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Política

Todos contra el presidente y la versión pro marroquí, incluso desde el Gobierno: la comparecencia más dura de Sánchez

Todos contra el presidente y la versión pro marroquí, incluso desde el Gobierno: la comparecencia más dura de Sánchez
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El presidente afronta un pleno muy difícil con Sumar, sus socios, PP y Vox asediándole por exculpar a Rabat y la gestión en Ceuta Leer

«¿A quién vas a creer: a mí o a tus propios ojos?». Pedro Sánchez podría comenzar perfectamente con esta frase de Groucho Marx su comparecencia extraordinaria de hoy en el Congreso para intentar convencer a los grupos parlamentarios, desde la oposición hasta sus socios, de que el PSOE tiene razón y que, aunque esté completamente solo en esta cruzada, Marruecos no tuvo nada que ver en la avalancha de 72.000 inmigrantes que entraron en Ceuta. Eso sí, no sólo tendría que aludir a los «ojos» de los diputados, también tendría que pedir que tampoco creyesen en los precedentes -como el de 2021-, los documentos que acreditan el uso que Rabat hace de los flujos migratorios como arma de presión, la existencia de amenazas híbridas en el mundo que emplean las llegadas de inmigrantes para desestabilizar a los países o al hecho de que cuando ha querido, Marruecos ha demostrado con creces su capacidad para blindar sus límites. Y ahora de repente, por si todo lo anterior no fuera ya suficiente para sospechar, cae un bombazo y el presidente tendrá que pedir que también recelen del informe policial enviado a la Audiencia Nacional que señala que hubo una mano marroquí.

Si Sánchez pretendía reclamar a los grupos parlamentarios un acto de fe en el discurso oficial del Gobierno, éste ha saltado definitivamente por los aires en las últimas 24 horas. Pues el informe pone aún más contra las cuerdas a un presidente que va a entrar hoy en territorio hostil. Y es que, hay una aplastante mayoría en el Congreso que recrimina al Gobierno haber dado una respuesta «insuficiente» a la crisis y que, además, confronta abiertamente con la tesis de exculpar a Rabat, y que está llamando la atención por las prisas y el afán de liberarlo de cualquier participación.

Sánchez tiene un problema en el momento en el que hasta una parte de su Gobierno no compra este relato. Sumar sí apunta a una «responsabilidad» de Marruecos por «acción u omisión» y, dentro del socio minoritario, IU va aún más lejos al hablar de una participación «evidente» y «criminal» que exige de una contundente respuesta diplomática. «Sánchez debe aportar transparencia, datos, institucionalidad y respuestas concretas y contundentes», advertía ayer Alberto Ibáñez, de Compromís-Sumar, que resume el sentir del grupo.

El presidente va a tener, pues, que fajarse con la exigencia de explicaciones de Sumar y, además, ver cómo sale de zarandeado por la avalancha que reproches que le esperan por parte del PP y Vox -previsibles por ser oposición- y también de los socios que le sostienen. Incluidos los más dóciles, como ERC o EHBildu.

Para el partido catalán, el Gobierno está perpetrando un «ridículo» y una «tomadura de pelo» con esta defensa cerrada de Rabat, cuando «el elefante en la habitación es Marruecos». Para la formación vasca, «no hace falta ser Pericles» para saber el papel que jugó en lo que ha denominado de «ataque híbrido de nueva generación». Por eso, que el Gobierno haga creer que no hay pruebas de la falta de colaboración marroquí en la entrada del 30 de julio es hacer de «pagafantas» y tan sólo se explica en que no se le quiere señalar para que siga permitiendo los retornos.

También el PNV aguijonea esta complacencia con Rabat porque hay que «ponerse un poquito enfrente y decir que las cosas tienen un límite». Junts, por su parte, hace una pregunta que ha estado en boca de bastantes portavoces: «¿Qué sabe Marruecos de ustedes? ¿Por dónde les tiene cogidos?». Esto se lo pregunta casi con las mismas palabras Podemos, quien ve «incomprensible» que el Gobierno «esté sometido» y «arrodillado» ante una «dictadura» con la que hay que «romper relaciones».

El clima, como se puede ver, es de fortísima presión sobre Sánchez y de máxima desconfianza sobre el relato oficial. Esto es ahora mismo lo más candente, pero sólo es una parte de la catarata de reproches que esperan al presidente. Porque hay igualmente una mayoría demoledora que considera que el Ejecutivo no ha gestionado bien la crisis posterior, que cuestiona las vacaciones de Sánchez y que exige una reacción. Luego está -pero aquí hay disparidad- qué hacer con los inmigrantes. La derecha exige su expulsión y la izquierda, su traslade a la península. A Sánchez le vienen hoy en avalancha.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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