- ANNA NICOLAOU, CHRISTOPHER GRIMES Y CRISTINA CRIDDLE
Josh D'Amaro se enfrenta a una sucesión de crisis en el imperio del gigante del entretenimiento.
El nuevo consejero delegado de Disney no ha empezado con buen pie. En sus primeros seis días en el cargo, un acuerdo de IA de mil millones de dólares se fue al traste, un socio clave en el sector de los videojuegos recortó más de 1000 puestos de trabajo y una franquicia televisiva emblemática implosionó en medio del escándalo.
Josh D'Amaro asumió el mando de Disney el pasado miércoles. Al día siguiente, salió a la luz un vídeo en el que se veía a la protagonista de uno de los programas más populares de la cadena ABC, The Bachelorette, agrediendo al padre de sus hijos. En cuestión de horas, Disney anunció la cancelación de toda la temporada, que había costado unos 60 millones de dólares, según fuentes cercanas al asunto.
El martes, OpenAI anunció repentinamente el cierre de Sora, su herramienta de generación de video, cancelando un acuerdo de 1.000 millones de dólares con Disney que se había anunciado como un acuerdo histórico apenas tres meses antes. "Sabemos que esta noticia es decepcionante", dijo Sora en una breve publicación en X. Ese mismo día, Epic Games despidió a un 20% de su personal, más de 1.000 empleados, alegando la pérdida de popularidad de Fortnite, la plataforma a través de la cual Disney espera construir un universo virtual interactivo de sus personajes. Disney invirtió 1.500 millones de dólares en Epic en 2024.
La caótica semana de lanzamiento sacó a la luz un problema mayor: el escaso control que tiene Disney sobre las fuerzas que están transformando su negocio, mientras se enfrenta a la disrupción de los grupos de Silicon Valley y al continuo declive de la televisión tradicional. Enders Analysis, la firma de investigación, describió el fracaso del acuerdo con Sora como "una lección sobre los peligros de las licencias en un sector tecnológico emergente. Un ex alto ejecutivo de Disney fue más directo: "Simplemente seguían las tendencias. Vamos a perseguir [la IA]. No creo que nadie en esa compañía sepa bien cómo usar las fortalezas de Disney en un mundo [de IA]. Fue sencillamente una forma barata de llamar la atención", reconoció el ejecutivo.
Cuando se anunció el acuerdo con OpenAI en diciembre, Bob Iger estaba a punto de terminar su segundo mandato como consejero delegado. "Disney quería proyectar una buena imagen sobre cómo están adoptando la IA y cómo eso va a impulsar su catálogo de Disney+", el servicio de streaming de la compañía, comentó un experto en negociaciones.
Iger y el cofundador de OpenAI, Sam Altman, aparecieron juntos en CNBC para promocionar el acuerdo. La operación, con una duración de tres años, habría permitido que las imágenes de 200 personajes de Disney, desde Mickey Mouse hasta Luke Skywalker, estuvieran disponibles en la aplicación de vídeo Sora de la startup para que los usuarios crearan sus propias historias. Sin embargo, la adopción de Sora había sido lenta incluso antes de que se cerrara el acuerdo.
En febrero, OpenAI recaudó 110.000 millones de dólares de inversores como Amazon, Nvidia y SoftBank, lo que le otorgó una valoración de 730.000 millones de dólares. Disney no participó.
"Está claro que las cosas no iban bien", dijo el negociador. "El hecho de que no financiaran en febrero [indica] que OpenAI ya estaba ralentizando el proceso". Al final, no hubo transacción monetaria entre Disney y OpenAI.
OpenAI ahora se está alejando de las herramientas para el consumidor, como Sora, ante el aumento de la competencia de rivales como Anthropic, que desarrolla software para clientes corporativos.
El acuerdo de Disney con OpenAI había sido polémico en Hollywood, donde los estudios temen que las empresas de IA estén entrenando modelos con material protegido por derechos de autor. "Algunos pensaron que era como negociar con terroristas", reconoció un negociador.
En otro ámbito del imperio Disney, se estaba gestando otra crisis.
El programa The Bachelor, cuya audiencia ha caído en los últimos años, tomó una decisión polémica para la próxima temporada de The Bachelorette: contratar a Taylor Frankie Paul, una influencer de TikTok que saltó a la fama en la serie de Hulu La Vida Secreta de las Esposas Mormonas. Anteriormente, la actriz se había enfrentado a cargos por violencia doméstica.
"Los antecedentes de Taylor eran conocidos", dijo una persona familiarizada con la decisión de contratarla. Pero cuando TMZ publicó un video de Paul golpeando y lanzando sillas de metal a su pareja, los ejecutivos de Disney concluyeron que era imposible continuar.
Rob Mills, director de programación sin guion, había elegido a Paul como protagonista, una decisión que contó con el visto bueno de Dana Walden, directora de entretenimiento de Disney, y Debra O'Connell, directora de televisión.
Personas cercanas al asunto aseguraron que ABC, propiedad de Disney, había pagado entre 50 y 60 millones de dólares para obtener la licencia de la temporada de la productora del programa, Warner Bros., aunque espera recuperar parte de la pérdida a través de programación alternativa y publicidad. Un portavoz de Paul declaró a la revista People que ella estaba "agradecida por el apoyo de ABC, ya que prioriza la seguridad de su familia".
El escándalo logró empañar la imagen de marca familiar de Disney. También reavivó las dudas sobre el compromiso de Disney con sus deteriorados activos televisivos tradicionales. "La cuestión más importante es por qué Disney quiere estar en el negocio de la televisión lineal y la televisión deportiva", sostiene Rich Greenfield, analista de LightShed.
En 2023, Iger planteó la idea de vender ABC, afirmando que la cadena y otros canales de televisión tradicional "podrían no ser esenciales" para la compañía, aunque no llegó a concretarse ninguna operación.
Aunque los problemas de ABC y el acuerdo con Sora podrían atribuirse a Iger, fue el nuevo CEO de Disney, D'Amaro, el que selló la alianza con Fortnite. El acuerdo plurianual se diseñó para crear un universo interactivo de Disney dentro de Fortnite, donde los usuarios pudieran "jugar, ver, comprar e interactuar" con personajes de Disney, Pixar, Marvel y Star Wars.
En una nota enviada a la plantilla esta semana, el consejero delegado de Epic, Tim Sweeney, afirmó que se había empezado a perder el interés por Fortnite. "A pesar de que Fortnite sigue siendo uno de los juegos más exitosos del mundo, hemos tenido dificultades para mantener la "magia de Fortnite", señaló. Disney, por su parte, afirmó que la colaboración "seguía adelante".
Tanto con la alianza de Sora como con la de Fortnite, Disney ha intentado ampliar el alcance de su propiedad intelectual, desde Mickey Mouse y Blancanieves hasta Luke Skywalker. Los problemas con estos acuerdos apuntan a una pérdida de esa ventaja competitiva en la era de la IA.
"Si eres el dueño de los personajes y las historias más populares, las plataformas tecnológicas siempre acudirán a ti", afirmó Greenfield. "Sin embargo, la IA rompe fundamentalmente esa ecuación. A medida que la creación de contenido se vuelve más barata, rápida y abundante, la escasez de propiedad intelectual cede el paso a una inundación de contenidos", añadió.
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