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‘Tráfico aéreo’: ¿y si solo pudieses salvar a tu hijo convirtiéndote en mula?

‘Tráfico aéreo’: ¿y si solo pudieses salvar a tu hijo convirtiéndote en mula?
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La serie británica que ha estrenado HBO Max es un 'thriller' no apto para enfermos cardiovasculares protagonizado por una madre coraje. Más información: Las series más esperadas de junio: Carles Porta aparca el 'true crime' y se adentra en el terreno de la ficción

Katherine Kelly, en 'Tráfico aéreo'

En plan serie ‘Tráfico aéreo’: ¿y si solo pudieses salvar a tu hijo convirtiéndote en mula?

La serie británica que ha estrenado HBO Max es un 'thriller' no apto para enfermos cardiovasculares protagonizado por una madre coraje.

Más información:Las series más esperadas de junio: Carles Porta aparca el 'true crime' y se adentra en el terreno de la ficción

Publicada 13 junio 2026 01:56h

No hagáis caso de las estrellas. Ni vosotros sois los Reyes Magos ni este blog es la Biblia. A veces esas puntuaciones indicativas se ven alteradas por la afinidad, otras por la simpatía. Hasta los prejuicios intervienen en ese proceso de valoración casi siempre injusto. ¿A qué se debería prestar atención, entonces? Pues a los argumentos, que siempre han de importar más que una calificación y que, de hecho, y más allá del puntaje final, pueden llevarles a encontrar los motivos para ver (o desestimar) un título.

Tráfico aéreo (Adam Randall & Mike Walden, 2025), la serie británica que en nuestro país estrenó el pasado jueves HBO Max con un título que nada tiene que ver con el original In Flight, podría recibir entre dos y tres estrellas –el infierno o la entreplanta del cielo- en función de si uno opta por quedarse, por poner un ejemplo, con la soberbia actuación de la siempre eficazKatherine Kelly (Happy Valley, El infiltrado, The Hack) o, por el contrario, decide que los juegos de prestidigitación que nos presenta el guion pesan demasiado como para que la propuesta pueda terminar siendo satisfactoria.

En cualquier caso, lo que es innegable es que está producción para Channel 4 puede recibir sin problemas el calificativo de adictiva. Lo importante –lo útil- es desentrañar qué engranajes se ponen en marcha para que la creación del director Adam Randall (Slow Horses) y el guionista Mike Walden (Marcella) nos mantenga con los ojos pegados a la pantalla durante seis episodios. Lo demás -es decir, las estrellas- es lo de menos.

Una imagen de 'Tráfico aéreo'

En primer lugar hemos de convenir que Tráfico aéreo tiene una premisa a la que solo le falta Pedro Sánchez en el centro de la ecuación para resultar definitiva. Las incógnitas son múltiples y para despejarlas hacen falta la perseverancia de Rocky Balboa (Sylvester Stallone) y la paciencia de Job. Jo Conran (Katherine Kelly) trabaja como azafata de vuelo. Es la madre de Sonny (Harry Cadby), un joven que acaba de desprecintar el embalaje de la mayoría de edad. En un viaje a Bulgaria con sus amigos se ve envuelto en una pelea, lo que le obliga a cambiar un hostel de mala muerte por una cárcel que el protagonista de El expreso de medianoche (Alan Parker, 1978) consideraría como un upgrade.

Las noticias no son buenas. Uno de los tipos locales involucrados en la riña termina perdiendo el nunca bien ponderado don de la respiración, así que las vacaciones de Sonny en Mazmorra d’Or van para largo. Para colmo, el muerto es descendiente de una larga estirpe de mafiosos (los búlgaros, bien retratados no es que queden, la verdad). Y claro, la madre, que cree ciegamente en su inocencia, no está dispuesta a que Sonny se jubile en Sofía.

Leído esto, ustedes podrían pensar que se enfrentan al enésimo drama británico protagonizado por una madre coraje. Solo una mitad de la frase es cierta. Porque esto no es un drama. Es un thriller no apto para enfermos cardiovasculares. Y aquí es cuando Randall y Walden empiezan a ganar la partida, justo en el instante en el que al drama carcelario se le añade el tráfico de drogas: Jo se verá convertida en una mula, obligada a transportar heroína a las islas británicas desde algunas de las capitales en las que hace escala (Estambul, Bangkok…). Si no lo hace, su hijo viajará del penal al cementerio sin pasar por la casilla de salida.

