Marineros estadounidenses cargan municiones en un avión de combate en la cubierta de vuelo del USS George Washington. Reuters
Oriente Próximo Trump logra que el petróleo vuelva a fluir por Ormuz pero se topa con un nuevo problema: las refinerías dañadas por IránLos petroleros vuelven a cruzar el estrecho bajo la protección de la marina estadounidense.
Llevan, sobre todo, crudo sin refinar y apenas transportan gasóleo ni gasolina, lo que está disparando los precios.
Más información:Trump eleva aún más la presión sobre Irán: envía un tercer portaaviones y otros 10.000 soldados a Oriente Próximo
Guillermo Ortiz Publicada 7 octubre 2026 05:00h LO ESENCIAL Exclusivo suscriptores Síguenos LO ESENCIAL Generado con IA Las clavesEstados Unidos ha conseguido que el petróleo vuelva a salir del Golfo Pérsico a un ritmo cada vez mayor, pese a que Irán insista en que el estrecho de Ormuz sigue cerrado. Según la consultora Kpler, la semana pasada cruzaron el paso entre Irán y Omán una media de 10,3 millones de barriles diarios, frente a los 7 millones de mediados de septiembre.
Aunque aún queda lejos de los más de 13 millones que pasaban antes del cierre de marzo, la recuperación es evidente y se debe al corredor marítimo que ha abierto Washington, con la escolta de la Marina estadounidense, los bombardeos sobre la costa iraní y un sistema de relevos por el que los petroleros cargan dentro del Golfo, cruzan el Estrecho y trasvasan el crudo a otros buques que esperan frente a Omán y Emiratos.
La gran beneficiada es Arabia Saudí. El reino exportó en septiembre unos siete millones de barriles diarios, el doble que el mes anterior, desde sus terminales del Golfo y el mar Rojo.
La economía de Arabia Saudí y Emiratos Árabes, al borde de la ruina: construyen oleoductos nuevos tras los ataques de IránY lo consiguió pese a quedarse durante días sin su principal vía de escape: el 10 de septiembre, varios drones lanzados desde Irak dañaron el oleoducto Este-Oeste, que atraviesa el desierto para llevar el crudo saudí hasta el mar Rojo sin pasar por Ormuz.
Riad tuvo que volver entonces a usar el estrecho para sus envíos pese a las amenazas iraníes; hoy, el oleoducto funciona ya a cerca del 80 % de su capacidad. El consejero delegado de la petrolera estatal Aramco, Amin Nasser, aseguró este lunes en Londres que, sin esa vía alternativa, el barril de Brent habría llegado a los 200 dólares.
Irán, en cambio, sigue estrangulado comercialmente. Desde julio, cuando Estados Unidos restableció el bloqueo naval de sus puertos, no ha podido sacar un solo barril de crudo por Ormuz.
Solo le queda el petróleo que ya tenía cargado en buques fuera del alcance del bloqueo, destinado en su mayoría a China, e incluso esa reserva flotante ha caído de 29 a unos 15 millones de barriles desde principios de septiembre.
"Probablemente en las próximas dos semanas, harán sus últimas entregas de petróleo a China, y después no les quedará nada", aseguró el secretario del Tesoro, Scott Bessent, en Fox News. Kpler calcula que esos barriles se agotarán a mediados de octubre.
Scott Bessent, secretario del Tesoro de Estados Unidos. Reuters
Aun así, esta recuperación del tráfico no supone una solución definitiva al problema. La agencia de seguridad marítima de la marina británica (UKMTO, por sus siglas en inglés) ha contabilizado siete ataques contra buques en el tramo más angosto de Ormuz desde el 28 de septiembre.
El sábado, la armada de la Guardia Revolucionaria advirtió por radio a los barcos que utilizan el corredor estadounidense de que serían destruidos: "No confíen en la Marina de Estados Unidos, no usen para nada el corredor sur y no pongan su vida en peligro".
El lunes, Irán obligó a otro petrolero a dar media vuelta tras amenazar con atacarlo. Cada viaje de ida y vuelta cuesta ya a los productores entre 30 y 40 millones de dólares, sin contar el seguro, y el Brent volvió a moverse este martes en torno a los 100 dólares por barril, frente a los 62 de hace exactamente un año.
Mucho crudo y poco diésel
El problema, como decíamos, es que el petróleo que vuelve a salir del Golfo no es el que el mundo más necesita. El crudo es solo la materia prima; lo que mueve camiones, tractores y aviones son sus derivados —el gasóleo, la gasolina, el queroseno—, y para obtenerlos hay que pasar por un proceso de refinación.
