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John Barrett, junto a Marco Rubio, secretario de Estado. Efe Trump envía a Venezuela a uno de sus comisarios políticos para manejar el petróleoJohn M. Barrett es uno de sus hombres de confianza en el exterior y su misión ahora es controlar el régimen de Delcy Rodríguez y borrar la influencia china
Jueves, 16 de abril 2026, 17:37
... función irá mucho más allá de lo que anuncia su cargo. En realidad, su misión será fiscalizar, controlar y dirigir el nuevo régimen chavista encabezado por Delcy Rodríguez desde la detención en enero del hasta entonces presidente del país caribeño, Nicolás Maduro. Washington tiene dos objetivos prioritarios: rentabilizar las inmensas reservas de petróleo venezolano y apartar a China, su competidor natural, de ese botín. Y para eso, Trump ha enviado a Barrett, el diplomático que ya hizo antes una función similar en Panamá, con el Canal, y en Guatemala, con la inmigración. Es el hombre que vela por los intereses de EEUU allí por donde va.Primera batalla campal en Venezuela bajo el mandato de Delcy Rodríguez
La embajada de EE UU en Caracas reanuda la actividad tras 7 años sin relaciones diplomáticas
Barrett, que fue alto funcionario del Departamento de Estado entre 2015 y 2017 y que se formó en la Escuela de Negocios de la Universidad de Pensilvania, suma más de dos décadas solucionando problemas en el exterior. Ha dirigido misiones de control en El Salvador, China, Afganistán, Filipinas, Perú, Brasil... Como consejero de la Embajada de EEUU en Panamá, fue una figura determinante para rebajar la influencia de Pekín sobre el Canal, punto clave del tráfico internacional de mercancías. Reforzó allí la posición norteamericana.
En Guatemala, como encargado de negocios, su cartera se llenó con asuntos relacionados con el narcotráfico y la inmigración irregular, dos temas de vital importancia en la agenda de Trump. Barrett no suele aparecer en los focos. Le envían a un país, hace su trabajo en la sombra y se va a otro lugar a tapar otro agujero. Ahora teje la red de EE UU en Venezuela, un Estado que funciona desde el pasado mes de enero bajo la tutela de la Casa Blanca.
Hasta ahora, la Embajada estadounidense había designado para vigilar al transición venezolana a la diplomática Laura F. Dogu. Se encargó de la fase preliminar: la estabilización política del país. Washington apostó por cohabitar con el nuevo chavismo y, de momento, ha relegado la opción de facilitar la llegada al poder de la líder opositora y premio Nobel de la Paz, María Corina Machado. No hay fecha para las elecciones. Esta fase inicial está cumplida y Dogu regresa a casa. Es el turno de Barrett, que, según varios medios, jugará con la reducción de las sanciones económicas y con medidas para fomentar la apertura política del chavismo. Manejará los hilos desde la trastienda.
Lucha contra la corrupción
El supervisor de Trump auditará los presupuestos de Venezuela cada mes. El líder republicano le ha ordenado que evite el desvío de fondos hacia redes de corrupción o de insurgencia armada. Barrett tiene el encargo de asegurar el abastecimiento de crudo caribeño a la refinerías estadounidenses, además de neutralizar la influencia de Pekín en la zona. Su lista de objetivos está diseñada para convertir a Venezuela en un socio comercial fiable para la Casa Blanca.
El desembarco de Barrett en Caracas es la prueba del giro estratégico de Trump. El presidente actúa otra vez como lo que es: un magnate, un hombre de negocios. Ha designado a un diplomático experto en el rediseño industrial de un país de acuerdo a los intereses de EEUU.
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