El Mando Central estadounidense lanzó una nueva oleada de bombardeos contra instalaciones militares persas
Regala esta noticia Añádenos en Google Donald Trump. (Reuters)Corresponsal. Washington
11/06/2026 Actualizado a las 17:10h.Donald Trump elevó este jueves la presión sobre Irán al amenazar con nuevos y más duros ataques militares y sobre todo plantear incluso que Estados ... Unidos podría asumir el control de la industria petrolera y gasística persa, en una escalada que hace peligrar el alto el fuego alcanzado semanas atrás, que cada vez más se asemeja a papel mojado.
Trump llegó a comparar ese escenario con la situación de Venezuela tras la captura de Nicolás Maduro el pasado enero, sugiriendo que EE UU podría acabar gestionando de facto recursos energéticos considerados esenciales para la economía iraní. A diferencia de en Caracas, el líder estadounidense parece no tener en Teherán aliados como Delcy Rodríguez, dispuestos a ceder en todo lo que exija Washington.
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En marzo amenazó con destruir toda la civilización persa.
El Ministerio de Exteriores persa sostuvo que los últimos ataques estadounidenses han dejado el alto el fuego «sin sentido práctico», aunque evitó anunciar formalmente su abandono
El trasfondo de la disputa sigue siendo el control del estrecho de Ormuz, por donde antes del conflicto circulaba aproximadamente una quinta parte del petróleo consumido en el mundo. Irán anunció este jueves el cierre del paso marítimo, aunque EE UU cuestionó esa afirmación. Trump aseguró además que las fuerzas armadas estadounidenses han desarrollado en las últimas semanas una operación secreta para garantizar el tránsito de crudo a través de la zona pese a las restricciones impuestas por Teherán.
Según el presidente, más de cien millones de barriles de crudo habrían logrado atravesar el estrecho gracias a esas operaciones. La cifra no ha podido ser verificada de forma independiente, y de momento las únicas ponderaciones son las del propio Trump.
Mientras tanto, las negociaciones para poner fin al conflicto permanecen bloqueadas. El Ministerio de Exteriores persa sostuvo que los últimos ataques estadounidenses han dejado el alto el fuego «sin sentido práctico», aunque evitó anunciar formalmente su abandono. La crisis mantiene en alerta a los mercados energéticos internacionales y acerca de nuevo a Oriente Medio al riesgo de una guerra abierta, total, entre Estados Unidos e Irán, con consecuencias graves para el suministro mundial de petróleo.
JUST IN: President Trump says United States will be taking control of Iranian Kharg Island and their Oil and Gas infrastructure. pic.twitter.com/A5U45HpXWU
— Donald J Trump Posts TruthSocial (@TruthTrumpPost) June 11, 2026La nueva escalada tuvo su origen inmediato en el derribo, el lunes, de un helicóptero Apache del ejército estadounidense en el estrecho de Ormuz, lo que llevó a Trump a ordenar acciones de represalia contra objetivos iraníes. El episodio se produjo después de una cadena de ataques entre Israel e Irán iniciada el domingo, cuando los hebreos bombardearon en el sur de Beirut posiciones de Hezbolá, la milicia respaldada por Teherán. Esa secuencia ha dejado prácticamente en suspenso el alto el fuego de abril, aunque formalmente ninguna de las partes lo ha dado aún por enterrado.
Según medios estatales iraníes, la última ofensiva de Teherán tuvo como objetivo cinco instalaciones vinculadas a la presencia militar estadounidense en la región: las bases aéreas de Ali Al Salem y Ahmed Al-Jaber, en Kuwait; el cuartel general de la Quinta Flota y la base Sheikh Isa, en Baréin; y la de Mowafq Al-Salti, en Jordania.
Las autoridades de Amán aseguraron haber interceptado veinte misiles lanzados desde Irán, mientras que Kuwait cerró temporalmente su espacio aéreo y Baréin pidió a la población que buscara refugio ante los ataques con misiles y drones.
La presión diplomática también aumentó. El secretario general de la ONU, António Guterres, advirtió de que el alto el fuego se parece ya más a un «fuego menor» que a una tregua real, y alertó de que puede convertirse en una guerra abierta si no se detienen los ataques. Catar condenó la reanudación de los lanzamientos iraníes y pidió evitar que la región pague las consecuencias de una nueva espiral militar.
En visita a Guantánamo, el secretario de Guerra, Pete Hegseth, defendió los ataques como una forma de reforzar tanto la posición militar como la capacidad de diálogo de Estados Unidos. «Si tenemos que negociar con bombas, negociaremos con bombas», dijo.
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