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Política

Todos los secretos de Pujol que ya no responderá ante la Justicia: "Queda fuera del procedimiento"

Todos los secretos de Pujol que ya no responderá ante la Justicia: "Queda fuera del procedimiento"
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El origen de la fortuna oculta, la carta de confesión de 2014 o el papel de sus hijos, acusados en el juicio, son algunas de las preguntas que el ex presidente evitará al quedar exonerado Leer

Saltó la sorpresa este lunes, pocos minutos antes de las 11:00, cuando la Audiencia Nacional decidió eximir a Jordi Pujol, ex presidente de la Generalitat y fundador de Convergència, del juicio sobre la fortuna oculta de su familia en Andorra por motivos de salud. «La conclusión es la imposibilidad del señor Jordi Pujol Soley de permanecer con plenitud de conocimiento y capacidades en este juicio. No quiero utilizar la palabra expulsado, pero sí queda fuera del procedimiento», confirmó el presidente del tribunal, José Ricardo de Prada, tras un examen médico previo. Pujol queda fuera de un juicio por el que la Fiscalía le pedía nueve años de cárcel por asociación ilícita y blanqueo de capitales. También se libra de la imagen pública de sentarse en el banquillo de los acusados -no hay ni una fotografía- y de tener que contestar preguntas clave que ya nunca responderá ante la Justicia.

El origen de una fortuna "ingente"

El origen de la fortuna oculta en Andorra es una de las cuestiones fundamentales de la causa por blanqueo de capitales. El ex presidente de la Generalitat aseguró en la confesión de 2014 que el dinero correspondía a una herencia que su padre, Florenci Pujol, legó a los siete hijos del matrimonio Pujol-Ferrusola (Jordi, Marta, Josep, Pere, Oriol, Mireia y Oleguer) para cuando fuesen mayores de edad. «Actuando conjuntamente ocultaron, al menos desde el año 1991, una ingente cantidad de dinero en Andorra, producto del favorecimiento a determinados empresarios para que resultaran adjudicatarios de distintos concursos públicos de la administración pública catalana», sostuvo la Fiscalía Anticorrupción en su escrito de acusación en el que también hacía referencia a «una red de clientelismo» entre Pujol y empresarios afines. Ayer en el interrogatorio ante el tribunal, el hijo mayor del clan, Jordi Pujol Ferrusola, explicó que fue él quien se ocupó de la gestión «del legado del abuelo Florenci», se desmarcó del origen de los fondos de su abuelo -dijo no saberlo y habló de una carta «incompleta» de Florenci a su madre Marta- y cuantificó la herencia:110 millones de pesetas y 390 millones en efectivo y títulos. Con la exoneración del ex presidente de la Generalitat por su estado de salud, el primogénito es el principal acusado de la trama y, a su vez, el hombre clave del juicio.

La confesión, ¿por qué en ese momento?

La confesión del ex president se produjo la tarde del 25 de julio de 2014, solo 12 días después de la información de EL MUNDO de movimientos de cuentas de los Pujol (3,4 millones de euros) en bancos andorranos. También tras la denuncia de Victoria Álvarez (ex de Pujol hijo), que desveló en 2013 los supuestos movimientos de grandes sumas de dinero en efectivo desde Andorra. Ayer, él lo negó preguntado al respecto por el fiscal, aunque apenas habló de la carta pública del ex president : «Fue una decisión suya». El ex fundador de Convergència nunca ha aclarado los motivos y las circunstancias de la carta pública enviada en verano de hace 12 años, una confesión que provocó un tsunami en la política catalana con efectos todavía visibles en la actualidad.

La Audiencia Nacional exime a Jordi Pujol por demencia de la causa por la fortuna oculta

30 años de silencio: ¿No se encontró el momento?

En la confesión de 2014 sobre la fortuna oculta, Pujol solo admitió un «error»: no haber encontrado «el momento adecuado para regularizarla» en 30 años y con tres amnistías fiscales entre 1984 y 2012, la última la de Cristóbal Montoro. Según el relato de su hijo mayor, en un inicio el «legado» fue gestionado por el gestor Delfí Mateu (en 1980);luego por su tío Joaquim Pujol (hasta 1990), y después por el propio Pujol Ferrusola. El hijo mayor del ex presidente, quien sí se enfrenta a delitos contra Hacienda, aseguró ante el tribunal que ese legado no figura en la herencia de su abuelo porque eran «fondos opacos» y no declarados .

El papel de los hijos

Antes de ser eximido del juicio, a Pujol la Fiscalía también le atribuía un delito de asociación ilícita, además de otro por blanqueo de capitales. En el auto de procesamiento, el juez instructor explicó que la actuación de los Pujol Ferrusola estaba perfectamente organizada, con el ex president y su esposa (fallecida en 2024) en la «cúspide». «El liderazgo de la organización estaba encarnado en Jordi Pujol Soley y Marta Ferrusola Llados quien, de hecho, se autodenominaba la 'madre superiora de la congregación'». La siguiente pieza importante era el primogénito: Jordi Pujol Ferrusola era «el capellán de la parroquia» en la que también estaban el resto de hermanos (Josep, Pere, Oleguer, Oriol, Marta y Mireia, también en el banquillo). Una causa que afectaba a quien fue presidente de la Generalitat durante 23 años consecutivos junto a todo el clan. Ayer, el hijo mayor no fue preguntado por el papel de sus hermanos -el interrogatorio se reemprende hoy-, mantuvo que la fortuna era de la herencia y dijo que «nunca» habían vivido de ese dinero: «Son dos vidas económicas independientes, nunca hemos vivido del dinero en Andorra. Nunca me preguntaron mis hermanos sobre ello».

La red de clientelismo

Otra de las grandes claves. La Fiscalía Anticorrupción sostiene que el dirigente «aprovechó su posición política para tejer una red de clientelismo conforme a la cual el propio Pujol Soley y determinados empresarios afines al partido que este lideraba, Convergencia Democrática de Catalunya (CDC), se repartían los cuantiosos beneficios procedentes de concursos públicos cuya resolución dependía de las diferentes Administraciones catalanas bajo el control de CDC». Pujol ya nunca responderá ante la Justicia sobre esa supuesta red entre la familia y la política. Ayer, el fiscal Anticorrupción preguntó a Pujol Ferrusola sobre facturas que sus empresas cobraron a diversas compañías que fueron adjudicatarias de la Generalitat, fundamentalmente Copisa, Isolux y EMTE, que la acusación cree corresponden a contrataciones ficticias para encubrir el pago de comisiones. El procesado dijo que fueron servicios reales, en la mayoría de los casos para suministrar «información privilegiada» de oportunidades de negocio que obtenía por sus contactos. Acerca de si tenía conocimiento de que esas empresas habían sido adjudicatarias de contratos públicos en Cataluña, se limitó a decir: «Supongo». Y sobre los contactos de su padre, dijo con sorna que conocía a todo el mundo, desde el «pollero al constructor» antes de que salieran nombres como el del empresario Carles Vilarrubí, fallecido hace unos meses. En la causa hay una decena de empresarios acusados.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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