El gobernador de Ontario, Rob Ford (izquierda) y el presidente de EEUU, Donald Trump (derecha) Reuters
Estados Unidos Trump encuentra en Canadá a su némesis: Ford, gobernador de Ontario, le invita a "besarle el culo" en plena guerra comercialDoug Ford pasó de 'fan' de Donald Trump a acérrimo enemigo por los aranceles sobre la industria canadiense.
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Paolo Fava Publicada 27 agosto 2026 00:30h ETEl nuevo pulso comercial entre Estados Unidos y su vecina Canadá promete ser una lucha en el barro. Si el primer ministro canadiense Mark Carney ya era un enemigo acérrimo de su homólogo estadounidense, Donald Trump, un nuevo contendiente entra en liza: el gobernador de la provincia de Ontario, Doug Ford.
La personalidad avasalladora de Trump puede haber encontrado la horma de su zapato en este caso. Con un estilo populista y navajero que casa a la perfección con el del magnate neoyorquino, y un look que le convierte prácticamente en sosias canadiense de su contrincante, Ford no ha vacilado en tirar de grosería en sus réplicas.
Así, preguntado en la radio por los aranceles del 50 % que EEUU quiere aplicar desde enero de 2027 a los automóviles, componentes y acero canadienses, el gobernador terminó invitando a Trump a besarle "el culo" y anunciando que su país debía contraatacar "con todo, hasta el fregadero".
Recordando que la provincia de Ontario concentra un gran volumen de la industria automovilística canadiense, Ford abogó por emplear "todas las herramientas" disponibles. Esto incluiría privar a su vecino de los intercambios de minerales y energía que mantienen ambos estados norteamericanos.
La furia de Trump, como en otras ocasiones, se expresó primero en su red social, Truth. Despreciando a Ford como "lacayo" de Carney, lo calificó como el hermano "menos carismático, inteligente y, en general, poco notable" del "difunto y gran Rob Ford".
La retórica de Trump escondía una vez más un insulto en forma de halago. Rob Ford fue alcalde de la capital del estado, Toronto, entre 2010 y 2014. Su mandato estuvo marcado por los escándalos de alcoholismo y consumo de drogas, y fue obligado a dimitir. Murió de cáncer en 2016.
El gobernador de Ontario no se quedó atrás, afirmando que no se retractaba. Bromeando sobre su sobrepeso, aseguró que tenía "mucho terreno disponible en el culo" para que Trump se lo besase. Terminó dedicando términos al presidente de EEUU como "abusón", "dictador", "tirano", "rey de las bancarrotas" y "perdedor".
"Puedo dar y tomar con Trump", clamó en rueda de prensa. "Este tipo es un perdedor, y va a perder. ¿Y sabéis algo? Tengo más valor y cerebro en mi dedo meñique de lo que él tiene en todo el cuerpo".
Palabras gruesas
La facilidad con la que Donald Trump recurre al insulto, al lenguaje chabacano y a las alusiones hirientes es uno de los rasgos que entusiasman a su base de incondicionales del movimiento MAGA, y un quebradero de cabeza para las cancillerías en las relaciones internacionales de EEUU.
El primer ministro de Canadá, Mark Carney. Reuters
Algunos de estos incidentes han tenido lugar en el Despacho Oval, donde abroncó al ucraniano Volódimir Zelenski e incomodó a la japonesa Sanae Takaichi con un chiste sobre Peal Harbor. Las tensiones por la guerra de Irán le han llevado a insultar por teléfono al israelí Benjamín Netanyahu y a llamar "locos bastardos" a los líderes iraníes en la red.
El sentimiento nacionalista en Canadá está en máximos a causa de los ataques del presidente estadounidense, que ha llegado a plantear la anexión del país vecino como "estado 51" de EEUU. Este verano, los secesionistas de Québec anunciaban que no celebrarían un referéndum de independencia mientras Trump ocupase la Casa Blanca.
Viendo que Ford no se arredraba, el presidente de EEUU sacó otra arma de su arsenal: amagó con cambiar el nombre del lago Ontario a 'lago América', una táctica que ya usó para rebautizar el golfo de México como 'golfo de América'.
Es uno de los cinco Grandes Lagos de Norteamérica, bañando tanto la provincia de Ontario como el estado de Nueva York, y formando una frontera natural. Su nombre procede del iroqués, y la amenaza de Trump pretendía añadir leña al fuego del orgullo herido canadiense.
Sin embargo, Doug Ford ha respondido con un cambio de paso, tachando la amenaza de "retórica" y admitiendo que las cosas entre ambos se han "calentado" demasiado. "Negociemos un trato justo, porque nos estamos haciendo daño los dos", zanjaba salomónico.
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Como líder del Partido Conservador de Ontario, Doug Ford ha tenido a lo largo de los años más puntos en común con Donald Trump que divergencias. Incluso se podría hablar de complicidad en el estilo, abogando por un populismo desprejuiciado hasta el punto de rebasar los límites.
Hace diez años, cuando Trump llegó por primera vez a la Casa Blanca, Ford desdeñó las críticas hacia el magnate por sus comentarios de tono sexista y racista, hablando de "agarrar a mujeres" sin pedir permiso y de expulsar a los "bad hombres" mexicanos. El canadiense afirmó que le había votado si pudiera.
Doug Ford, gobernador de Ontario. REUTERS/Carlos Osorio
"Dios bendiga al presidente. Que nadie se equivoque. Soy un gran republicano, un partidario suyo y de mentalidad conservadora", clamó Ford en 2019. Las tensiones afloraron en 2020, con la imposición de aranceles a las exportaciones canadienses de aluminio.
En octubre de 2025, Ford encargó emitir un anuncio de TV en EEUU que incluía fragmentos de un discurso del expresidente Ronald Reagan para criticar los aranceles impuestos por Trump. La Casa Blanca reaccionó suspendiendo las negociaciones comerciales con su vecina y aumentando las tasas.
Con las espadas en alto, y la promesa de Carney de devolver "dólar por dólar" los aranceles, Trump ha usado su última carta: el victimismo. En Truth Social, ha terminado acusando a Canadá de "estafar" a EEUU "durante décadas", de imponer "aranceles del 400 % y más" a sus agricultores, y de "llevar a la quiebra a muchas empresas estadounidenses magníficas".