quedaron ojipláticos por cómo era capaz de comer tantísima. Comía y comía, sin parar. ¡Y lo sigo haciendo porque me gusta!

P. Hablando de Castaño, ¿qué perfil tendría cada corredor de El Partidazo?

R.Juanma sería un corredor social. Le gusta correr a su ritmo para hacer ejercicio y estar en forma. Hace deporte con amigos y luego se toma un vino con una tapita. Eso es un gran reclamo. No le seduce tanto hacer marca, sino ser un corredor social como se lleva ahora. Joseba Larrañaga es el hombre de los gemelos grandes. ¡No le entran las mallas! Le encantan los retos y las marcas. Le pega también al boxeo. Él es muy polideportivo y se atreve con todo tipo de retos. No es tanto corredor social, pero si luego le invitas a un buen chuletón de su tierra también le seduce. Pero no le hace falta. Fouto está relajado cuando está corriendo. Hubo una época que le dio más que ahora. Y luego hay gente como Hevia que corre maratones. ¡Araúz está muy en forma! Me sorprende porque cuando llegan momentos de competición me piden consejos y les digo, '¿pero no me escucháis durante todo el año en la sección o qué?'. Creo que Araúz es, de entre todos, el que más en forma está ahora mismo.

P. También es famoso por los retos que ha hecho. ¿Cuál fue el más loco?

R. El del metro en Madrid. Tenía que salir en Callao, subir las escaleras, correr hasta Sol y volver a coger el tren antes de que llegara. Eran unos 530 metros y más de 130 escalones en poco más de un minuto y medio. Llegué por los pelos. Cuando oí el pitido del tren pensé que no llegaba. No lo volvería a hacer.

Dormía diez o doce horas al día. Quería ser el mejor del mundo y para eso tienes que entrenar como el mejor y descansar como el mejor

Chema Martínez a MARCA

P. También retó al campeón Alejandro Valverde subiendo un puerto.

R. Sí, en La Azohía. Yo pensaba que podía plantarle cara corriendo, pero me confundí de rival. Él estaba en su mejor momento, cogió la bici más ligera y me pasó por encima. Me di cuenta de lo rápido que va un ciclista profesional.

P. Hoy ya no compite como antes, pero sigue haciendo retos.

R. Claro. Ya no puedo mejorar marcas ni ganar carreras como antes, pero los retos me obligan a superarme y a seguir disfrutando del deporte. He hecho rutas de 600 kilómetros en bici, triatlones, medio Ironman… El deporte es mi pasión.

P. ¿Qué es lo mejor que le ha dado su carrera?

R. El cariño de la gente. Ganar carreras está muy bien, pero que la gente te pare por la calle, que te cuente que empezó a correr por ti o que te pida una foto es el mejor premio.

P. ¿Le gustaría que sus hijos siguieran su camino?

R. Nos gustaría que hicieran deporte, porque a nosotros nos ha dado muchísimo. Pero sin presión. Ser deportista de alto nivel depende de que te enciendas tú mismo ese botón. Hace falta talento, disciplina, suerte con las lesiones… muchas cosas.

P.  Su hermano empezó a correr con más de 30 y ahora le gana.

R. Ya me ganan todos. Pero es una de las satisfacciones del deporte. Mis hermanos fumaban, tenían sobrepeso… y cambiaron el chip. Javi ha sido campeón de España de 50 kilómetros. Corre más que yo. Pero ojo, que la curva vital nos volverá a cruzar.

En el 93 me metía en bañeras con 200 litros de hielo y me decían que estaba loco

Chema Martínez a MARCA

P. Usted ha corrido contra leyendas como Bekele o Gebrselassie.

R. Tengo una anécdota con Gebreselassie. Pasé todo un día con él: aeropuerto, entrevistas, entrenamiento… y en la cena le pregunté si se acordaba de cuando corríamos juntos. Me decía que sí, pero no tenía ni idea de quién era. Hasta que le enseñé una foto mía con el pelo rapado. Entonces me dijo: “¡Coño, este eres tú!”. Los africanos solo se fijan en ti cuando les ganas… y yo a Gebre no le gané nunca.

P. ¿Cómo son ellos?

R. Muy austeros y muy de tocarse. Si se sienten cómodos, te cogen de la mano mientras caminan. La primera vez me chocó mucho. Íbamos andando por Madrid cogidos de la mano como muestra de respeto. Son muy introvertidos y viven el deporte como una forma de vida para ayudar a su familia.

P. Se pica con chicos de 18 años cuando entrena.

R.Me pico con todo el mundo. Me encanta entrenar con ellos porque me ven como uno más. Les chupo la energía y disfruto muchísimo.

