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Trump en la Montaña Mágica

Trump en la Montaña Mágica
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Donald Trump será nuevamente el protagonista indiscutible del Foro de Davos con su "monólogo dogmático". Nada puede irritar más a Trump que el 'buenismo' que exhala el Foro de Davos. Leer
Ensayos liberalesTrump en la Montaña Mágica
  • TOM BURNS MARAÑÓN
11 ENE. 2026 - 22:11El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.JIM LO SCALZO / POOLEFE

Donald Trump será nuevamente el protagonista indiscutible del Foro de Davos con su "monólogo dogmático". Nada puede irritar más a Trump que el 'buenismo' que exhala el Foro de Davos.

Si no aparece ninguna bandada de cisnes negros a lo largo de las próximas jornadas, el lunes que viene comenzará en Davos, Suiza, la muy mediática reunión anual del Foro Económico Mundial. Como viene ocurriendo cada mes de enero desde 1971, dirigentes políticos, empresariales, académicos y culturales venidos de unos ciento treinta países competirán bajo los focos para dar titulares a los medios. El show 2026 puede que sea particular.

¿Qué se puede esperar de este festival de famosos en la falda de la Montaña Mágica? Fue ahí donde Thomas Mann situó un sanatorio en la novela del mismo nombre que publicó en 1923 y bien poco esperaban los tuberculosos personajes que creó. Se pasaron el tiempo filosofando en su aislamiento sobre la enfermedad y la salud y acabaron intuyendo que el verdadero dolor estaba en el exterior de la residencia donde convalecían.

A diferencia de ellos, los vips de distintos colores convocados por el Foro de Davos no anticipa un coro dispuesto a plantear con armonía cuestiones metafísicas. En la edición de este año se escuchará una sola voz porque todas las demás se mantendrán calladas. El lector de la Montaña Mágica también cae en la cuenta de que la orgía de opiniones que desarrolla la novela sirvió para poco.

Mann convirtió el sanatorio que imaginó en un microcosmos de la sociedad europea en vísperas de la Guerra del Catorce. Los pacientes hablaban y hablaban de las amenazas al humanismo, a la virtud y al amor. Y al final estalla la Gran Guerra y el personaje central se alista como voluntario y se va al frente donde seguramente morirá en combate. Davos, como la Montaña Mágica que le valió a Mann el Nobel de literatura, toma el pulso del tiempo y el World Economic Forum se burla de la palpitación al elegir El espíritu del diálogo como tema de 2026. Los organizadores del foro llevan más de medio siglo haciendo parecidas buenistas propuestas.

Se cultiva el diálogo para reducir los prejuicios, aumentar la empatía y resolver problemas. La interlocución se centra en la planificación de acciones conciliadoras y la creación de organizaciones comunes que las acrecienten. Por ser todo eso, el diálogo es más necesario que nunca en estos polarizados tiempos de confrontación. Pero, a la vez, precisamente por ser el conflicto la circunstancia y el tema de nuestro tiempo, el diálogo no está hoy en el ánimo de cualquier potencial conversador.

El 'leitmotiv' de la reunión es una burla porque, por obra y gracia de Donald Trump, el espíritu que planeará sobre la asamblea será el del monólogo dogmático. Y vulnerará mucha sensibilidad davosiana.

Ciertamente, a los que se apuntan al foro cada año (serán casi tres mil en esta ocasión, todo un récord de asistencia) no les interesa demasiado lo que dicen los distintos conferenciantes, por muy ilustres que sean. Se plantifican en Davos porque su ausencia significa que han dejado de ser importantes. La particularidad de Davos 2026 es el muy destacado interés por escuchar los dogmas de Trump.

Nadie se quiere perder a Trump predicando en la Montaña Mágica porque la incorrección política del presidente de Estados Unidos alcanza registros únicos en el muy correcto escenario que es el de Davos. Nada le puede irritar más a Trump que el buenismo que exhala el foro donde se reúnen los 'super influencers' de la economía mundial. Todos quieren escuchar a Trump bien sea telemáticamente, como sucedió el año pasado cuando acababa de jurar su cargo como presidente, o en persona.

Trump ya dijo hace un año que le había faltado tiempo tras ocupar de nuevo la Casa Blanca para abolir "toda la tontería discriminatoria de diversidad, equidad e inclusión" y hacer oficial la existencia en Estados Unidos de "solo dos géneros, el del hombre y el de la mujer". Presumió de haber puesto fin al "ridículo y despilfarrador" 'Green New Deal', el estandarte ecologista de la administración de Biden, y anunció aranceles que protegerían a los fabricantes en USA.

El telemático Trump en Davos 2025 disparó una y otra vez a las vacas sagradas -las políticas de género, el activismo medioambiental y, por descontado, el libre comercio- del Foro Económico Mundial en su faceta más progre. Y al hacerlo reivindicó la ortodoxia neoliberal -desregulación y bajada de impuestos, en primer lugar- que año tras año se ha predicado en la lujosa estación alpina.

Nadie duda que Trump dirá lo mismo en Davos 2026 y que se pondrá multitud de medallas al decirlo. Y se da por seguro que lo dirá con más fuerza y convicción. Su impulsivo fundamentalismo ha adquirido otra dimensión porque ha demostrado una y otra vez que hace exactamente lo que dice que va a hacer. Los demás en el sanatorio no le ponen ningún obstáculo. Solo Trump fabrica titulares.

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Fuente original: Leer en Expansión
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