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Trump impone su ley en las primarias de Kentucky y barre a Massie, su mayor crítico dentro del Partido Republicano

Trump impone su ley en las primarias de Kentucky y barre a Massie, su mayor crítico dentro del Partido Republicano
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Massie ha sido una de las pocas voces conservadoras que se ha enfrentado a Trump en materias como el 'caso Epstein' y la operación 'Furia Épica' Más información: Trump frenó un nuevo ataque a Irán por temor a derribos: EEUU cree que han usado la tregua para mejorar sus defensas

Thomas Massie (izquierda) y Donald Trump (derecha)

EEUU Trump impone su ley en las primarias de Kentucky y barre a Massie, su mayor crítico dentro del Partido Republicano

Massie ha sido una de las pocas voces conservadoras que se ha enfrentado a Trump en materias como el 'caso Epstein' y la operación 'Furia Épica'

Más información: Trump frenó un nuevo ataque a Irán por temor a derribos: EEUU cree que han usado la tregua para mejorar sus defensas

Publicada 20 mayo 2026 06:34h Actualizada 20 mayo 2026 06:46h Las claves

Las claves Generado con IA

Donald Trump ha vuelto a demostrar que el Partido Republicano sigue siendo suyo. El congresista Thomas Massie, uno de los pocos que todavía se atrevía a desafiar abiertamente al presidente desde dentro del partido, ha perdido las primarias republicanas en el cuarto distrito de Kentucky frente a Ed Gallrein, un ex Navy SEAL y agricultor reclutado por el propio Trump.

Gallrein se ha impuesto con alrededor del 54% de los votos frente al 46% de Massie. La derrota del congresista, que ocupaba el escaño desde 2012, convierte una primaria local en un mensaje nacional: en el Partido Republicano de Trump, la disidencia se paga cara.

El propio presidente lo ha resumido sin disimulo tras conocerse el resultado. "Era un mal tipo. Merecía perder", ha dicho Trump al ser preguntado por los periodistas.

La frase condensa el sentido político de la noche: Massie no ha caído por ser moderado, sino por haberse convertido en un republicano incómodo para el presidente.

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La carrera se había convertido en uno de los grandes termómetros políticos de cara a las elecciones de mitad de mandato. Si Massie resistía, podía interpretarse como una señal de que empezaba a abrirse espacio para republicanos conservadores pero independientes del presidente.

Su derrota apunta justo en la dirección contraria: Trump conserva la capacidad de castigar a quienes se apartan de su línea, incluso cuando esos rivales son profundamente conservadores, llevan años en el Congreso y representan distritos seguros para el partido.

La imagen de la victoria la ha dado Gallrein al subir al escenario de su fiesta electoral junto a su equipo de campaña y dirigir al público al grito de "U-S-A".

El vencedor ha agradecido a Trump "su liderazgo en este momento crítico" y ha repetido uno de los lemas que, según él mismo ha contado, gusta al presidente: "America First, Kentucky Always" —Primero América, siempre Kentucky—.

Una derrota que suena a desafío

Ante sus seguidores en Hebron, Kentucky, Massie ha reconocido la derrota con una intervención que ha sonado más a alegato contra Washington que a cierre de etapa.

Entre el público se han oído gritos de "¡Massie presidente!" y la sala ha estallado en aplausos. Más tarde, los asistentes han coreado "2028", entre banderas estadounidenses y carteles azules de la campaña.

"Durante 14 años, esos hijos de puta en Washington intentaron comprar mi voto. No pudieron comprarlo", ha dicho Massie. "¿Por qué se volvió tan cara esta carrera? Decidieron comprar el escaño".

Massie: I would have come out sooner but I had to call my opponent to concede and it took a while to find him in Tel Aviv pic.twitter.com/DmTkDfS17a

— Acyn (@Acyn) May 20, 2026

La primaria se ha convertido en la más cara de la historia reciente para un escaño de la Cámara de Representantes, con más de 32 millones de dólares en gasto publicitario. El propio Massie ha atacado directamente esa financiación en su discurso.

"Habría salido antes, pero tenía que llamar a mi oponente para reconocer la derrota y me ha llevado un rato encontrar a Ed Gallrein en Tel Aviv", ha ironizado. Después ha añadido: "Hemos sido honrados todo el tiempo y vamos a seguir siéndolo".

El momento más intenso de la noche ha llegado cuando parte de la sala ha empezado a corear "¡No a la guerra!", en referencia a la guerra con Irán. "Chicos, dejadlo", ha respondido Massie. "Vais a hacer que me sienta bien por perder".

El congresista también ha recordado que le quedan siete meses en el Congreso y ha dejado claro que no hará ningún anuncio sobre su futuro esta noche. "Voy a volver a casa y tomarme una margarita medicinal", ha bromeado.

