El célebre y controvertido Josep Lluís Trapero ha presentado su dimisión "irevocable" como director general de los Mossos d'Esquadra apenas dos años después de acceder al cargo. Su regreso como jefe político de la policía catalana, después de haberla pilotado durante el referéndum del 1-O, fue una apuesta personal del presidente de la Generalitat, Salvador Illa, lo que no evitó que desde el primer día se viera envuelto en polémicas y críticas, en un momento en el que Cataluña vive una crisis de seguridad debido al aumento de la violencia y el crimen en las calles. Trapero regresará a su antiguo cargo al frente de la División de Evaluación de Servicios (DAS) de los Mossos d'Esquadra, un cargo meramente burocrático.
Asimismo, Trapero ha tenido que soportar las presiones políticas por parte de ERC, que no le perdona su etapa al frente de la policía con Carles Puigdemont como presidente y que a su regreso a la primera línea, hace dos años, «limpiara» la cúpula de personas afines a los republicanos. Hace una semana, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, volvía a pedir su dimisión acusándole de haber llevado a los Mossos a actuar con «prácticas poco democráticas» por la infiltración de agentes de paisano en las asambleas de los sindicatos de profesores que están organizando huelgas educativas contra el Govern o por la dureza empleada ante las movilizaciones de independentistas y antisistema.
El rol político que desempeñó Trapero en los años del procés -y por el que estuvo imputado en el juicio del Tribunal Supremo y finalmente absuelto-, traspasando líneas poco habituales en un policía, le convirtió en una deidad entre el independentismo, sobre todo durante la gestión de los atentados islamistas del 17 de agosto y con su choque con el coronel de la Guardia Civil Diego Pérez de los Cobos, creyendo que iba a liderar a los Mossos tras el 1-O como una fuerza militar contra España. Y fue esta notoriedad pública, y el desencanto de parte del independentismo con su actuación, la que le perjudicó en su regreso al frente del cuerpo policial.
La Consejería de Interior, en el punto de mira de los partidos de la oposición y de los socios parlamentarios de Illa, confirmará esta mañana de manera oficial la dimisión de Trapero y que éste será reemplazado por Ferran López, el que fue jefe de los Mossos durante la aplicación del 155 en Cataluña, precisamente tras haber destituido el Gobierno de Mariano Rajoy a Trapero, tras tomar el control de la autonomía, por su papel en el referéndum ilegal. Posteriormente, se marchó al Barça para dirigir la seguridad privada del club azulgrana y, finalmente, regresó a los Mossos para coordinar sus relaciones con los cuerpos estatales y el Ministerio del Interior.
La crisis en el Departamento de Interior se inició ya la pasada semana con la dimisión de el 'número dos' de la consejera Parlon, El secretario general Tomàs Carrión, que alegó motivos personales para justificar su salida. Aprovechando, también la marcha de Trapero, el Govern ha realizado más cambios en la cúpula de la jefatura policial autonómica: la comisaria Silvia Catà, hasta ahora al frente de los Mossos d'Esquadra en Girona, se convertirá en la primera comisaria jefe de de la policía catalana, al ser elegida por la consellera de Interior para relevar a Miquel Esquius, que se jubila.
La percepción de inseguridad en Cataluña, y especialmente en Barcelona, se ha disparado en los últimos meses, con episodios criminales tan cruentos como la ejecución de un narcotraficante en pleno centro de la capital catalana que tuvo lugar el 10 de junio. No fue, además, un suceso aislado, pues, en lo que va de año se han registrado seis asesinatos de este tipo y al menos una treintena de tiroteos sólo en Barcelona, lo que representa un 45% más que en el mismo periodo de 2025.
Pero, sin duda, el conflicto que más ha desgastado políticamente a Interior y, por ende, a Trapero ha sido la infiltración de mossos en las asambleas educativas, en pleno enfrentamiento entre el Ejecutivo catalán y los docentes por la mejora de sus condiciones laborales. Consciente de que, como principal muleta del Govern, se le juzga como socio de Illa, Junqueras no ha dejado de solicitar desde mayo el cese de Trapero, que finalmente ha acabado dando un paso al lado coincidiendo con el inicio de este curso político.
Illa ha agradecido a Trapero su trabajo para que hoy Cataluña sea "un país más seguro" y la ciudadanía esté "más protegida". "Me hubiera gustado que acabara el mandato pero no entraré en especulaciones sobre los motivos de su marcha", ha querido zanjar la consejera Parlon.