De todo lo que cruzó Ormuz la semana pasada, los productos refinados apenas sumaron 1,3 millones de barriles diarios, el 11 % del total, cuando antes de la guerra superaban el 20 %. Buena parte de las refinerías que abastecían al resto del mundo de esos combustibles están ahora mismo dañadas o paradas.
EEUU reconoce la pérdida o daños de 81 aeronaves en la guerra contra Irán, incluidos 45 drones MQ-9 ReaperSon daños que se remontan a los primeros meses de la guerra. Cada vez que Estados Unidos e Israel bombardeaban su territorio, Irán respondía con drones y misiles contra la infraestructura energética de sus vecinos.
Nada más empezar el conflicto, Aramco tuvo que detener temporalmente las actividades en Ras Tanura, la mayor refinería saudí, con capacidad para 550.000 barriles diarios.
En marzo y abril, Mina al Ahmadi y Mina Abdullah, dos de las tres grandes refinerías de Kuwait, recibieron sendos ataques… y la de Sitra, en Bahréin, se declaró en estado de fuerza mayor, es decir, sin posibilidad de cumplir sus contratos.
En julio, cayó también la refinería saudí de Jizán, encargada del procesamiento de 400.000 barriles diarios, esta vez por los ataques de los hutíes yemeníes, aliados de Teherán.
Repararlas llevará tiempo. Según el análisis que Kpler publicó el 20 de agosto, las refinerías de Oriente Medio procesaban entonces unos 7,3 millones de barriles diarios frente a los 9,9 millones de febrero.
Estrecho de Ormuz. Reuters
Lo más probable es que no logren recuperar su nivel hasta el segundo trimestre de 2027 ya que algunos equipos necesitan reparaciones largas o directamente hay que sustituirlos. Además, el crudo que sale ahora por Ormuz tardará un mes en llegar a su destino, y la mayor parte va a Asia.
Allí lo refinarán China, Japón y Corea del Sur, que se quedarán el gasóleo y la gasolina para su propio consumo, de modo que poco llegará al resto del mundo, donde más escasea.
Del surtidor a la cesta
En su citada conferencia de Londres del pasado lunes, el consejero delegado de Aramco, Amin Nasser, advirtió de que el gasóleo, la gasolina y el queroseno se han encarecido todavía más que el crudo, y de que las reservas mundiales están tan bajas que reponerlas puede tomar hasta dos años una vez que Ormuz se reabra por completo.
En Estados Unidos, el galón de gasóleo (unos 3,8 litros) costaba de media 3,76 dólares antes de la guerra y marcó un récord de 6,53 el 22 de septiembre, según la asociación automovilística AAA.
En California, llegó a 8,44 dólares. Como el gasóleo mueve los camiones que distribuyen casi todo lo que se compra en el país, su encarecimiento acaba repercutiendo en las estanterías de cualquier tienda.
Donald Trump baila durante el mítin en Nebraska. Nathan Howard Reuters
Con las elecciones legislativas del 3 de noviembre a menos de un mes vista, Donald Trump ha firmado una orden ejecutiva que permita usar en carretera el gasóleo teñido de rojo, el mismo que se vende sin impuestos para tractores y maquinaria. "Esta orden hará bajar el coste de todos los productos, incluida la cesta de la compra del supermercado", prometió.
El viernes, Trump amenazó a sus socios con prohibir las exportaciones de gasóleo estadounidense, lo que obligó al grupo a pactar la liberación en los próximos cuatro meses de 100 millones de barriles de crudo y gasóleo de sus reservas de emergencia.
En España, el litro de gasóleo alcanzó la semana pasada una media de 1,934 euros, su nivel más alto desde julio de 2022, según el Boletín Petrolero de la Unión Europea, aunque sigue por debajo de la media comunitaria, de 2,237 euros.
La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) calcula que la subida desde el 28 de febrero está en torno al 35 %. Los carburantes empujaron el IPC de septiembre hasta el 4,9 %, según el dato adelantado del INE.
Trump encoleriza a California al plantear que Irán destruya Los Ángeles y San Diego como "pequeño precio" para la pazPara frenar la escalada, el Consejo de Ministros aprobó el 29 de septiembre una rebaja del Impuesto sobre hidrocarburos de 20 céntimos por litro en octubre, 13 en noviembre y 6 en diciembre. Dicha rebaja no se verá afectada por el calendario electoral.
