Se derrumba una de las torres del castillo de Almonacid de Toledo EDCM
Región Torres que se derrumban, dueños que no aparecen: por qué se están cayendo los castillos en EspañaDos derrumbes recientes en Toledo han puesto el foco en lo que no se ve tras la postal: lluvias, ruina silenciosa y un laberinto de propiedad.
Más información: Se derrumba por completo una de las torres defensivas del castillo de Escalona (Toledo)
M. Carmen Engra Toledo Publicada 30 marzo 2026 01:08hEn España hay castillos, más de la cuenta, que son una ruina. La caída de sus muros ya no responde solo al paso del tiempo, sino que se ha convertido en el síntoma de una agonía provocada por la falta de recursos y un caos de titularidad que mantiene en vilo a parte de nuestra historia.
Los recientes derrumbes en las fortalezas de las localidades toledanas de Escalonay Almonacid de Toledo han puesto de manifiesto que estas construcciones centenarias no son gigantes inquebrantables, sino estructuras que luchan por mantenerse en pie en un equilibrio precario con el medio ambiente, la burocracia y la compleja red de la propiedad privada.
El pasado 15 de marzo, el estruendo provocado por el derrujmbe de una de las torres albarranas del castillo de Escalona dio la vuelta a España gracias a un vídeo captado por un turista. Justo un año antes, en el 3 de abril de 2025, era laTorre Barbacana del Castillo de Almonacid la que cedía.
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Estos dos episodios, aunque estéticamente similares, esconden tras de sí dos modelos de gestión, dos realidades administrativas y una misma amenaza: el agua de lluvia. Como explica a EL ESPAÑOL de Castilla-La Mancha Pablo Schnell, gerente de la Asociación Española de Amigos de los Castillos (AEAC), los castillos "se caen cada invierno", aunque solo saltan a los titulares cuando los derrumbes son visualmente espectaculares.
No es una anomalía aislada, sino la fase final de una "ruina progresiva". Schnell, que lleva 40 años visitando estas fortalezas, advierte de que la percepción pública suele estar distorsionada: "La gente cuando piensa en castillos piensa en el Alcázar de Segovia o las murallas de Ávila, pero no en la realidad del 90 % de los castillos españoles".
Para el experto, Almonacid es el ejemplo perfecto de "castillo español": una mole espectacular en un pueblo de la España olvidada que lleva siglos desmoronándose en silencio, hasta que un día, simplemente, deja de sostenerse.
Hace un par de semanas, el estruendo de mampostería en el castillo de Escalona se hizo viral. Sin embargo, Álvaro Gutiérrez, alcalde de la localidad, matiza la gravedad: lo que cayó no fue la torre islámica original del siglo XI, sino una torre albarrana añadida en época cristiana entre los siglos XIV y XV. Las fuertes lluvias y la acumulación de agua en la estructura se señalan como causa principal del colapso.
Escalona apunta a las lluvias como causa del derrumbe en su castillo: "Media hora después hubiese sido una desgracia"En Escalona, el hecho de que el castillo sea de titularidad municipal desde 2024 ha marcado una diferencia abismal en la gestión de la crisis. Gutiérrez confirma que, de haber seguido en manos privadas, la capacidad de reacción habría sido mucho menor.
Al ser un bien público, el Ayuntamiento ha podido contar de urgencia con expertos, arquitectos y arqueólogos para redactar proyectos de consolidación que ya están en manos de la Dirección General de Patrimonio de la Junta de Castilla-La Mancha.
Sin embargo, el camino hacia la restauración no es una carrera de velocidad, sino de obstáculos. Al tratarse de un Bien de Interés Cultural (BIC), la legislación española protege estos edificios con un celo extremo que, en ocasiones, se traduce en una merma de agilidad. Pablo Schnell recuerda que intervenir en un BIC requiere criterios científicos rigurosos.
El alcalde de Escalona pedirá "todas las ayudas posibles" para el castillo y asegura que "nunca hubo riesgo para los visitantes"No se trata simplemente de limpiar escombros; se necesita un plan director que documente cada fase histórica, desde los cimientos árabes hasta los palacios renacentistas que albergó Escalona bajo el ducado de Álvaro de Luna. Esta burocracia, a menudo incomprendida por la ciudadanía que exige rapidez, es la que garantiza que no se pierda información histórica vital durante las obras.
Bajo esta premisa de rigor científico, el Ayuntamiento de Escalona ya ha movilizado una batería de medidas urgentes que marcan la hoja de ruta de su rescate. La primera fase, ya ejecutada, ha consistido en el desescombro selectivo y el apuntalamiento de las zonas adyacentes al derrumbe para evitar un efecto dominó en el lienzo de la muralla.
Bloqueo administrativo
Mientras en Escalona se respira un aire de actividad y esperanza con planes de convertir el castillo en un hotel y centro de eventos mediante colaboración público‑privada, en Almonacid de Toledo el panorama es mucho más sombrío.
La alcaldesa del municipio, Almudena González, relata a este medio que, a pocos días de que se cumpla ese primer año desde aquel fatídico 3 de abril de 2025, el balance sigue siendo de impotencia frente a la titularidad del inmueble.
El castillo, ese buque insignia que domina el pueblo y que protagonizó una batalla clave contra las tropas de Napoleón, está atrapado en un laberinto de propiedad privada.