P. ¿Cuántos kilómetros ha corrido en su vida?

R. Más de 200.000. En mis 18 años al máximo nivel fueron unos 160.000, que son cuatro vueltas al mundo. Begoña Fleitas (redactora de MARCA especializada en atletismo) me lo preguntó en una entrevista, los contamos y salieron unos 160.000 en 18 años. Y sigo haciendo entre 5.000 y 6.000 al año. Ahora ya no los apunto en papel como antes, porque te lo dice el GPS. Mi objetivo es llegar a la Luna, que serían unos 300.000. En una década estaré cerquita.

Gebrselassie solo se acordó de quién era yo cuando le enseñé una foto. Solo se fijan en ti si les ganas

Chema Martínez a MARCA

P. ¿En qué atletas españoles hay que fijarse ahora?

R. Hay presente y futuro. Están Llopis, que va como un cohete, y Attaoui en gran momento. Mariano también está bien. En marcha seguimos siendo potencia. Y lo que más me gusta es que ahora hay velocistas jóvenes. Antes en España casi todos querían ser fondistas. En 800 mujeres está Marta... hay mucha gente con una pinta espectacular, pero no hay que tener prisas. No todos los años van a ser de continuo. A día de hoy tenemos realidades como Adri en 1.500, Mariano, Attaoui... seguimos siendo el país referencia en lar marcha, que nunca falla. Y hay pruebas que se han quedado estancadas y necesitamos algún relevo.  La gran noticia para mí es la velocidad, donde tenemos grandes nombres. Están consiguiendo que gente joven quiera ser velocista, algo que antes no pasaba.

P. ¿Le tiene loco Duplantis?

R. Es mi deportista ahora mismo. Para mí está en ese nivel de icono que tuvieron Bolt o Nadal. Ahora tenemos a Pogacar o Alcaraz, y Duplantis está a ese nivel. Lo que hace con la pértiga es increíble. Es una de las disciplinas más complejas del atletismo: velocidad, técnica, valor… lo necesitas todo. Yo cuando estaba estudiando y tenía que saltar lo hacía cuando no miraba el profesor, me parecía algo dificilísimo. Y él lo está haciendo perfecto, récord a récord. 

Pogacar, por otro lado, también es increíble pero igual sin casco no se le reconoce tanto. De Alcaraz poco podemos decir, ha hecho casi que olvidemos a nadal. Es una barbaridad cómo juega e incluso tras los obstáculos como el cambio de entrenador. Que ha pasado como la seda. Se le ve competir más maduro. Hay deportistas que conectan con la gente, que tienen algo más. Duplantis hasta ha sacado una canción que está bastante bien. Él reúne muchísimas cosas. 

P. ¿Cómo sería el podio de sus mejores deportistas ahora mismo?

R. No es fácil. De los que consumimos habitualmente, quizá Pogacar, Duplantis y Alcaraz puede ser. Pero hay gente como Márquez que tiene mucho mérito porque ha estado mucho tiempo arriba, luego estuvo en el infierno con muchos problemas y ha vuelto. Eso tiene mucho mérito. Es muy difícil llegar a estar entre los mejores del mundo. Volver a estar ahí tiene mérito. Y lo de Alonso ojo, que tiene 40 años y sigue ahí. Todos queremos que funcione el Aston Martin. Queremos que le dejen un Gran Premio con otro coche para que demuestre su valía.

Así fue la entrega del premio a Tadej Pogacar en MARCALAURA CAMPO

P. Siempre ha sido defensor de los cuarentones, como Modric.

R. Totalmente. No entiendo que a un deportista se le descarte por el DNI. Si Modric con 40 años sigue rindiendo, ¿por qué no va a jugar en el Real Madrid? Yo mismo gané mi última medalla con 38. Yo nunca me he retirado, me ha retirado la competición porque ya no me daba con las marcas.

P. ¿Echa de menos competir?

R. Muchísimo. Daría lo que fuera por volver a sentir lo que es estar en la salida de unos Juegos o un Mundial. Los deportistas somos animales competitivos. Yo veo una carrera por la tele y todavía me imagino corriendo con ellos.

Chema Martínez, pedaleando en Marbella.

P. ¿Se arrepiente de algo?

R. De nada. Incluso de las malas experiencias he aprendido mucho. Me gusta la persona en la que me he convertido gracias al deporte.

“Las medallas están en un cofre. Curiosamente recuerdo cada carrera, pero no guardo objetos

Chema Martínez, a MARCA

P. ¿Guarda muchos recuerdos en casa?

R. Casi ninguno. No soy fetichista. No tengo camisetas ni trofeos expuestos. Las medallas están en un cofre y ya está. Curiosamente recuerdo cada carrera con todo detalle, pero no guardo objetos.

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Fuente original: Leer en Marca
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