Aquí entra en juego Cormac Kelleher (Stuart Martin), un tipo que se parece a Jaime Vardy si la otrora estrella del Leicester se hubiese dejado una barba tupida. Un irlandés duro, cuyos puños se endurecieron en las calles de Belfast y que trabaja para la organización en las mismas condiciones que Jo. Dicho de otro modo, también ‘ha dejado’ a alguien en prenda. Lo de Jo y Cormac es como firmar una hipoteca, solo que aquí el acreedor en lugar de mandarte un burofax reclamándote la deuda te rompe las piernas o te mata a la familia. Ni que decir tiene que la organización –seguiremos llamándola así, como en aquella olvidada película de Don Medford- tiene controlados los movimientos de todos aquellos que están a su servicio, además de a jueces, funcionarios, policías y reclusos varios.

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El planteamiento es atractivo y el piloto vuela a la velocidad del Concorde. A partir de ahí, y a lo largo de cinco episodios más, Jo tratará de urdir estrategias de contraataque que le permitan desembarazarse de la organización y, al mismo tiempo, salvaguardar la vida de su hijo. Para ello contará con la ayuda de Dom (Ashley Thomas), su expareja, un funcionario del servicio de aduanas que tras dejarlo con ella regresó con la que fuese su esposa y con sus dos hijas. Dom responde a la categoría ‘proppiana’ del ayudante: primero le prestará dinero para mejorar las condiciones de Sonny en la cárcel (sí, nos referimos a pagar sobornos); después ambos pasarán a la acción con tal de coger la sartén por el mango hasta que descubren que el mango está ardiendo.

Digamos que Tráfico aéreo funciona aceptablemente bien en su primera mitad. Superado su ecuador, se obceca en sobrecargar la ya de por si tensionada trama, añadiéndole los voltios del romance (doble) y de una inesperada ampliación del árbol genealógico, por no mencionar que la conversión de Jo en el Bryan Mills (Liam Neeson) de Venganza(Pierre Morel, 2008) se antoja tan poco creíble como algunas de las enrevesadas tácticas que emplea para saltarse los controles de aduanas. Evitaremos entrar en detalles y así ustedes se ahorran un enfado. Guárdenlos para la casita de Bad Bunny o para la visita del Sumo Pontífice.

Una imagen de 'Tráfico aéreo'

Esa profusión de giros de guion –algunos forzados en exceso y poco convincentes por innecesarios- alcanzan su paroxismo en el clímax, punto en el que la serie abraza sin complejos los tópicos de las heist movies subsección estafas. Para no incurrir en el terreno de los spoilers –estamos ante una serie delicada– digamos que esa parte final del sexto capítulo nos puede servir para desvelar otro de los mecanismos que hace que Tráfico aéreo nos agarre como el garfio del serial killer de Sé lo que que hicisteis el último verano (Jim Gillespie, 1997).

Nos referimos a un muy particular uso del montaje que juega con el encabalgamiento de dos tiempos, normalmente el presente narrativo asociado al relato de los hechos por parte de uno o varios personajes (una conversación), con el futuro inmediato en el que esos hechos (y sus consecuencias) se nos muestran.

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La yuxtaposición sincopada de las dos cronologías, unida al uso del desenfoque, la inestabilidad de la cámara y la recurrencia de los primeros planos, deriva en una puesta en escena trepidante, hecho que nos sitúa frente a uno de los grandes interrogantes que plantea una teleficción contemporánea en la que, en muchas ocasiones, importa más lo que sucederá a continuación de lo que se está viendo que aquello que está ante nuestros ojos (la trama devorando a la puesta en escena).

Ese detalle que, por una parte, tiene consecuencias estéticas que darían para un ensayo más profundo, por otra parte, y si se emplea con astucia, convierte al espectador en cautivo de la dramaturgia. Spoiler: Tráfico aéreo lo consigue.

Tráfico aéreo

Título: Tráfico aéreo
Creador: Adam Randall, Mike Walden
Intérpretes: Katherine Kelly, Stuart, Martin, Ashley Thomas
Productora: Buccaneer Media, Fremantle UK
País: Reino Unido
Año: 2025
Plataforma: HBO Max
Fecha de estreno: 11 de junio

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    Fuente original: Leer en El Español
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