Martes, 14 de abril de 2026 Mar 14/04/2026
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Política

Triple golpe a Vox por la caída de Orban: financiero, estratégico y de futuro

Triple golpe a Vox por la caída de Orban: financiero, estratégico y de futuro
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La derrota del dirigente húngaro aliado de Abascal provoca que el grupo europeo en que se enmarcan, Patriots, pierda a su principal representante con poder institucional Leer

El verano de 2024 fue un punto de inflexión para Vox. Entró en los meses de calor compartiendo cinco gobiernos autonómicos con el PP y sentado en la misma bancada en Bruselas que la primera ministra italiana, Giorgia Meloni. Pero, al acabar julio, los de Santiago Abascal no tenían ningún cargo en ejecutivos de las comunidades y se reubicaron en Europa para tomar posición al costado del húngaro Viktor Orban. A nivel demoscópico, la apuesta no salió mal: tras una caída inicial por el shock, el partido de Abascal revirtió su tendencia a la baja y desde entonces ha venido creciendo casi ininterrumpidamente hasta principios de este 2026 -ahora, se ha frenado-. A nivel de posicionamiento internacional, el resultado también reforzó de alguna manera a Vox: Abascal se convirtió en presidente del grupo europeo en el que se enmarca, Patriots, y varios de los integrantes de esta alianza cosecharon en los años siguientes notables crecimientos en sus respectivos países -Marine Le Pen en Francia, André Ventura en Portugal, Andrej Babis en República Checa...-.

Sin embargo, no todo fue positivo: el cambio de Meloni por Orban encontró rechazo en un sector de Vox -desde las bases hasta altos dirigentes- y ha generado varias polémicas al partido, por la postura del húngaro respecto a Moscú y por otros asuntos. Pese a ello, Abascal ha ratificado una y otra vez su alianza con Orban, e insiste en hacerlo ahora, cuando su derrota en las urnas golpea la estrategia puesta en marcha aquel verano de 2o24. "A nosotros nos mueven unos principios y no unos resultados electorales", dijo ayer el secretario general de Vox, Ignacio Garriga.

La salida de Orban del poder afectará negativamente al partido de Abascal en lo relativo a la pérdida de poder institucional en Europa que acusará ahora su grupo, Patriots. En 2024, Vox salió del ECR -cuyo liderazgo ostentaba una primera ministra, Meloni- para apostar por otra alianza que contaba con un jefe de Ejecutivo de peso, Orban, pero esto ya no será así. La familia comunitaria de Abascal pierde una voz en el Consejo Europeo y se queda con un solo partido que encabece el poder en su país -ANO, en República Checa-.

Además, Hungría no es un país cualquiera para el programa ideológico de derecha dura que sirve de columna vertebral para Patriots. El propio Abascal lo describió así cuando, hace tres semanas, se desplazó a Budapest para arropar a Orban en campaña: "Es el hombre que nos ha demostrado que es posible, que había un camino distinto", dijo del húngaro, para sostener, por ejemplo, que sus "calles seguras son la envidia de toda Europa" -una alabanza, se entiende, a sus políticas migratorias-. "Hungría era la única nación de Europa a salvo de la invasión islamista", insistió anteayer el líder de Vox en sus redes sociales. Sin embargo, el veredicto de las urnas refleja cierto rechazo de la población húngara a esas políticas, poniendo freno al auge de la ideología más conservadora que venía extendiéndose por el continente en los últimos años.

Sucede además que esta derrota de las tesis que Vox abandera -las comparte en líneas generales- se produce cuando el partido español aún no ha logrado sumarse del todo a la ola de derecha dura, pues, pese a su alza en los últimos meses, sigue sin romper la barrera del 20% de voto que la mayoría de sus socios europeos sí ha pasado ya. Garriga, sin embargo, minimizó esto cuando ayer se le preguntó si creía que lo sucedido en Hungría podría tener eco en otras formaciones aliadas: "Dicen que Vox ha tocado techo no sé cuántas veces...".

Hay un último punto que queda ahora en el aire tras el veredicto de las urnas. El cambio de grupo de Abascal en Europa se produjo poco después de que el partido recibiera dos préstamos del banco húngaro MBH Bank, de 6,5 y 7 millones de euros entre 2023 y 2024. Que en el accionariado de esta entidad figure un fondo de inversión controlado por el Estado húngaro despertó cierta polémica, aunque Vox defiende que todo esta auditado. La formación alegó que recurrió a este crédito porque los bancos españoles no le concedían la financiación que necesita, y ahora está por ver si, sin Orban en el poder, Vox sigue teniendo acceso, si lo desea, a fondos de bancos de este país, que han sido claves en sus finanzas.

Fuente original: Leer en El Mundo - España
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