Se derrumba una torre del castillo de Almonacid de Toledo: "Estamos en shock, nunca he visto algo así"Se han identificado hasta 43 propietarios diferentes. Algunos son herederos remotos que desconocían su vínculo con la fortaleza, otros residen en distintos puntos de España y varios han fallecido sin que se haya actualizado la titularidad en el Registro de la Propiedad.
La batalla de Almonacid ya no es contra los franceses, sino contra los folios, los registros y los plazos administrativos. González confiesa que el Ayuntamiento, de apenas 900 habitantes y con un presupuesto de unos 800.000 euros anuales destinado a servicios básicos, se enfrenta a este gigante con recursos humanos ínfimos.
"Lo he tenido que hacer yo personalmente", lamenta la alcaldesa, refiriéndose a la labor de oficina y rastreo de herederos ante la falta recurrente de secretarios municipales, un mal endémico en los pueblos pequeños de la región.
"Un pueblo de 900 habitantes contra un gigante burocrático y recursos ínfimos"
En esta travesía desértica, el único asidero ha sido la solidaridad profesional. Un gabinete jurídico liderado por el abogado Ismael Trigo está asistiendo al consistorio de forma totalmente altruista.
El bloqueo no es solo económico; es burocrático. Hasta que no se logre que los propietarios —algunos localizados en Canarias o Cataluña gracias a familiares lejanos— firmen la cesión o se agote la vía de los edictos dentro del proceso de expropiación iniciado por el Ayuntamiento, el castillo seguirá siendo, en la práctica, una "propiedad privada" a la que el dinero público llega con cuentagotas.
Esta fragmentación es, para Schnell, el mayor obstáculo. "La propiedad en España es inalienable. No puedes intervenir en casa de otro sin permiso", explica. Además, al ser Bienes de Interés Cultural (BIC), las exigencias legales disparan los costes.
No se puede usar cemento común; se requiere mortero de cal y arquitectos especializados. "Es como un Picasso: el dueño no puede quemarlo porque le parezca feo, pero si quiere restaurarlo, debe seguir unos criterios que no pertenecen al dueño, sino a la historia de todos", sentencia el experto.
Nueva conciencia cocial
La fortaleza ubicada en Almonacid figura en la Lista Roja de Hispania Nostra, una herramienta que denuncia el riesgo de desaparición. Sin embargo, Schnell ve un rayo de esperanza en la reacción mediática actual. Hace 15 años, a poca gente le interesaba que se cayera una ruina; hoy, la sociedad pregunta por qué ocurre.
"Esa es la parte buena: la gente ahora está concienciada de que esta parte del patrimonio es importante", afirma.
En Almonacid, la sociedad civil se ha movilizado. Han creado una asociación cultural y venden camisetas para visibilizar la caída de su torre. Saben que necesitan millones de euros, una cifra inalcanzable para un pueblo de 900 habitantes, pero la presión social es su única arma.
El éxito del programa "12 meses, 12 castillos, 12 experiencias" de la Diputación de Toledo demostró que hay hambre de cultura: más de 300 personas acudieron a rutas teatralizadas en Almonacid. "Esa visibilidad es la que necesitamos", dice la alcaldesa, que planea retomar este verano la recreación de la batalla contra los franceses para que el castillo siga vivo en la memoria, aunque sus muros sigan vallados por seguridad.
Los vecinos de Almonacid (Toledo) se movilizan para salvar su castillo medieval: así puedes ayudarPor su parte, en Escalona, Álvaro Gutiérrez ya busca fondos del Ministerio de Cultura y la Junta, siguiendo adelante con el plan de convertir esta fortaleza en un hotel que cuente con un restaurante y un centro de eventos para hacer el monumento sostenible. Este proyecto puede ser uno de los pilares centrales de una estrategia que busca romper la dependencia exclusiva de las subvenciones públicas.
El alcalde tiene claro que el mantenimiento de un Bien de Interés Cultural de estas dimensiones es inasumible a largo plazo para las arcas municipales si el edificio no genera sus propios recursos. "El proyecto de hotel, con centro de eventos y restaurante, sigue adelante y no se va a detener por este derrumbe; al revés, lo hace más necesario", explica Gutiérrez.
El modelo elegido es el de la colaboración público‑privada: el Ayuntamiento mantendría la propiedad y el control patrimonial, mientras que una empresa especializada se encargaría de la explotación turística y hostelera mediante una licitación pública.
"Es la única forma de que el castillo esté vivo, de que haya gente cuidándolo a diario y de que los ingresos que genere se reviertan en su propia conservación", añade.
Futuro con "sobrecoste"
Para Pablo Schnell, el futuro de estos gigantes de piedra no pasa necesariamente por reconstruirlos como si fueran nuevos, sino por entender su ciclo de vida y actuar antes de que el "estado de equilibrio con el medio" sea el suelo.
El gerente de la AEAC sostiene que la rehabilitación ha existido siempre, pero que hoy, pese a haber más recursos, hay también más castillos debilitados que hace tres décadas por el abandono acumulado.
La clave, según su vasta experiencia, reside en que la sociedad valore el "sobrecoste" de mantener estas estructuras. Si la iniciativa privada ve negocio —como en el caso de Belmonte— o la pública siente la presión ciudadana, las piedras se quedan.
"El agua y el olvido no tienen prisa, pero siempre ganan si nadie los detiene"
El análisis que comparten Schnell y los alcaldes toledanos es que un castillo no es una carga, sino una herencia e "historia de España".
La ruina se detiene solo cuando la sociedad decide que ese edificio ya no es solo una "vieja construcción", sino un espejo donde todavía queremos vernos reflejados.