El docente acudió al Vicerrectorado de Igualdad tras la negativa de la docente a dejar de enviarle mensajes e imágenes íntimas que le «incomodaban»
Regala esta noticia Añádenos en Google Imagen de archivo de los juzgados de Málaga. (SUR) 03/10/2026 a las 23:50h.Primero fueron fotografías y mensajes. Después llegaron las cartas apasionadas y de contenido sexual y, más adelante, vídeos explícitos de ella desnuda en unas carpetas ... compartidas en Internet. El destinatario, otro profesor de la misma facultad de la Universidad de Málaga, le había pedido en varias ocasiones que dejara de enviarle ese tipo de contenidos y que cualquier comunicación entre ambos se limitara al ámbito profesional. No ocurrió así. El asunto llegó al Vicerrectorado de Igualdad, se activó el protocolo contra el acoso sexual y la docente acabó sancionada con tres años de suspensión de empleo y sueldo.
Vídeos explícitos
La profesora daba clases en la UMA desde 2009. Según los hechos probados, en junio de 2021 envió al compañero una fotografía de una de sus piernas mientras estaba tumbada. Él le pidió que intentara no remitirle ese tipo de imágenes o comentarios. En agosto volvió a mandarle otra fotografía de sus piernas y un primer plano de ella misma. En octubre, el docente insistió: «Necesito que respetes mi posición».
En noviembre, el profesor le expresó que aquellos mensajes le incomodaban y le recordó que tenía derecho a decidir cuáles quería recibir. Días después, ella le remitió una carta en la que expresaba sus sentimientos y describía muestras de afecto de carácter íntimo. La sentencia reproduce el contenido, que por lo explícito y por respeto a las partes se ha omitido.
Al día siguiente, el docente pidió que lo eliminara de una carpeta compartida creada en Drive para una colaboración profesional, denominada 'Artículos', que ya había concluido. «He intentado salir de la carpeta compartida, pero no me ha sido posible porque tú eres la administradora», recoge la sentencia.
La Universidad tuvo en cuenta «la intensidad, la reiteración y la continuidad de la conducta» a la hora de imponer el castigo
El 3 de diciembre, el profesor solicitó asesoramiento al Vicerrectorado de Igualdad y manifestó que seguía «muy afectado por este suceso». En otro correo aseguró que nunca había dado pie «a cualquier tipo de intimidad sentimental o sexual». «Me haces sentir realmente incómodo y violentado», escribió antes de pedirle que todo cesara y que cualquier comunicación se produjera exclusivamente por motivos profesionales, «limitándote a la vía laboral, es decir, mi correo de la UMA».
Según la resolución, a partir del 19 de enero de 2022, la profesora continuó incorporando a aquella carpeta fotos y vídeos de ella desnuda y de contenido sexual explícito. En marzo, el compañero volvió a pedir ayuda al Vicerrectorado de Igualdad y casi simultáneamente la docente creó otra carpeta, denominada 'Nube', donde colocó imágenes y grabaciones de la misma índole. El afectado solicitó que se activara el protocolo contra el acoso sexual «cuanto antes». Cuatro días después ya estaba activado. Los contenidos, da por probado el tribunal, continuaron apareciendo hasta el 27 de marzo.
La UMA abrió expediente disciplinario en mayo de 2023 y el rector dictó resolución el 5 de abril de 2024. Los hechos fueron considerados constitutivos de una infracción «muy grave de acoso sexual». Para fijar el castigo, la Universidad tuvo en cuenta «la intensidad, la reiteración y la continuidad de la conducta» y acordó tres años de suspensión de empleo y sueldo.
La profesora acudió a los tribunales al entender que se habían vulnerado sus derechos fundamentales. En julio de 2025, el Juzgado de lo Social número 2 estimó parcialmente su demanda: mantuvo la consideración de falta muy grave, pero redujo la suspensión a seis meses. Tanto la trabajadora como la Universidad recurrieron ante el TSJA. La Sala descarta que la institución académica vulnerara ningún derecho y entiende que la UMA ponderó las circunstancias de forma «exhaustiva». La suspensión tampoco era la sanción más grave posible ni alcanzaba su duración máxima, fijada en seis años.
Declaraciones del rector
Consultado por este periódico, el rector de la UMA, Teodomiro López, evitó entrar en los detalles del caso por respeto al procedimiento judicial, pero defendió la actuación de la institución y sostuvo que se siguieron los cauces establecidos.
López explicó que se encontró con el caso en 2024, a raíz de la denuncia formulada por el profesor contra otra docente del centro. Lo definió como una situación «delicada», respaldada por pruebas que considera «bastante evidentes». Aseguró que la UMA actuó «como se debe actuar» y destacó la necesidad de responder con rapidez. «Este tipo de problemas hay que tratarlos y abordarlos y no dejarlos que se calienten en la mesa ni un minuto».
«La Universidad hizo lo que tenía que hacer y todos los que tuvimos que actuar en ese momento»
Teodomiro López
Rector de la UMA
La Universidad recurrió la primera resolución judicial porque entendía que la sanción era proporcionada a la gravedad de los hechos. «Siempre procuramos demostrar que habíamos intentado hacer las cosas bien», afirmó.
El rector reconoció que afrontó el procedimiento «con pesar» por tratarse de dos profesores del mismo centro. «Creo que la Universidad hizo lo que tenía que hacer y todos los que tuvimos que actuar en ese momento».
En sus tres años al frente de la institución, aseguró, no se ha encontrado con otro caso de esta relevancia ni con otro que haya desembocado en una sanción de estas características. Sí se han producido otros episodios de acoso, aunque «nada, ni de lejos, de la relevancia de éste». Los conflictos relacionados con el ámbito laboral, añadió, son más habituales.
Una vez cumplida la sanción, la profesora volverá a su centro. «Ojalá se incorpore con toda normalidad», concluyó.
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