El impacto va más allá de las gasolineras. Los países del Golfo exportan alrededor de un tercio de la urea que se comercia en el mundo, el fertilizante nitrogenado más utilizado, cuya fabricación depende además del gas natural, producto que la guerra también ha encarecido.
Menos fertilizante y a mayor precio implica que habrá cosechas más pobres en los próximos meses, y los mercados ya lo empiezan a tener en cuenta: el índice de precios de los alimentos de la FAO, la agencia de la ONU para la agricultura y la alimentación, subió en septiembre por tercer mes consecutivo, hasta los 136 puntos, un 5,8 % más que hace un año.
Aún está lejos de los 160 que marcó en marzo de 2022, tras la invasión rusa de Ucrania, pero solo en septiembre los cereales se encarecieron un 5,1 %.
Ni acuerdo con Teherán ni escudo para Riad
Mientras tanto, la negociación entre Washington y Teherán sigue atascada. En junio, ambos firmaron el llamado "memorando de Islamabad", que prometía a Irán alivio financiero a cambio de reabrir Ormuz… pero el acuerdo saltó por los aires cuando Irán volvió a atacar barcos mercantes, lo que llevó al bloqueo de julio.
El 22 de septiembre, en Nueva York, el ministro de exteriores iraní, Abás Araqchi, negoció con los enviados de Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, a través de mediadores cataríes.
Irán se ofreció a reabrir Ormuz y a retomar las conversaciones nucleares en el plazo de una semana si Estados Unidos levantaba el bloqueo y las sanciones sobre su petróleo, además de restablecer el alto el fuego en la región.
El ministro iraní de Asuntos Exteriores, Abás Araqchi. Ramil Sitdikov Reuters
Trump lo rechazó casi de inmediato: "Quieren llegar a un acuerdo, pero no es el acuerdo que yo quiero".
Desde entonces, los mediadores cataríes han seguido trasladando propuestas de un lado a otro sin resultados visibles.
El 29 de septiembre, Trump negó haber ofrecido a Irán un alivio de sanciones a cambio de concesiones nucleares —"¡No les he ofrecido NADA!", escribió en Truth Social—, y en los últimos días Mohamed Baqer Qalibaf, presidente del Parlamento iraní y jefe de su equipo negociador, ha endurecido el tono: "Hasta que no se cumplan nuestras siete condiciones basadas en el memorando de Islamabad, el estrecho de Ormuz seguirá cerrado".
Fuentes citadas por el diario emiratí The National aseguran que, pese a sus aspavientos públicos, Teherán habría ofrecido diluir su uranio enriquecido al 60 % y entregarlo a un tercer país.
Arabia Saudí, que no ha conseguido de Washington la ayuda militar que pedía, ha buscado apoyo en otra parte. Este lunes, en una reunión de urgencia en Riad, se acordó que Pakistán y Turquía desplegaran "con rapidez" tropas en territorio saudí.
Pakistán, Turquía y Arabia Saudí forman 'la OTAN suní' en La Meca: una coalición para contener a Irán y aislar a IsraelLo hicieron al amparo del Pacto de La Meca, que firmaron el 7 de agosto el príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salmán, el presidente turco, Recep Tayyip Erdoğan, y el primer ministro pakistaní, Shehbaz Sharif, y que considera un ataque contra cualquiera de los tres como un ataque contra todos.
El comunicado no precisa cuántos soldados se desplegarán ni con qué misión. Pakistán, el único país musulmán con armas nucleares, tiene ya decenas de miles de militares en el reino, según el portal Middle East Eye, y Turquía aporta el segundo mayor ejército de la OTAN.
La urgencia saudí viene de la amenaza hutí. En julio, la milicia terrorista rompió la tregua que mantenía con Riad desde 2022 y declaró un bloqueo contra los buques saudíes en el mar Rojo, la misma salida por la que Riad esquiva Ormuz.
Las autoridades saudíes los acusan además de lanzar un dron contra La Meca el 16 de septiembre y de atacar el día 29 una subestación eléctrica en Medina, algo que los hutíes niegan.
El 10 de septiembre —el mismo día del ataque contra el oleoducto Este-Oeste—, con los rebeldes avanzando hacia el estrecho de Bab el Mandeb, la puerta sur del mar Rojo, MBS llamó dos veces a Trump para pedirle que bombardeara sus posiciones, según Axios. Trump se negó, y limitó la ayuda de Washington a inteligencia y a unos 200 militares en tareas de apoyo.
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