El presidente admite que pidió a Infantino revisar la expulsión del delantero estadounidense, mientras Bélgica recurre una decisión que, dice, cuestiona la independencia de la FIFA
Regala esta noticia Añádenos en Google El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. (Reuters)David Alandete
Corresponsal en la Casa Blanca
06/07/2026 Actualizado a las 16:57h.Donald Trump convirtió este lunes una expulsión de fútbol en un asunto de Estado. Desde la Casa Blanca, el presidente defendió personalmente su intervención ante ... la FIFA para revisar la sanción impuesta a Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos, y dejó claro que considera que el organismo rectificó una injusticia antes del decisivo partido de este 6 de julio contra Bélgica, en Seattle.
La roja implicaba que Balogun no podría disputar el siguiente partido del Mundial. Eso bastó para que el presidente decidiera intervenir. «Sí, pedí una revisión a la FIFA», admitió. La suspensión de un encuentro fue finalmente dejada en suspenso y Balogun quedó habilitado para jugar contra Bélgica, una decisión que ha desencadenado una protesta formal de la federación belga y ha abierto una polémica sobre la independencia de los órganos disciplinarios de la FIFA y sobre la relación de Gianni Infantino con Trump.
Trump defendió su actuación como la reacción de un simple aficionado que había visto una jugada claramente mal arbitrada. «Vi la acción, y soy una persona a la que le encantan los deportes», afirmó. «Eso no fue falta. Ni siquiera fue una infracción».
Trump llevó su defensa al terreno político al asegurar que, si la expulsión se hubiera mantenido y EE.UU. perdía ante Bélgica, habría denunciado «un fraude», como hizo con las elecciones de 2020. «Le habrían quitado a EE.UU. a uno de sus mejores jugadores por algo que no era ni falta. Eso habría sido una mancha sobre el Mundial», afirmó. Y lanzó una advertencia a los belgas: «Si Bélgica gana esta noche, que esté muy orgullosa. Pero que gane en el campo, contra nuestro mejor equipo». Comparó esa expulsión con eliminar a Cristiano Ronaldo en cualquier partido.
El presidente sostuvo que Balogun y el futbolista bosnio implicado en la acción chocaron mientras corrían a gran velocidad y que la revisión de vídeo ofreció una imagen engañosa. «Eran dos grandes atletas que iban a toda velocidad y quedaron enganchados», explicó. «Si lo ves a velocidad normal, parecen dos jugadores que chocan. Si lo paras una fracción de segundo, parece otra cosa».
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Trump on Balogun: "I saw the play, and I'm a person that loves sports ... that wasn't a foul. That wasn't even an infraction ... this referee, who is a little bit suspect if you check his past. He made a call that nobody could believe ... he's our best player, or one of our best… pic.twitter.com/YfIqb1JA4u
— Aaron Rupar (@atrupar) July 6, 2026Pero para Bélgica el problema no es solo Balogun. Su federación ha recurrido la decisión y ha denunciado que se enteró del cambio por los medios de comunicación. También sostiene que la FIFA no le facilitó una explicación completa ni la documentación necesaria para entender por qué se suspendió una sanción automática a pocas horas de un partido de eliminación directa.
El seleccionador belga, Rudi Garcia, ha ironizado con que el episodio parece una broma del Día de los Inocentes en pleno julio. El técnico noruego Stale Solbakken lo calificó de «mala, mala, mala, mala, mala decisión» y advirtió de que, si EE.UU. avanza, la polémica acompañará al equipo durante el resto del Mundial.
Balogun juega por presiones de Trump
Mauricio Pochettino, seleccionador estadounidense, ha defendido que la tarjeta roja nunca debió mostrarse. Pero ha evitado respaldar claramente la intervención de Trump. «No somos víctimas», dijo. «Pero tampoco somos los malos de esta historia».
Esta noche, Balogun podrá jugar contra Bélgica salvo que la apelación belga produzca un giro de última hora. En el césped se decidirá quién accede a los cuartos de final. Fuera del campo, el episodio ya ha dejado una cuestión incómoda para la FIFA: si una llamada del presidente del país anfitrión puede terminar alterando una sanción deportiva en pleno Mundial.
Trump dice que solo pidió una revisión. Sus críticos ven una Casa Blanca movilizada para proteger a su selección y una FIFA demasiado dispuesta a escuchar al presidente estadounidense. Balogun llega así al partido no solo como uno de los jugadores clave de EE.UU., sino como el centro de la mayor controversia política del torneo.
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