Roberto Leal. Comunicador
«Trabajar en la tele no te hace especial»Recién estrenado como autor de 'thriller', asegura que 'Pasapalabra' va a continuar
Regala esta noticia Añádenos en Google El presentador Roberto Leal. (Luis Gracia Crauss) 31/05/2026 a las 00:08h.Consciente de su imagen de 'yerno perfecto', en la solapa de 'El sótano' (Espasa), 'thriller' psicológico con el que Roberto Leal debuta en la literatura, ... se advierte que su lectura cambiará la percepción que muchos tienen de él. Y es que esta inquietante historia sobre la obsesión y la vulneración de la intimidad se aleja de la imagen cercana y familiar del comunicador. Sin embargo, durante la conversación vuelve a emerger ese perfil más personal: habla de su madre, de su mujer, de sus hijos. Mientras tanto, confiesa sentirse impaciente por conocer la reacción de los lectores ante su primera novela: «Estoy deseando recibir ese 'feedback', y no solo el de Roberto Leal, el de la tele, que será lo primero que llegue, sino el de Roberto Leal escritor».
—Una buena gilda. También un buen quesito, un tomatito, una anchoíta. Pero lo importante es con quién lo compartes. Me lo ha inculcado mi madre, que no se lo salta nunca, y cuando está en casa lo disfruto con ella.
—Es una mujer sabia.
—Yo trato de defender a muerte su filosofía de vida, y ese es uno de sus mandamientos.
—¿Algún otro?
—Pues que nada es tan importante como para convertirse en un drama. Es una mujer de otra generación que vivió muchos años con mi padre antes de que falleciera por una enfermedad jodida, y yo, a mis 46 años, solo la he visto derrumbarse en dos ocasiones, y las dos han tenido que ver con la pérdida de mi padre. Continuamente me da lecciones de vida en el programa que hacemos juntos, porque ha cogido la vida por las solapas y la está exprimiendo al máximo. Ojalá me parezca un 1% a ella.
—Ha escrito un 'thriller' bastante oscuro. ¿Quería alejarse de esa imagen familiar que proyecta?
—No, yo no he buscado separarme de nada. Soy un grandísimo consumidor de 'thriller': Stephen King, Agatha Christie, Stieg Larsson, Jo Nesbø, Camilla Läckberg, Lorenzo Silva, Dolores Redondo... Lo que sí quiero es mostrar la faceta de escritor, y hacerlo con el máximo de los respetos sabiendo que es un género que está muy de moda y que hay mucha gente aficionada a él.
—Solo hubiera sorprendido más escribiendo una novela erótica.
—Ja, ja, ja. No sé si la gente piensa en mí en un punto erótico. Seguramente, si hubiese escrito algo sobre la familia hubiera sido más esperado. Sí tenía clarísimo tanto el género como que, antes de ponerme a escribir, había que tener una buena historia, y la encontré de forma casual y personal.
—A partir de unas cartas equivocadas que le llegaron a casa.
—Sí. Fue hace años, cuando me llegaron 6, 7 u 8 cartas. Lo único que coincidía era el número de la casa, porque ni el nombre ni la calle. Cuando te llega una carta que no es tuya, la pones encima del buzón para que se la lleve el cartero o, si coincides con él, se la devuelves y ya está. Pero, si es un ser oscuro el que recibe esas cartas y su único entretenimiento es meterse en la vida de los demás, pues puede ser un buen arranque, ¿no?
—Cada vez es más fácil vulnerar nuestra intimidad.
—Porque la intimidad como tal ya no existe. Hoy se comercializan nuestros datos, nos escuchan nuestros móviles, los altavoces inteligentes, las cámaras que tenemos en nuestra casa. Lógicamente, las empresas son profesionales y no hay un señor ahí mirando tu vida, pero, en cuanto a tecnología se refiere, la intimidad no puede existir. Fíjate que, a veces, en los comercios te preguntan tu correo o tu número de teléfono para enviarte la factura; tú lo dices en voz alta y el de detrás tiene la oreja puesta. A partir de ahí, se puede convertir en una obsesión, que es lo que le pasa al personaje.
—¿Alguna vez le ha pasado algo similar?
—No, pero trato de protegerme. Hay que intentar blindar esa parte que depende de nosotros.
—¿Qué guarda en su sótano?
—No tengo nada oscuro como el personaje, pero sí que hay partes de mi intimidad que trato de cuidar. Intento proteger a mis hijos, a mi familia, porque, al ser un personaje tan expuesto, trato de que ellos vivan ajenos a ese momento en el que la gente me para por la calle con todo el cariño del mundo: no quiero que piensen que trabajar en la tele te hace un ser especial, porque eso es mentira. Tampoco subo sus caritas, aunque me parece lícito que otros padres lo hagan: prefiero que ellos, cuando sean mayores, elijan qué han de hacer.
—¿Ha volcado en el libro todo lo aprendido en 'Pasapalabra'?
—Pues podría haber metido muchas palabras y haber escrito diálogos más barrocos, o convertir al narrador en un redicho, pero he preferido utilizar el lenguaje que domino. Tener que acudir al diccionario cada cinco minutos porque no sabes muy bien lo que te ha querido decir el autor no es el camino. Al menos, no el mío.
—Hablando del programa, ¿qué sucede con el rosco?
—Lo único que tenemos claro es la sentencia, y poco más. Me consta que la cadena está trabajando, y entiendo la expectación que hay, porque es un concurso muy importante. Ojalá sea un bien para todos. Solo te puedo decir que 'Pasapalabra' va a continuar, eso está claro.
—En 'OT', Rosa López le dijo que se sacara el palo del culo. ¿Le han dado algún consejo mejor?
—Ja, ja, ja. Tan franco como ese me han dado pocos, la verdad. A Rosa eso le pesó durante muchos años, porque me decía: «Ay, Roberto, ¿cómo te dije eso?». Y yo le contestaba: «Mira, Rosa, porque tú eres así de natural». Yo se lo agradezco, porque igual que ella me soltó eso en la gala cero de 'OT', mi madre, cuando le pregunté cómo me había visto, me dijo: «Muy bien, hijo, pero tú disfruta». Era otra manera de decirme lo mismo: yo estaba armadísimo porque no quería equivocarme, y para sacar tu personalidad y disfrutarlo, tienes que entender que lo que estás haciendo no deja de ser entretenimiento. Y no hay que darle más importancia que esa.
- Más temas
- Pasapalabra