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Trenes escasamente vigilados

Trenes escasamente vigilados
Artículo Completo 435 palabras
Conduciendo su propio coche, sin chófer ni secretaria. Un drama. ¿Se imaginan una vida sin chófer ni coche oficial?

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El exministro José Luis Ábalos en el banquillo de los acusados. R. C.

Antonio Soler

Viernes, 10 de abril 2026, 00:58

... Y se otorgó de manera anticipada los laureles de la limpieza. Pero resultó que el agua del balde que llevaba para fregar estaba empuercada. Y al cabo del tiempo se vio que él andaba -todavía presuntamente- en asuntos turbios y en devaneos de nuevo rico expresados con jerga y atributos de macarra. Con un escudero que a veces parecía mandar más que su señor. Un desastre que lo llevó a declarar, casi a declamar: «Estoy solo, no tengo a naaaadie». Conduciendo su propio coche, sin chófer ni secretaria. Un drama. ¿Se imaginan una vida sin chófer ni coche oficial?

Una dentista que no sacaba muelas sino un sueldecito público y unas fotos en un dudoso catálogo. Y una miss que por iniciativa propia dedicaba su jornada laboral a leer libros sobre trenes. El apasionante universo del ferrocarril. Y café. Mucho café de por medio. Café colombiano, aclaró el hijo del exministro. A Koldo le gusta mucho el café. Y Koldo, despelucado y barbado, muy cabizbajo, asentía. Adictos a la cafeína. Una cafeína que la Guardia Civil interpreta como altamente crematística. Sobres que iban y venían. El correo del zar. Vinieron a limpiar la cocina. Pero se atascaron con la mugre. Le cogieron gusto.

No se sabe si entre sus lecturas ferroviarias la señora miss leyó «Trenes rigurosamente vigilados». Debería haberlo hecho, ella y alguno de sus patrones. La espléndida novela de Bohumil Hrabal cuenta las andanzas emocionales y vitales de un empleado del ferrocarril checo durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial. Un muchacho que finalmente entiende en qué consiste la libertad y el compromiso con la dignidad de su país. Una pequeña joya, que se dice. Nada que ver con la bisutería de esta trupe de macarras que tan escasamente vigilados anduvieron por las tripas del poder.

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Fuente original: Leer en Diario Sur - Ultima hora
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