Luego ha elevado la derrota a una lectura casi providencial: "Lo que ha pasado esta noche ha sido la voluntad de Dios. Tenemos que averiguar cuál era el propósito de enfrentarnos a la mayor pelea de todas. ¿Por qué se ha centrado todo en solo uno de los 435 escaños del Congreso?".

La prueba de lealtad del trumpismo

La derrota de Massie tiene más carga política precisamente porque no es un republicano moderado ni un crítico progresista de Trump.

Es un conservador libertario, contrario al gasto público, defensor de la Segunda Enmienda, crítico con el intervencionismo exterior y durante años popular entre sectores de la derecha antiestablishment.

Trump no ha derrotado a un centrista, sino a un republicano situado muy a la derecha que se negaba a obedecerle siempre.

El choque entre ambos se ha agravado durante el segundo mandato de Trump. Massie ha votado contra proyectos clave de gasto, se ha opuesto a la gran ley fiscal del presidente —la llamada One Big Beautiful Bill Act— y ha roto con la Casa Blanca en dos asuntos especialmente sensibles: la guerra con Irán y los archivos de Epstein.

Sus “noes” han pesado más en una Cámara de Representantes donde los republicanos gobiernan con una mayoría mínima y cada voto díscolo puede complicar la agenda presidencial.

Massie ha criticado la intervención militar contra Irán, que ha calificado de contraria al principio de "America First", y ha apoyado una resolución para limitar los poderes de guerra del presidente.

También ha liderado una iniciativa bipartidista para forzar la publicación de todos los archivos del Gobierno sobre Epstein, en contra de los deseos de Trump.

El propio congresista ha intentado durante meses explicar su posición como una forma de independencia, no de ruptura total con el presidente. Ha asegurado que coincidía con la agenda de Trump aproximadamente "el 91% de las veces", pero que no podía seguir "malos consejos" sobre la deuda nacional o las guerras en el extranjero.

Trump ha leído esas diferencias como deslealtad. El presidente reclutó a Gallrein para enfrentarse a Massie, le respaldó públicamente y movilizó a su entorno contra el congresista.

Sus aliados crearon el año pasado el 'super PAC MAGA Kentucky', una maquinaria de financiación electoral independiente diseñada para recaudar y gastar grandes sumas de dinero contra Massie, con un objetivo explícito: echarle del escaño.

En la recta final, el secretario de Defensa, Pete Hegseth, viajó a Kentucky para apoyar a Gallrein y presentó las primarias como una cuestión de unidad del movimiento.

La dirección republicana tampoco ha salido en defensa de Massie. El presidente de la Cámara, Mike Johnson, y otros líderes del Partido Republicano han evitado respaldar su reelección, dejándole prácticamente solo mientras grupos alineados con Trump inundaban el distrito de anuncios contra él.

Un aviso para todos los republicanos

La caída de Massie no ha sido un episodio aislado. Kentucky celebraba este martes varias primarias republicanas clave de cara a las elecciones de noviembre: no solo la del cuarto distrito congresual, donde Massie intentaba conservar su escaño, sino también la carrera al Senado para elegir al candidato que aspira a sustituir a Mitch McConnell, el histórico jefe republicano en la Cámara Alta, que se retira.

En esa otra batalla, Trump también ha salido reforzado. El congresista Andy Barr ha ganado con facilidad las primarias republicanas al Senado después de que el presidente interviniera en la carrera y pidiera a uno de sus rivales que abandonara la contienda.

Barr ha derrotado a Daniel Cameron, exfiscal general de Kentucky y antiguo protegido de McConnell. El resultado tiene una lectura simbólica añadida.

Durante décadas, Kentucky fue territorio asociado al poder de McConnell, representante del viejo aparato republicano en Washington. La noche electoral ha mostrado, en cambio, que la base conservadora del estado mira hoy mucho más hacia Mar-a-Lago que hacia el liderazgo tradicional del partido.

La derrota de Massie se suma, además, a una lista creciente de republicanos castigados por enfrentarse a Trump: desde senadores que votaron a favor de condenarle tras el asalto al Capitolio, en el segundo juicio político al que fue sometido, hasta legisladores estatales que han resistido sus presiones para redibujar distritos electorales en beneficio del partido.

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Todo ello ocurre en un momento delicado para el presidente, con una popularidad nacional en caída, precios altos de la gasolina y una guerra impopular en Irán. Pero las primarias de Kentucky muestran que ese desgaste general no se traduce, al menos por ahora, en una pérdida de control sobre el electorado republicano.

La victoria de Gallrein no demuestra necesariamente que Trump amplíe su atractivo entre el conjunto de los votantes de cara a noviembre. Sí confirma algo quizá más inmediato y más decisivo para los republicanos: dentro del partido, el presidente conserva el poder de premiar a los leales y castigar a los disidentes.

Massie ha intentado probar que todavía había espacio para un conservadurismo independiente de Trump. Kentucky ha respondido que ese espacio es cada vez más estrecho.

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